martes, 19 de agosto de 2014

Un llamado al gobierno de México



Los abajo firmantes, ciudadanos mexicanos que nos identificamos también como judíos, hacemos un llamado a que el gobierno de México exprese su reconocimiento formal al Estado de Palestina mediante un documento que suscriban ambos países. En tanto judíos consideramos que la paz entre los pueblos israelí y palestino será alcanzada sólo si Palestina –al igual que Israel– es reconocida como un Estado con plenos derechos. En tanto mexicanos, esperamos que nuestro país nos represente siguiendo la tradicional política exterior mexicana, a favor de la libertad y la justicia. Todos los países de Latinoamérica ya han reconocido formalmente a Palestina.

Solamente México, Colombia y Panamá faltan. Es el momento de hacerlo. Instamos al C. Presidente Enrique Peña Nieto a que dé la orden a la Secretaría de Relaciones Exteriores para ejecutar de manera expedita dicho reconocimiento oficial.

Néstor Braunstein, Margit Frenk, Silvana Rabinovich, Eduardo Mosches Nitkin, Ilya Semo, Jessica Bekerman, Boris Gerson, Julio Boltvinik, Ilán Semo, Sara Sutton Hamui, Rossana Cassigoli Salamon, Enrique Lomnitz, Saúl Kaminer, Fany Gerson, Esther Cimet S., Carolina Kerlow, Inés Westphalen, Verónica Volkow, Felipe Ehrenberg, Natalia Donner, Nasnia Oceransky, Bernardo Feldman, Tania Lomnitz, Ingrid Suckaer, Benjamín Cann Ziman, Ricardo Lomnitz y 30 firmas más.

Publicada en El Correo Ilustrado

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martes, 29 de julio de 2014

Estamos con Palestina - Marcha




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Palestina México Corsopal
 
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jueves, 24 de julio de 2014

Tzotziles musulmanes se manifiestan por la paz en Palestina



San Cristóbal de Las Casas, Chis. Alrededor de 60 personas de la comunidad musulmana radicada en esta ciudad, formada por indígenas tzotziles originarios de San Juan Chamula principalmente, marcharon y rezaron una plegaria para exigir que “cese el genocidio en contra” del pueblo Palestino.

“Somos pocos pero no podemos callar ante la masacre en contra del pueblo de Palestina”, dijo Hibrahim Checheb, representante de la comunidad islámica de México, Mezquita Al-kauzar.

Los musulmanes iniciaron la protesta cerca del templo de Caridad y luego de marchar tres cuadras por el andador Eclesiástico con banderas de Palestina llegaron a la plaza y frente a la catedral de San Cristóbal realizaron un acto en el que insistieron en que “pare la guerra”.

“No a la guerra. Palestina Libre. Chiapas contigo” y “Palestina, el mundo llora por ti”, escribieron en cartulinas los musulmanes radicados en esta ciudad, quienes por primera vez participan en una manifestación de este tipo en esta ciudad.

“Queremos justicia, queremos paz ahora, no más guerra, viva Palestina, Palestina libre”, corearon en español y en árabe hombres, mujeres y niños, quienes dieron dos vueltas al parque central, luciendo atuendos tipo árabes.

En la manifestación participó también Nahela A. Morales de la comunidad musulmana radicada en Nueva York, Estados Unidos, quien sostuvo que “los ataques en contra de Palestina son inhumanos y no tienen nada que ver con la religión ni razas; duele porque las víctimas son principalmente niños y mujeres inocentes”.

Hibrahim Checheb afirmó que “esta es la primera vez que nos damos a conocer y nos manifestamos públicamente, pues no sólo como musulmanes sino como seres humanos nos deberíamos de unir para reprochar todos estos ataques en contra del pueblo de Palestina por parte de Israel”.

En entrevista agregó: “Somos un grupo de tzotziles que nos hemos convertido al Islam desde hace 18 años y nos estamos manifestando a favor del pueblo de Palestina para que pare el genocidio que está ocurriendo” en ese país.

