jueves, 26 de febrero de 2015

Lo nefando de la homosexualidad - Revisión crítica de la transgresión sexual prehispánica





"Y acontecía meterse en este baño (temazcal) muchos hombres y mujeres, y allá dentro, con la calor, hombres con mujeres y mujeres con hombres y hombres con hombres, usados ilícitamente. En México había hombres vestidos en hábitos de mujer y éstos eran sométicos y hacían los oficios de mujeres, como tejer e hilar, y algunos señores tenían uno y dos para sus vicios”, narra el Códice Tudela, serie de pictografías mexicas elaboradas entre 1533 y 1554, pocos años después del contacto entre españoles y culturas prehispánicas.

Otro códice del mismo conjunto al que pertenece el Tudela, el Nutall, alude a que al interior de los temazcales “usaban en estos baños otras vellaquerías nefandas, hacían bañarse indios o indias desnudos en cueros y cometían dentro gran fealdad y pecado en este baño”, sin hacer referencia explícita a actos sexuales entre personas del mismo sexo pero dejando abierta la posibilidad de que ocurrieran.

Las crónicas y documentos elaborados por los frailes evangelizadores también advierten la existencia de personas que cometen actos carnales con personas de su mismo sexo. El monje franciscano Fray Bernardino de Sahagún en el Códice Florentino, un documento recopilador del conocimiento de la cultura nahua a partir de los testimonios de hijos de nobles indígenas elaborado medio siglo después del contacto cultural, da fe de prácticas homosexuales “entre los naturales de las Indias”.

De igual manera, soldados como Hernán Cortés o Bernal Díaz del Castillo aluden a la constante ocurrencia del “pecado nefando contra natura” en los diferentes poblados por los que pasaban y en todos los sectores de las sociedades por las que transitaban.


Los dioses ambiguos
 
A diferencia de la visión cristiana, el panteón mexica presentaba dioses y diosas que tenían aspectos masculinos y femeninos. Centéotl (dios del maíz) o Metetotl y Mayahuel (deidades del maguey) son ejemplo de ello, pues al dios del maíz, para la fiesta Uey Tozoztli, se le representaba con rasgos de mujer y un tocado de hombre.

A la deidad que más se ha relacionado con la homosexualidad es a Tezcatlipoca o “el espejo que humea”, llamado así porque era representado con un espejo en lugar de un pie. Era muy importante en la cosmogonía mexica, pues era todopoderoso y omnipresente. Era el que regalaba bienes, aunque tenía su cara negativa porque los bienes que regalaba también los quitaba y traía dificultades, problemas y enfermedades, además de ser nocturno.

Tal vez por esa razón, sus actitudes caprichosas para sembrar discordias y sus connotaciones negativas, en algunos pasajes del Códice Florentino lo tachan de cuiloni, aunque es la única fuente que lo hace, y por tanto, no hay certeza de que haya sido concebido como tal. Como señala Doris Heyden, al ser concebido como el dios supremo, rector del destino de los hombres, y por ende ser la deidad más importante, motivó a otros frailes a pensar que en el mundo mesoamericano sí era posible el monoteísmo.

Los términos
 
Algunos autores han identificado una serie de palabras como xochihua, cuiloni o patlachuia como términos que describen a las personas de sabidas conductas homosexuales.

El vocablo xochihua ha sido traducido como “el que es homosexual” o “pervertido”. Literalmente significa “el que porta la flor”. De acuerdo con Sahagún, “el xochihua se vestía como mujer, hablaba como mujer, corrompía, confundía y engañaba a las personas y poseía la flor”. Algunos autores como Peter Siga han interpretado esta última frase como “el que tiene el deseo sexual”.

La palabra cuiloni, según Sahagún, significaba “puto, excremento, corrupción, pervertido, perro de mierda, mierducha, infame, corrupto, vicioso, repugnante, asqueroso, afeminado, el que se hacía pasar por mujer”, e incluso, según otros autores, el “puto que padece”, es decir, el que lleva el papel pasivo en el coito.

Sobre el término patlachuia o patlache, la definición dada por el fraile franciscano es la de “mujer inmunda, mujer con pene, poseedor de un pene erecto, la que está con una mujer, procura mujeres jóvenes, la que se ve como hombre, la que lo hace con otra mujer”. Fray Alonso de Molina, autor del diccionario Vocabulario en lengua castellana y mexicana y mexicana y castellana, dice que significa “la mujer que lo hace con otra mujer”. Este término tiene una connotación curiosa debido a que por su representación en el Código Florentino fue traducido como “hermafrodita”.

