sábado, 16 de enero de 2016

Tamaulipeco de izquierda - Por Raúl Sinencio Chávez



Autor de numerosas obras bibliográficas –que van del ensayo a la narrativa--, Gerardo Unzueta Lorenzana destaca como intelectual de ideas avanzadas. Congruente e incorruptible, lucha por ellas y desde la izquierda contribuye a democratizar el país. En intensa labor, mantiene además vivos los vínculos con Tamaulipas, su entidad de origen.
 
ESTIPENDIOS
 
Gerardo nace en Cecilia, ahora Ciudad Madero, el 3 de octubre de 1925. Por actividades sindicales, al padre lo expulsan de la industria petrolera, dominada por capitales extranjeros. Ante ello, la familia se traslada a la Ciudad de México. Sin ignorar el precio de la disidencia, Unzueta Lorenzana ingresa al Partido Comunista Mexicano (PCM) muy joven. Pronto forma parte del núcleo directivo que rompe con el dogmatismo y asume posturas críticas frente al gobierno y la Unión Soviética, algo entonces inusitado.
 
También de afanes periodísticos, la prensa tamaulipeca y de otros estados reproduce sus artículos de fondo. Inicia en publicaciones independientes y dirige órganos informativos de carácter partidista. Consigue entrevistar a Ernesto “Che” Guevara recién triunfa la Revolución Cubana, lo que grabado en disco alcanza varias ediciones.
 
Las simpatías con el movimiento estudiantil y popular lo vuelven preso político de 1968 a 1971. Recorre Tamaulipas en 1976 junto a Valentín Campa Salazar, aspirante presidencial del PCM, privado de registro. La Reforma Política de 1977 legaliza a los comunistas y dos años más tarde Gerardo se convierte en combativo legislador de la cámara baja. Conducta invariable en aquellos tiempos, lo mismo que el resto de la bancada Unzueta Lorenzana dona íntegros los estipendios parlamentarios a su propio agrupamiento, proporcionándole éste modesto sueldo.
 
DESARROLLO
 
Al fusionarse el PCM con organizaciones afines, en la siguiente década surge el Partido Socialista Unificado de México (PSUM). A instancias suyas, Gerardo desarrolla intensa actividad en suelo tamaulipeco. Sostiene la candidatura a senador en 1982. Disputa un año después la alcaldía de Tampico, distrito por el que contiende en los comicios federales de 1985 y resulta diputado plurinominal. La coalición del PSUM con los partidos Mexicano de Trabajadores y Revolucionario de los Trabajadores en 1986 lo postula candidato a gobernador.
 
Fuertes iniquidades marcaban aún las acciones proselitistas. Sobre todo en procesos locales, disponía la oposición de magros financiamientos públicos, reservándose el oficialismo indebidas ventajas. Carentes de autonomía las autoridades electorales, fraudulentas prácticas coartaban el voto libre.
 
No obstante, Unzueta Lorenzana evita repliegues sectarios y denuncias puramente testimoniales. Al contrario, impulsa campañas acaso con las propuestas de mayor solvencia vista por Tamaulipas, insertándose una izquierda de nuevo tipo en cargos representativos. Basadas en la modernización democrática, Gerardo diseña y expone alternativas serias al desarrollo excluyente que presenta el terruño.
 
VICIOS
 
Por ejemplo, plantea regenerar la otrora pestilente laguna del Carpintero de Tampico y transformarla en sitio recreativo. Proyecta a la vez estrategias concretas para comunidades rurales de alto rezago. Lo equivalente hace respecto de los déficits socioeconómicos en la zona fronteriza con EUA. Aunque desvirtuándolas, algunas de las referidas elaboraciones hallan eco luego en programas del gobierno.
 
Lejos de poses electoreras, con espíritu de servicio desempeña el puesto legislativo. Ayuda en forma solidaria a compañeras y compañeros. Materializa iniciativas que buscan mejorar las condiciones de vida en Tula. Por conducto de él, artistas del sureste tamaulipeco reciben fondos económicos que el Instituto Nacional de Bellas Artes suministra para cierta revista especializada.
 
A los noventa años de edad, fallece en la Ciudad de México el 10 de enero de 2016. Quedan los coterráneos debiéndole merecido reconocimiento. La trayectoria de Gerardo Unzueta Lorenzana contrasta hoy con nuestra vida política, escasa de propuestas constructivas, pero sobrada de lamentables vicios.

Por Raúl Sinencio Chávez
Publicado en La Razón, Tampico, Tamps., 15 enero 2016


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domingo, 10 de enero de 2016

Muere Gerardo Unzueta





Nacido el 3 de octubre de 1925 y originario de Tampico, Tamaulipas, murió a la edad de noventa años Gerardo Unzueta Lorenzana ,informaron fuentes cercanas al veterano militante de izquierda.
 
Gerardo Unzeta militó en el Partido Comunista Mexicano de 1946 a 1981; en el Partido Socialista Unificado de México de 1981 a 1988; y en el Partido Mexicano Socialista de 1988 a 1989.

También fue editor de las revistas “Socialismo” y “Memoria”; así como colaborador en las revistas “Política” y “Siempre”. Fue columnista del periódico El Universal desde 1985.

Por su simpatía y apoyo al movimiento estudiantil, durante su encargo como secretario general del PCM en el Distrito Federal, fue preso político de 1968 a 1971.

