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viernes, 12 de diciembre de 2014

El mural de la Anunciación de Jorge Yapur Sherife






La Catedral de Tampico, dedicada a la Inmaculada Concepción, es el principal templo católico del puerto. Está ubicada frente a la Plaza de Armas, en el centro histórico de la ciudad.

A partir de 1996 hasta 1999 el artista Jorge Yapur Sherife dirigió la restauración de la Catedral de Tampico, cuyos trabajos fueron avalados por la Secretaría de Educación Pública , en la dirección de Monumentos y Sitios del Patrimonio Nacional. Cabe mencionar que fundó e impartió los Diplomados de Restauración con validez oficial por la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Posteriormente realiza el mural de la Anunciación en el Altar Mayor de la parroquia de Santo Ángel, en Tampico,Tamaulipas.




Producto de una imaginación fecunda, el mural es una composición en la que el tiempo y el espacio parecen conjugarse para mostrarnos, en un solo episodio, el origen del universo y su expansión: En el centro está Dios, representado convencionalmente como una figura humana, sobre el trono de la Rosa Blanca. Irradia una luz intensa que nos descubre el cosmos , es una señal de que su poderío creativo está detrás, incluso de los misterios fundamentales que la ciencia busca develar infructuosamente.

Desde su cono de luz se desprenden, uno a uno los diez Círculos del Paraíso que menciona Dante; una imagen semejante, quizás, a la expansión de ondas de fuerza posteriores al Bing Bang,el acontecimiento que los científicos describen como el origen de todas las cosas.

A mano izquierda del creador, el Angel Gabriel acuna en sus brazos al niño Jesús, y se desplaza sobre los ángeles más pequeños que surgen mágicamente del espacio. Su penacho es excepcionalmente bello, un tzalmintalab, como el que usaban los caciques huastecos; un frondoso plumaje que se extiende hacia su espalda, pleno de diminutos rostros angélicos y juguetones, de ovejas y de serpientes. A mano derecha, la paloma blanca simboliza el Espíritu Santo, aleteando con libertad delante del círculo luminoso que desprende su celestialidad. Con esta figura se completa la Santísima Trinidad . Hasta aquí todo es una santidad poética de la bondad y de la belleza.




También en el centro, pero en la parte inferior, la Virgen María espera con una mano extendida y la otra sobre su vientre, a que el Ángel le entregue al niño Jesús.


Ella es el símbolo de la purísima concepción, de la comunicación posible entre lo humano y lo divino,del contacto supremo de lo terrenal con lo celestial. De hinojos sobre el planeta, concretamente sobre el territorio de Asia menor, la Virgen representa el culto de los hombres al Todopoderoso.

En un desdoblamiento, a sus espaldas,  el pintor la convierte en la Guadalupana, dibujada en un plano más alto sobre el mapa de la República Mexicana. Cerca de ella otro símbolo nacionalista: la cabeza de Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, no dibujada aquí como la manifestación del mal, sino como un punto de identidad de los mexicanos. En cambio la víbora que rodea a la Virgen, ésa sí, simboliza la idea bíblica del pecado original.

En torno de los personajes centrales, el espacio sideral y su vastedad,su belleza y su misterio.El mural , en sí, es una totalidad que simboliza, además, el Génesis bíblico del universo, sin obviar la representación mínima de las teorías científicas formuladas al respecto. No en vano están pintadas las 24 constelaciones más importantes, entre las que se encuentran las zodiacales.Dos angelicales querubines parecen acomodar el universo. En resumen, todo un juego de colores, rico en matices. Este mural se encuentra ubicado en el interior de la parroquia del Santo Ángel, en el altar principal.



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sábado, 7 de junio de 2014

La Guelaguetza - Turismo y Racismo


Si bien en este momento el racismo que se vive en Oaxaca no es semejante al que existía en la colonia, en donde de manera burda y directa se calificaba a los indios como tontos, brutos o perros, sigue persistiendo y es un problema social muy importante que permea a toda la sociedad oaxaqueña.

Juzgue Usted esta nota de Proyecto Ambulante , donde Revu denuncia que "el video promocional de un minuto, bajo la dirección de Rafael Oceguera;  tiene un mensaje contundente, los “indios” son mercancía, por tanto se ofertan para quienes puedan pagarlos".

