sábado, 30 de noviembre de 2013

Exhumación de Iturbide - Por Raúl Sinencio Chávez


 
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Proscrito, Agustín de Iturbide es fusilado durante el verano de 1824 en Padilla, Tamaulipas. “Mexicanos[…] pretendo […] mediar en las diferencias que existen entre vosotros”, anunciaba el exmonarca en postrero manifiesto.El atrio de la iglesia pueblerina guardaría sus restos mortales. Mediante ceremonia de tufo reaccionario, 14 años después los exhuman para conducirlos a la Ciudad de México. Dicho recorrido abarcaría varias localidades de la entidad del Noreste extremo. 

Fervores

Perdida Texas y próxima la guerra de los Pasteles, atrás había quedado la etapa federativa. Bajo el régimen centralista, Tamaulipas se vuelve mero departamento, a cargo del gobernador Juan Antonio Quintero, de ideas conservadoras. Mientras continúa la inopia del erario y los desbarajustes administrativos, con simpatías de gente retrógrada ocupa la presidencia de la República Anastasio Bustamante. Parece el indicado ante cierta iniciativa en puerta.

 La Concordia abre brecha. Órgano del gobierno tamaulipeco, el sábado 11 de agosto de 1838 expresa “un tierno sentimiento […] al grande hombre”, sacrificado “en el turbulento […] 1824”. Sin contextualizar, deplora “el primer decreto de proscripción individual”, “expedido del foco de los bandos políticos”.

El tabloide ensalza a “la víctima de Padilla”, villorrio “solitario, cubierto de ruinas y escombros”. Prosigue: “Allí no temen sus cenizas las inconsecuencias de los partidos” o facciones. Con más afanes doctrinarios que rigor histórico, la publicación considera “libertador” “que fundó nuestra nacionalidad” al otrora feroz contrainsurgente, acérrimo enemigo de José María Morelos y Pavón. Dista La Concordia de espontáneos fervores.

 Independencia

Poco antes, el 6 de agosto de 1838, Bustamante promulga curioso ordenamiento legislativo. “El gobierno dispondrá que las cenizas del héroe de Iguala don Agustín de Iturbide sean trasladadas a la capital de la República”, determina la primera cláusula. Instruye el segundo párrafo hacer “lo conveniente para que las expresadas cenizas sean colocadas en la catedral de México, lugar destinado” a los próceres.
 
Autoridades superiores notifican el resolutivo a los funcionarios tamaulipecos, por obvias razones. De ello se encarga el “Ministerio de lo Interior”. Acompañándolo indicaciones complementarias, el lunes 20 lo reciben en Ciudad Victoria, sede de los poderes locales.
 
Quintero responde enseguida que desde luego preparará “la exhumación” con “la dignidad y [el] respeto debidos”, auxiliado por la jefatura eclesiástica. Como los demás gobernadores, le debe el cargo al presidente. No obstante, afloran motivaciones ideológicas. José Antonio también lucha al principio contra la independencia patria, lo mismo que Bustamante e Iturbide. 

Extravagancias

El mandatario de Tamaulipas rápido atiende lo ofrecido. “El día [miércoles] 22 [de agosto de 1838] fueron exhumados en Padilla los […] restos del héroe […] por el gobernador en persona con la […] Junta Departamental” completa e invitados de alto rango. Antes de marchar a su destino, “los restos se condujeron en pompa fúnebre al alojamiento de” Quintero.
 
Permanecen del 26 al 27 en Ciudad Victoria. “La calle por donde entró [la comitiva] estaba […] adornada […] y el salón […] de la […] Junta Departamental, donde se depositó la caja […] toda de negro”, detalla El Diario del Gobierno de la República. A la urna –añade—el “cura párroco y otros dos sacerdotes […] le hicieron las exequias” correspondientes. Nunca se menciona las extravagancias imperiales del exhumado.
 
Ocuparía este último regio nicho catedralicio en la Ciudad de México. “Agustín de Iturbide/ autor de la independencia mexicana./ Compatriota, llóralo./ Pasajero, admíralo./ Este monumento guarda las cenizas de un héroe./ Su alma descansa en el seno de Dios”, reza el largo epitafio. Olvidado permanecería Vicente Guerrero, coprotagonista fundamental de la gesta emancipadora. Nada asombra. Tras derrocarlo, Bustamante lo manda liquidar de modo artero y cobarde.
 
Publicado originalmente en La Razón, Tampico, Tamps

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