Fue miembro del Comité Central y de la Comisión Política de los partidos Comunista Mexicano y Socialista Unificado de México.

Participó activamente en los principales movimientos sociales y sindicales de la segunda mitad del siglo XX, y en la fundación del Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Asimismo, fue diputado federal por el PCM y la Coalición de Izquierda de 1979 a 1982, y por el PSUM de 1985 a 1988. De 1997 a 2000 fue asesor del Gobierno del Distrito Federal en asuntos legislativos.

Entre sus obras literarias se encuentran “Lombardo Toledano y el marxismo-leninismo” (1966), “Sobre el problema estudiantil-popular”, “Cartas desde la prisión” (1969), “La concepción materialista de la historia: seis aspectos de la teoría marxista-leninista de la Revolución” (1972).

De igual forma, las novelas “La Grande” y “El Diablo” (2001) y “La Julia y sus dos ataúdes” (2004), en 2007 publicó “Tres años de lucha política de izquierda”, entre otras.

El pasado 16 de diciembre falleció su esposa , la inolvidable camarada Francisca Reyes Castellanos,o "Panchita". Una gran luchadora social, una mujer de firmes, sólidas y rectas convicciones, que desde su juventud consagró todas sus energías a la defensa de los derechos de los trabajadores. Nacida en una familia pobre de Nueva Rosita, corazón de la región minera de Coahuila y activa sindicalista desde su juventud, se afilió al PCM a los 22 años, cuando trabajaba como secretaria en Altos Hornos de México, y se mantuvo fiel a la ideología y los principios marxistas hasta el último día de su vida.

En 1959, poco después del triunfo de la Revolución cubana, Gerardo Unzueta entrevistó a Camilo Cienfuegos y a Ernesto Che Guevara.

 

Con la desaparición física de Gerardo Unzueta, termina el ciclo de una generación de comunistas mexicanos.

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viernes, 2 de octubre de 2015

Tlatelolco 68 - Jaime Sabines






(Sobre el 2 de octubre de 1968)

1

Nadie sabe el número exacto de los muertos,
ni siquiera los asesinos,
ni siquiera el criminal.
(Ciertamente, ya llegó a la historia
este hombre pequeño por todas partes,
incapaz de todo menos del rencor).

Tlatelolco será mencionado en los años que vienen
como hoy hablamos de Río Blanco y Cananea,
pero esto fue peor,
aquí han matado al pueblo;
no eran obreros parapetados en la huelga,
eran mujeres y niños, estudiantes,
jovencitos de quince años,
una muchacha que iba al cine,
una criatura en el vientre de su madre,
todos barridos, certeramente acribillados
por la metralla del Orden y Justicia Social.

A los tres días, el ejército era la víctima de los desalmados,
y el pueblo se aprestaba jubiloso
a celebrar las Olimpiadas, que darían gloria a México.

2

El crimen está allí,
cubierto de hojas de periódicos,
con televisores, con radios, con banderas olímpicas.

El aire denso, inmóvil,
el terror, la ignominia.
alrededor las voces, el tránsito, la vida.
Y el crimen está allí.

3

Habría que lavar no sólo el piso; la memoria.
Habría que quitarles los ojos a los que vimos,
asesinar también a los deudos,
que nadie llore, que no haya más testigos.
Pero la sangre echa raíces
y crece como un árbol en el tiempo.
La sangre en el cemento, en las paredes,
en una enredadera: nos salpica,
nos moja de vergüenza, de vergüenza, de vergüenza.

La bocas de los muertos nos escupen
una perpetua sangre quieta.

4

Confiaremos en la mala memoria de la gente,
ordenaremos los restos,
perdonaremos a los sobrevivientes,
daremos libertad a los encarcelados,
seremos generosos, magnánimos y prudentes.

Nos han metido las ideas exóticas como una lavativa,
pero instauramos la paz,
consolidamos las instituciones;
los comerciantes están con nosotros,
los banqueros, los políticos auténticamente mexicanos,
los colegios particulares,
las personas respetables.
Hemos destruido la conjura,
aumentamos nuestro poder:
ya no nos caeremos de la cama
porque tendremos dulces sueños.

Tenemos Secretarios de Estado capaces
de transformar la mierda en esencias aromáticas,
diputados y senadores alquimistas,
líderes inefables, chulísimos,
un tropel de putos espirituales
enarbolando nuestra bandera gallardamente.

Aquí no ha pasado nada.
Comienza nuestro reino.

5

En las planchas de la Delegación están los cadáveres.
Semidesnudos, fríos, agujereados,
algunos con el rostro de un muerto.
Afuera, la gente se amontona, se impacienta,
espera no encontrar el suyo:
“Vaya usted a buscar a otra parte.”

6

La juventud es el tema
dentro de la Revolución.
El gobierno apadrina a los héroes.
El peso mexicano está firme
y el desarrollo del país es ascendente.
Siguen las tiras cómicas y los bandidos en la televisión.
Hemos demostrado al mundo que somos capaces,
respetuosos, hospitalarios, sensibles
(¡Qué Olimpiada maravillosa!),
y ahora vamos a seguir con el “Metro”
porque el progreso no puede detenerse.

Las mujeres, de rosa,
los hombres, de azul cielo,
desfilan los mexicanos en la unidad gloriosa
que constituye la patria de nuestros sueños.

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