"Dicho vídeo muestra a personas, que bien pueden ubicarse como de clase alta, sonriendo por doquier, mientras otras personas, con rasgos claramente indígenas, les arrojan pétalos de flores a su paso, los indígenas bailan mientras sus compradores comen o descansan.
Es la banalización completa de la supuesta fiesta de los oaxaqueños". 

"¿Este es el mensaje del gobierno del Estado? ¿El regreso a la metáfora de los "indios" al servicio de los "blancos? Al menos, ese es el mensaje institucional".




La fiesta de la Guelaguetza 


Guelaguetza es una palabra zapoteca que significa reciprocidad, ayuda mutua, ya sea en trabajo o en especie cuando los familiares y paisanos lo requieren. A nivel turístico la guelaguetza es una fiesta que se celebra los dos últimos lunes de julio y, de acuerdo con los cronistas y folkloristas de Oaxaca, tiene sus antecedentes en la época mesoamericana. No es así, se originó en 1932 cuando, dentro del movimiento cultural destinado a construir nuestra mexicanidad, en Oaxaca se plantea la necesidad de crear la oaxaqueñidad, pero el problema estaba en la existencia de grupos étnicos diferentes y la idea de nación que entonces prevalecía, volvía difícil esa integración de lo diverso. Se pensó para celebrar el 400 aniversario de la fundación de la ciudad de Oaxaca en un espectáculo que congregara a las regiones . Surgió así la idea del “Homenaje racial”, término que dice mucho acerca de las concepciones de los organizadores: la existencia de diversas razas y, por lo tanto, de diversos desarrollos económicos en el estado. Y para enmarcar estas celebraciones se eligió a una reina del homenaje racial: una señorita perteneciente a una vieja familia criolla de Oaxaca.

Con el Homenaje racial se buscó crear la unidad oaxaqueña a nivel de lo ideológico, pero poco se hizo para destruir el orden económico que tenía a los pueblos indios de Oaxaca sumidos en la miseria. Lo que se creó fue un espacio para legitimar la dominación sobre los indios mediante la reproducción del estereotipo de indio que la sociedad criolla quiere. A su vez este espacio permite transmitir una idea sobre la sociedad oaxaqueña que poco tiene que ver con la realidad: una sociedad tolerante, plural, en donde todo está en orden.

Con el paso de los años, el homenaje racial se transformó en lo que hoy se llama Guelaguetza: un espectáculo para turistas, sin embargo se ha convertido en el símbolo de los oaxaqueños. Consiste en presentar los bailes, danzas y trajes representativos de las ocho regiones y de los grupos étnicos. Bañado en lo que los folkloristas denominan “lo auténtico”, se presenta el espectáculo. Y junto a éste otras representaciones, como la elección de la diosa Centéotl, el Bani Stui Gulal (repetición de la antigüedad) y la leyenda sobre la princesa Donaji. Actividades recientes con el fin de atraer más turistas, pero que sirve, también, para reforzar el estereotipo de una sociedad en armonía, en paz, tolerante pese a la existencia de una gran desigualdad económica, en donde el grupo dirigente califica lo que es auténtico y descalifica a lo que no lo es de los grupos subordinados.

La Guelaguetza, puede examinarse a partir de su característica de fiesta, precisamente. Las fiestas permiten interrumpir el tiempo temporal, el cotidiano en donde se expresan relaciones desiguales y de dominación, por lo tanto los conflictos propios de una sociedad desigual para entrar al tiempo sagrado, el intemporal, en donde las desigualdades se desvanecen, todo es armonía y conviven todos. Durante los dos últimos lunes de julio las actividades se interrumpen en la ciudad de Oaxaca. Esos días una parte de los oaxaqueños de las clases populares, desde muy temprana hora, acude a la Rotonda de la Azucena para presenciar los bailables y danzas de las ocho regiones del estado. Y para aquellos que no quieren o no pueden asistir, la televisión local transmite el espectáculo, lo mismo que la radio. Así la ciudad de Oaxaca se halla invadida por el espíritu de la Guelaguetza.