Otro vocablo encontrado en el diccionario es el de yollococoxqui (enfermo del corazón), traducido por Molina como “loco desatinado”, aunque la palabra cocoxqui, además de enfermo, también significaba homosexual o afeminado o “el que lo hace a otro”, en clara referencia al ser activo en una relación carnal.

En el mismo vocabulario, Fray Alonso refiere la existencia de la palabra cuilonyotl, que significaba “pecado nefando de hombre con hombre”, y cuilontia, cuya traducción era “comete pecado nefando”.

La existencia de dichos términos es muestra de que el tema de la homosexualidad no era ajeno a las culturas prehispánicas, sin embargo, las traducciones realizadas por religiosos y soldados podrían no reflejar el significado real de dichas palabras e impedían comprender en su totalidad cómo se concebía a la disidencia sexual en las sociedades prehispánicas.


El pecado nefando
 
La descripción sobre la homosexualidad en el mundo mexica prehispánico tiene diferentes aristas. De acuerdo con el historiador Guilhem Olivier, por un lado, los testimonios recopilados por los frailes muestran reacciones de asco y rechazo hacia las prácticas homoeróticas, así como cierta condena al hecho. Esto es visible en la última parte de la descripción del cuiloni elaborada por Sahagún, en la cual menciona: “Se hace pasar por mujer. Merece ser quemado, merece ser puesto en el fuego”. Al sugerirse una sanción a la conducta, los frailes, asegura Olivier, elogian de alguna manera la moral prehispánica al asegurar en sus relatos que cada vez que se descubre un acto de sodomía, es castigado.

La visión de los soldados es que en los pueblos mesoamericanos hay una permisividad social de la homosexualidad y dichos actos van muy de la mano de las ceremonias rituales donde había antropofagia, como se lo describe Hernán Cortés al rey Carlos I de España en sus cartas: “…aun allende de lo que hemos hecho relación a Vuestras Majestades de los niños y hombres y mujeres que matan y ofrecen en sus sacrificios , hemos sabido y sido informados de cierto que todos son sodomitas y usan aquel abominable pecado”.

En ambos casos, tanto conquistadores como frailes traducen los términos indígenas para nombrar a las personas homosexuales como sodomitas, en franca alusión al pasaje bíblico de Sodoma y Gomorra, cuyo contenido rememora el castigo de Dios hacia los habitantes de la ciudad de Sodoma por haber “conocido” (término con el que se sobreentiende “hacer suyo”) a un par de ángeles varones.

Las palabras “pecado nefando” hacían alusión a la gravedad de la falta desde la perspectiva católica, debido a que las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo atentaban contra la naturaleza de las relaciones si se tomaba en cuenta que la pareja humana primigenia había sido la de Adán y Eva.

Redefinición
 
Si tomamos en cuenta que los frailes y soldados provenientes de los diferentes reinos de lo que hoy en día es España estaban formados en este ambiente de persecución hacia todo aquello ajeno a la moral y costumbres católicas, la visión que se ha construido en torno a la homosexualidad en el mundo mexica prehispánico está basada en esa visión de pecado y condena de las relaciones entre hombres o entre mujeres.

Podría suceder que a partir de nuevas lecturas críticas e interpretaciones de los códices, crónicas y documentos elaborados durante las primeras décadas del siglo XVI, que no tomen en cuenta los prejuicios asentados y, por el contrario, se fundamenten en mayores conocimientos de las sociedades prehispánicas, surgiera una mejor visión sobre el tema, para a partir de allí volver a comenzar la construcción de la historia de las diversidades sexuales en México. 


Por Leonardo Bastida Aguilar 

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lunes, 9 de febrero de 2015

México:Descubren planta capaz de limpiar agua contaminada

"Typha domingensis' es considerada una plaga en los drenes, y es retirada; 
sin embargo, el manejo adecuado ayuda al ecosistema. Foto Agencia ID

Podría decirse que todo en la naturaleza tiene un motivo de ser, dentro del gran engranaje perfecto que forma. Confirmando el anterior axioma, en ocasiones el ser humano ha tomado equívocamente como plagas a algunas especies que, de hecho, la ciencia ha comprobado que son benéficas.

Un ejemplo de lo anterior es el reciente descubrimiento del doctor Francisco Delgado Vargas, investigador mexicano de la Universidad Autónoma de Sinaloa quien, en coordinación con el centro alemán Helmholtz, encontró en un estudio que la planta Typha domingensis es capaz de limpiar aguas residuales.

Generalmente estas plantas eran retiradas de los drenes (un tipo de salida de agua residual de cultivos); sin embargo, Delgado Vargas ha descubierto que esta especie es capaz de limpiar el agua de la contaminación por enterobacterias hasta en un 98%.

