jueves, 12 de septiembre de 2013

Grávidas Mariposas de Chile: Las mujeres gestantes asesinadas por Pinochet

 


Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de estos abusos. Entre los reportajes y programas especiales que se desarrollan en el marco de los 40 años del golpe militar de 1973, se está echando de menos uno: el que diera cuenta de los niños que fueron asesinados y desaparecidos durante los 17 años de dictadura.

No existe ninguna razón política, militar o de Estado que explique o justifique la muerte de un niño. Qué decir sobre los casos de aquellos niños que todavía dentro del vientre materno o sólo con meses fueron hechos desaparecer junto a sus padres.

La verdad es que no parece posible encontrar una sola razón que justifique el peor de los crímenes que es matar a una madre y a un ser indefenso, con toda la vida por delante. Estos hechos, un poco dejados de lado en este recuento periodístico de los 40 años, son una mancha vergonzosa en la historia y la conciencia colectiva de Chile. 



1.- Reinalda Pereira Plaza
2.- Michelle Peña Herreros
3.- Cecilia Miguelina Bojanic Abad
4.- Gloria Ester Lagos Nilsson
5.- Elizabeth Rekas Urra
6.- Gloria Ximena Delard Cabezas
7.- Jacqueline Drouilly Yurich
8.- Maria Cecilia Labrin Sazo
9.- Nalvia Rosa Mena Alvarado

Cuando se abordan estos hechos es posible entender de mejor manera la cultura de respeto y de adoración que se le da en el campo y en los sectores rurales de todo nuestro territorio a la muerte de un niñx indefensx, donde se reparte el dolor entre todos los miembros de un pueblo, porque no es posible que tanto sufrimiento lo carguen sólo sus madres y padres. Por eso, el dolor de la muerte de todas estas madres y lxs niñxs muertxs por la dictadura de Pinochet es una carga que debemos aprender a llevarla todos los chilenos.

Si la ayuda y la salvación han de llegar sólo puede ser a través de los niños. Porque los niños son los creadores de la humanidad. Los niños son la esperanza del mundo, y ellos se encargarán que los hijos de sus hijos, no hagan repetir estas historias de horror y terror que enloda y ensucia de sangre la historia de Chile.

Por Felipe Henríquez Ordenes 
Con información de : Revolución
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