Esta fiesta borra aparentemente las desigualdades que existen entre los grupos étnicos en Oaxaca, pues cada uno de ellos tiene asegurada su participación en ella. Nada se dice sobre las condiciones de vida de cada grupo o bien sobre el trato que las autoridades de Turismo le otorgan a cada una de las delegaciones. Sólo se realza la belleza de los trajes, del paisaje y las características de cada grupo étnico dando la impresión de que todos los grupos étnicos tienen un mismo trato y que en sus comunidades viven en el paraíso terrenal y que la relación entre las regiones es de igualdad. Cada delegación da un mensaje de bienvenida a los asistentes, primero en la lengua materna y después en español, cuando en la vida cotidiana de la ciudad sólo se acepta el castellano y hablar un idioma de origen mesoamericano significa atraso, pobreza. Por ello se evita hablarlo. Resalta la presentación del grupo étnico mixe, pues se resalta con orgullo, por parte del maestro de ceremonias, que son los nunca conquistados .

Sin embargo, es de los grupos más marginados y más discriminados Así, junto a la rica delegación del Papaloapan, compuesta por jovencitas pertenecientes a las familias con mejores condiciones económicas, se presentan las delegaciones de los Triques o de la Mixe, cuyas condiciones de vida están muy alejadas de lo que los especialistas denominan las necesidades básicas satisfechas. También está ausente, porque se está en el tiempo sagrado, los conflictos que existen entre pueblos o la dominación que un grupo étnico ejerce sobre otro. Conviven las jovencitas pertenecientes a las familias más adineradas del Papaloapan con las campesinas indígenas de la Sierra o la mixteca, que en la vida cotidiana éstas pueden ser las trabajadoras domésticas de las primeras.

El análisis de la guelaguetza como un todo puede continuar, sin embargo su estudio a partir de la participación de cada delegación india brindará una idea más clara acerca del tipo de relaciones que se establecen entre los diferentes grupos étnicos y las ideas y símbolos que transmiten. Las regiones que normalmente son más aplaudidas y con las que se representa a Oaxaca al exterior son: el Istmo y el Papaloapan. Sus representantes son mestizas, pese a la existencia, en dichas regiones, de población indígena. En el Istmo la población indígena pertenece a las etnias zapoteca, huave y mixes; en el Papaloapan se tienen a chinantecos y mazatecos. Vemos, entonces, que para esta fiesta se desplaza a la población india, la mayoría de las veces. Lo que está presente es la vestimenta indígena, confeccionada, muchas de estas prendas, en el telar de cintura . En las regiones en donde la pobreza es más aguda se asienta la población india y a la Guelaguetza acude una delegación india, se trata de la Sierra Juárez, Mixe, Sierra Sur. Esta situación pone de manifiesto la desigualdad que al interior del estado de Oaxaca existe, pero también la aceptación de ella por parte de los grupos sociales. Así es natural que se conciba a las regiones del Istmo y del Papaloapan como no indias y, por lo tanto, ricas y progresistas. En cambio, las regiones indias representan la parte atrasada, la que provee de mano de obra a la ciudad. La imagen que da esta fiesta es de relaciones armoniosas entre grupos desiguales.

Y esta imagen de igualdad, de fraternidad que la fiesta proporciona se difunde a los turistas y, lo principal, a la sociedad oaxaqueña. En el momento de la fiesta se acepta que los indios, representados básicamente por las delegaciones de la Sierra Juárez, Mixteca y Sierra Sur, sean parte de la sociedad oaxaqueña, se ve con agrado que porten sus trajes y que hablen en su idioma materno. En este momento todos los oaxaqueños, indios o no, se muestran orgullosos de sus raíces indias, del folklore que se representa, de la riqueza cultural, pero: ¿cuántas personas se preguntan por las condiciones de vida de la población india del país?; ¿qué opinan estas personas, orgullosas de su fiesta, de los indios que defienden sus recursos naturales?; o bien, ¿qué pasa cuando regresan al tiempo temporal, al tiempo profano?

El concurso de la Diosa Centéotl es una de las actividades que giran en torno a la fiesta de la Guelaguetza. En este certamen participan las representantes de los grupos étnicos. Entre ellas se elige a la diosa que presidirá, junto con el gobernador, las fiestas. Se supone que debe ganar la que exprese mejor su cultura y esto implica la “autenticidad de su traje”, el conocimiento del idioma materno, el respeto y conocimiento de su cultura. En el 2001 fue elegida la representante del grupo triqui, quien en su discurso planteó que la mujer trique sufre mucho, debe abandonar la casa paterna, a pesar de su voluntad, cuando se casa, porque los padres deciden con quien se casa la mujer. Ya en casa del marido, debe obedecerlo. En su discurso se aceptaba la situación que vive como alguno natural. Y esta imagen corresponde con la idea que de la mujer india se tiene: sufridora, obediente, sumisa. En cambio, otra participante habló de las condiciones en que la mujer india vive, pero en un tono más que de aceptación, de rebeldía, de que ahora las mujeres luchan por cambiar esas condiciones. Al jurado –supuesto conocedores de las culturas indias de Oaxaca- no les gustó el discurso porque, obviamente, no entraba dentro del estereotipo que se tiene de lo que es la mujer india.