“Las raíces de Typha domingensis siempre están inundadas, absorben nutrientes del suelo y liberan compuestos que ayudan a disminuir el impacto de organismos patógenos”, refirió el investigador para La Jornada. Sobre la planta, Delgado advierte: “Estamos invadiendo los lugares donde este tipo de plantas se desarrollan, las eliminamos y no vemos el gran beneficio ecológico que nos brindan”.

Este descubrimiento puede servir como una estrategia futura para tratar las aguas residuales, sobre todo aquellas que contengan desechos fecales. Como si la respuesta se encontrara en la misma naturaleza, considerar las propiedades de algunas especies para regenerar los ecosistemas puede ser una tendencia que bien podría darnos una preciosa lección de la naturaleza como una heroína de sí misma.

Con información de : Ecoportal

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lunes, 2 de febrero de 2015

Narrativa con sabor huasteco - Por Raúl Sinencio Chávez




Mediante concurso, el Premio Lanz Duret está a punto de entregarse. La comunidad literaria permanece expectante. Corre el año 1943. Integran el jurado calificador Antonio Díaz Soto y Gama, Julio Jiménez Rueda y Artemio de Valle Arizpe, entre otras renombradas personalidades. Al conocerse el fallo, causa agradable sorpresa. Merece el galardón novel trabajo, de pluma femenina además. Sara García Iglesias triunfa con “El jagüey de las ruinas”, novela ambientada en tierras veracruzanas y de Tamaulipas. Deliciosa ruta es capaz de ofrecernos dicho asunto.

LECTORES
 
El perfil biográfico de la novelista asombra. Capitalina, apenas rebasa los 25 años de edad. Cursa la carrera de química biológica, nada que ver con los quehaceres narrativos. Fundaría Laboratorios Servet, que en 1955 abandona, tras enviudar de Jaime Montell, yéndose a El Bejuco, rancho de Ozuluama, Veracruz.
 
Aunque en labores campiranas, allá prepara dos nuevos títulos, de similar corte histórico-literario. Hacia 1946 termina “Isabel Moctezuma, la última princesa azteca”. Le sigue en 1957 “Exilio”, sobre los refugiados españoles, obra postrera. La premiada en realidad proviene de familia con tradiciones intelectuales. Niña aún, conoce el terruño al que vuelve. Al trabajar para la Huasteca Petroleum Company, nuestro padre “ocupa una vacante en el campamento de Ozuluama”, revela Sofía, hermana de nuestra escritora.
 



Alejada de toda capilla artística, Sara a la par atiende faenas apícolas. Engrosa de paso el padrón de las primeras alcaldesas mexicanas. Entre 1958 y 1961 lleva las riendas de Ozuluama Fallece en 1987, sobreviviéndole el aprecio de vecinos y lectores.
 
PATRIA
 
“El jagüey de las ruinas” tiene a la intervención francesa de trasfondo. Cuidadosa investigación le da solvencia. La hacienda “El Bejuco” congrega a los protagonistas estelares, Adrián Jáuregui –propietario y patriota republicano--, su cónyuge Elena, así como la prole de ambos: Teresa, María-Nieves, Ramón y José.
 
 


Sobresale “la fresca apariencia de María-Nieves”. Esta última en plena lucha contra los invasores resulta enamorada del capitán belga Jean Ysaye, de las tropas que don Adrián captura en Ozuluama, a fines de 1863. Ella, hija de aguerrido chinaco; él, mando de fuerzas enemigas. La paradoja inyecta bríos al relato.
 
Próximos a reembarcarse varios exprisioneros, el destino reúne a la secreta pareja en Tampico. Jean le propone huir a Europa, flaqueza que su amada rechaza. Frente al río Pánuco, antes de marcharse sin la joven, Ysaye “comprendió que en ese minuto decisivo la perdía […] Reanudaron el paseo en silencio […] María-Nieves sintió el tibio cosquilleo de sus lágrimas. No parecían de ella. Se sentía extrañamente inerte”. Fue el adiós; los suyos la necesitaban en momentos aciagos para la patria.
 
FAMILIAS
 
El texto suma “méritos de relieve y brillantez en las descripciones, interés constante, personajes de nuestro medio rural, tratados con precisa observación psicológica, amén del lenguaje propio”, resalta De Valle Arizpe. Un glosario explica los “americanismos contenidos” ahí.
 
“El jagüey de las ruinas” alcanza pronto la pantalla grande. De idéntico nombre, la filma Gilberto Martínez Solares en 1944, con Lilia Michel y Roberto Silva al frente del elenco de actores. Forma parte asimismo de “Grandes novelas de la historia de México”, serie que en 2004 promueve el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.
 