Señaló que la comunidad musulmana radicada en esta ciudad está formada por entre 600 y 700 personas, dividida en tres grupos, cuyos representantes participaron en la protesta, que finalizó poco antes de las 14 horas con una plegaria en la Plaza Catedral.

Por Elio Henríquez
Foto: Moysés Zúñiga

Con información de : La Jornada


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martes, 15 de julio de 2014

En casa de Neruda


Yo no voy a morirme. Salgo ahora
en este día lleno de volcanes
hacia la multitud, hacia la vida
… Aquí me quedo



Pablo Neruda se definía como «cosista» por su afición a acumular objetos encontrados aquí y allá para acomodarlos en sus casas de Chile, en Santiago, Valparaíso e Isla Negra. No hay dos puertas iguales porque cada una procede de un lugar distinto, una de las barras de bar salió de un barco a punto de entrar en el desguace y un extraño pájaro metido en una elipse de cristal vigila la mesa del comedor en 'La Sebastiana', su vivienda en el cerro Florida de Valparaíso, con unas vistas espectaculares a la ciudad y al mar.

Seguramente Neruda había adquirido esa vocación por el 'cosismo' de sus inicios con los surrealistas, maestros en patearse la ciudad buscando desechos que ellos rescataban para mirarlos con los ojos de poeta moderno y darles así una segunda vida. A ello se unió el gusto pop de su tercera mujer, Matilde Urrutia, que vació una televisión de sus piezas internas, la iluminó con una bombilla y la llenó con los cubiertos que usaba cuando había invitados.
 
Las casas de Neruda reflejan una faceta de su mentalidad, alimentada por el juego y el placer, que contrasta con su faceta pública de poeta nacional chileno muy conocido por su militancia comunista y su apoyo a Salvador Allende.
 
Cóctel 'Coquetelón'

Murió doce días después del golpe de Augusto Pinochet en 1973. Sus domicilios fueron asaltados y saqueados. Hasta entonces, organizó muchas fiestas siguiendo sus ritos particulares: se pintaba un bigote para servir a los invitados, usaba copas de colores porque hasta el agua sabía distinta en ellas y al terminar la juerga les mandaba a todos a sus casas. De hecho, sus viviendas nunca tuvieron ni una sola cama para huéspedes, para evitar las tentaciones de los que se quedaban a última hora.
 
A Neruda y Matilde les gustaba despertarse solos en sus habitaciones, dotadas de unas vistas espectaculares. El autor de 'Canto general ' compró 'La Chascona', su residencia en Santiago, en 1953. Situada en el barrio de Bellavista, entonces habitado por una mayoría árabe y ahora una zona de cafés y restaurantes, 'La Chascona' ocupa una ladera cercana al cerro de San Cristóbal. Abierta al público como las restantes casas, en ella está el diploma y el trofeo que acreditan el Nobel de Literatura logrado por el autor de 'Veinte poemas de amor y una canción desesperada' en 1971.
 
En las tres viviendas abundan los detalles marinos. Lógicamente tienen una mayor presencia en la casa de Isla Negra, situada al borde del Pacífico y comprada a un marinero español en 1938, cuando era sólo una cabaña de piedra que fue remodelando con la ayuda del arquitecto catalán Germán Rodríguez Arias.
 
Pero la compra de 'La Sebastiana' en Valparaíso también tuvo que ver con el deseo de estar cerca del mar, y lejos del bullicio de Santiago. Desde la única habitación, con un ventanal en forma de semicírculo, se contempla enfrente el mar y en picado toda la ciudad portuaria. Otras ventanas se hicieron en forma de claraboyas de barco, y en general la casa de 'La Chascona' se inspiró también en el perfil de una embarcación.  

En esta casa se percibe con nitidez el espíritu 'cosista' de Neruda. Quién sabe dónde encontró una puerta rosa o el letrero de podólogo que clavó en ella, cerca de la barra donde servía con un bigote pintado a sus invitados el cóctel que él bautizó como 'Coquetelón': una mezcla explosiva de cognac, champán, Cointreau y zumo de naranja.

Por Iñaki Esteban

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