Otro espacio dentro de esta gran fiesta y que reafirma el dominio de los blancos y mestizos sobre lo que es el indio, lo representa el comité de autenticidad. Este comité está compuesto por personas mestizas o criollas que, se supone, conocen las diferentes culturas de los grupos étnicos de Oaxaca. Su tarea es vigilar que todo lo presentado en la Guelaguetza sea auténtico, pero: ¿cuáles son los criterios materiales para definir lo que es auténtico y lo que no lo es? No los hay porque la cultura es un proceso dinámico y más bien se debería buscar, siguiendo la lógica de esta fiesta, que los integrantes de las delegaciones pertenecieran a los grupos étnicos que representan.

Hace años se excluyó de la Guelaguetza a la delegación de Yalalag perteneciente a la Sierra Juárez, argumentando que los hombres llevaban zapatos cuando lo auténtico es que porten huaraches. En otra ocasión una de la integrantes –que pertenece a una de las familias aristocráticas de Oaxaca de origen francés- de este comité me comentó que iban a sugerir que al bailar, las mujeres no alzaran mucho sus faldas porque eso permitía mostrar parte de la pierna, lo cual no correspondía a la realidad porque las mujeres indias son muy recatadas. En ningún momento se cuestionaron si realmente estas personas se identificaban con el grupo que representaban, porque los integrantes de un grupo folklórico pueden llevar huaraches y no zapatos y no por eso son “auténticos”, o bien pueden las mujeres cuidar muy bien que al bailar no alcen mucho sus faldas y no por ello van a adquirir las características de una mujer de un grupo étnico al que no pertenecen.

Otro caso en que se manifiesta el trato desigual que el Comité de autenticidad brinda a las delegaciones es con el bailable Flor de piña, representante de la región del Papaloapan. Al inicio de ese baile, el maestro de ceremonias de esta región, conforme aparecen en el escenario las jovencitas, va aludiendo a cada una de las poblaciones que conforman esta región, dando a entender que la joven que porta el huipil de dicha comunidad, es originaria de allí. Realmente esto no es así. Las jovencitas que bailan Flor de Piña no son indias. Son originarias de la ciudad de Tuxtepec. En esta ciudad, participar en la guelaguetza proporciona un gran prestigio social. De allí que las familias más poderosas en términos económicos, fomenten la participación de sus hijas. De acuerdo con los datos proporcionados por Jesús Lizama este bailable es ensayado durante todo el año. No obstante lo anterior, este Comité no cuestiona, dentro de la lógica con que opera, la falta de autenticidad de esta delegación.

Independientemente de lo anecdótico, lo que interesa aquí es, como dice Bourdieu (1995:177) “romper con el sentido común, es decir con representaciones compartidas por todos, trátese de simples lugares comunes de la existencia ordinaria o de representaciones oficiales”. Es decir, ¿qué nos dicen estos actos sobre la sociedad oaxaqueña?; o bien, ¿qué hay detrás de estos espectáculos que exponen la tradición oaxaqueña?; ¿bajo qué mecanismos simbólicos opera la dominación de un grupo sobre otro?

Como lo mencionaba en líneas anteriores, el racismo de hoy en día es diferente al de la época colonial, no es tan burdo, pero permea toda la sociedad oaxaqueña y a través de determinados rituales y símbolos se reproduce la idea de lo que es el indio, de lo que es auténtico, mismas que son creadas por el grupo dominante. Así, en la Guelaguetza se reproduce una idea romántica y bastante alejada de lo que es la sociedad multiétnica de Oaxaca: todo es armonía, no hay conflicto porque las delegaciones de las regiones indígenas presentan lo mejor de ellas, van a rendir tributo a la oaxaqueñidad, dan su guelaguetza a los presentes, a los turistas cuando les avientan los productos que llevan y, como ellos son los “auténticos” indios, asumen las características que todo indio debe tener: trabajador, respetuoso, humilde, servicial, además van vestidos como lo que son: indios auténticos. Y esta imagen idílica se transmite a los demás oaxaqueños y a los turistas.