Lo atractiva que la ficticia María-Nieves parece al inventado Ysaye guarda similitud con hechos reales. “¡Qué buena la mujer mexicana! […] Es la perla de las Américas Españolas”, dice cierto testimonio francés, descubierto por el investigador Jean Meyer a la postre. Ello produjo situaciones curiosas. “En […] 1863, a la hora de abandonar Chihuahua, 13 soldados” galos “desertaron para no abandonar a sus nuevas familias mexicanas”, descubre Meyer.
 
Publicado en La Razón, Tampico, Tamps.
  
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domingo, 4 de enero de 2015

Jorge Yapur puso en alto el nombre de Tampico

Alicia Mariscal Vda. de Yapur se encuentra organizando una serie de eventos y proyectos con la finalidad de preservar la obra del artista Jorge Yapur Sherife

Se cumple un año de la partida del artista que puso en alto el nombre de Tampico.

Este 5 de Enero se conmemora el primer aniversario luctuoso de Jorge Yapur, el gran artista, muralista, pintor, restaurador y creador de la corriente estética " Huastequismo", que llevó el nombre de Tampico a nivel internacional.

En una cálida entrevista con Alicia Mariscal viuda de Jorge Yapur, nos comentó que el lunes 5, a las 7:00 de la tarde tendrá lugar una misa en memoria del artista en la Iglesia Catedral de Tampico, templo en el que restauró los incomparables murales en el que se narran las historias bíblicas.

Explicó que a un año de la partida del siempre amado Yapur, la familia se encuentra trabajando en grandes y prometedores proyectos para conservar no sólo su memoria, sino su legado cultural, el 18 de Abril en el que sería su 78 cumpleaños, se habrá de inaugurar una muestra de arte.

La idea es que sea una exposición itinerante a nivel nacional que parta de Tampico y que recorra los grandes teatros y galerías de México, además, se encuentra en trámite para que la sala "Jorge Yapur" de la Casa de la Cultura de este puerto jaibo sea un museo permanente en el que se albergue la obra completa del "Huastequismo", corriente creada por el mismo artista tras años de investigación.

Y de la que se desprende un libro llamado "Huastequismo", que se registró en el año 1994 de esta misma corriente y que las escuelas difundieron un folleto con la investigación de Yapur para base educativa escolar.

Para el museo la familia Yapur está dispuesta a entregar en comodato una parte de la colección por medio de la asesoría jurídica que les brinda el INBA. Alicia dijo que se encuentran esperando que la respuesta sea positiva para que toda la ciudadanía y turistas puedan apreciar esta obra, comprendida por cientos de piezas únicas elaboradas en cerámica. Asimismo, esperan con especial emoción la publicación del catálogo de la vida y obra del creativo, que se encuentra realizando el ITCA en coordinación con el Ayuntamiento de Tampico.

Con un brillo especial en su mirada, Alicia recuerda a quien fue su esposo y ha comenzado a compartir ese recuerdo, ya que el que por años ha sido su hogar será en breve un museo, por lo que se encuentra en remodelación la fachada de la misma y compartió que el taller de Yapur tendrá las puertas abiertas para todo el público como lo estuvo hace poco más de cuatro años, por el simple amor de su marido al arte y a la educación cultural.

Recordó que continuamente iban autoridades del gobierno, escuelas y público a recorrer el taller. Guiados por el propio Yapur conocían la obra de quien con su partida ha dejado un camino abierto a las nuevas generaciones. Así Alicia de Yapur abrirá la muestra permanente con cuadros, fotografías y esculturas del creativo. También se planea realizar una galería con su nombre en la ciudad de Guadalajara.

Actualmente se puede disfrutar de la obra del maestro en los murales del Tecnológico de Monterrey, en la UAT, Iglesia Catedral Tampico y en la Parroquia del Santo Ángel. Existen dos cuadros en una galería de Argentina y cuatro piezas pictóricas en Milán, a quien siempre se le recordará como el primer lugar nacional de pintura en el año de 1973 por el Instituto Nacional de Bellas Artes.

En vida el último reconocimiento que Jorge Yapur recibió fue de parte de la entonces alcaldesa, Profra. Magdalena Peraza Guerra, en el marco de los programas culturales realizado en la Plaza de Armas, momento que Alicia y sus hijos jamás olvidarán, y ahora guiados por la frase "la grandeza no se entierra", buscan preservar la incomparable trayectoria y logros del artista, esposo, amigo, padre y hermano.

Con información de: El Sol de Tampico

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