Por su parte, el certamen de Diosa Centeólt ratifica y legitima el papel que la mujer india debe desempeñar. Por un lado ella, igual que el varón, deben ser humildes, serviciales y obedientes, pero además debe contar con otras cualidades “esenciales de su género”: la obediencia ciega al marido. Al premiar a una mujer que acepta lo anterior se está avalando la desigualdad, la sumisión, la violencia, se atenta contra los derechos humanos de las mujeres. Supuestamente este certamen y la guelaguetza, muestran a una Oaxaca orgullosa de las diversas culturas, que las acepta como son, aún cuando sean diferentes o contrarias a la cultura de sociedad mestiza o de la criolla. Es casi seguro que las mujeres de clase media y alta de Oaxaca no estén de acuerdo con un discurso de sumisión o con el casamiento forzado a una edad temprana, sin embargo lo aceptan en la mujer india, porque es india, porque esos son sus valores y como somos respetuosos de la multiculturalidad aceptamos la diversidad aunque sea contraria a los más elementales derechos humanos, además, ellas, las mujeres mestizas o criollas no se ven afectadas porque las mujeres indias continúen con sus tradiciones. Las mestizas y criollas si tienen derecho a la rebelión; las indias no.

He hablado de los grupos étnicos de origen mesoamericano que se presenta en la Guelaguetza, pero en Oaxaca también se encuentra el grupo étnico negro que habita en la Costa oaxaqueña. Este grupo ha sido excluido de la Guelaguetza, Sin embargo su existencia es real, por ello se decidió su participación en el año 2000. Pese a lo anterior, en el año 2001 los negros ya no se presentaron dentro del programa de la Guelaguetza, sino en una plazuela y dentro de las actividades de los Lunes del Cerro. Esto quiere decir que si la Guelaguetza expresa la riqueza cultural de todos los grupos étnicos de Oaxaca, los negros no son considerados oaxaqueños, o bien su cultura es inferior a la de los otros grupos étnicos, pero como se respeta la multiculturalidad, a los negros se les concedió un espacio, aunque fuera inferior al de la Guelaguetza.

Esta actitud tomada con el grupo étnico de los negros de la costa refleja primero, la forma en que se les concibe, como un grupo que si bien es oaxaqueño, no tiene el mismo valor que los demás por sus orígenes africanos, mientras que los demás si están fuertemente enraizados en Oaxaca, fueron los primeros pobladores. Esto los hace aparecer como algo anormal en el paisaje oaxaqueño. Hay que tener presente que los negros están ubicados básicamente en algunos municipios del distrito de Jamiltepec y que no es frecuente verlos en la ciudad de Oaxaca. Segundo, la manera en que esta concepción se transmite a la población de la ciudad, del estado y a los turistas. Es decir, que en este comportamiento observamos cómo se construye la realidad social oaxaqueña.

Para el caso del grupo negro, si no es usual verlos en la ciudad capital y cuando es necesario que estén presentes lo hacen, para el caso que se analiza, en un espacio de menor valor simbólico que aquel en donde los demás grupos se presentan, no es extraño que se les conciba como inferiores a los demás, como no oaxaqueños y, por lo tanto, con elementos culturales muy diferentes a los que “poseen la población oaxaqueña”. Se está, entonces, ante el proceso de habituación, que lleva, posteriormente, a la institucionalización de pautas de conducta, de concepciones de la vida.

Berger y Luckmann (1979:74) plantean que “toda actividad humana está sujeta a la habituación”. La habituación implica que una acción realizada una vez pueda volverse a ejecutar en el futuro de la misma manera, lo que conlleva a restringir las opciones para el comportamiento. En el caso estudiado, la Guelaguetza, vemos que al repetirse los comportamientos en relación con cada grupo étnico, y por los mismos grupos se ha llegado a la institucionalización de los mismos. El trato a los negros se halla institucionalizado, como también los comportamientos diferentes que las autoridades y organizadores de la guelaguetza tienen con los diferentes grupos étnicos y así como la forma en que la sociedad de Oaxaca se relaciona con los indios. Con esto se puede controlar el comportamiento humano y, sobre todo, canalizarlo hacia una dirección determinada. Estos mecanismos constituyen una forma de control social.

La institucionalización tiene la virtud de aparecer después como una realidad al margen del individuo, como un hecho externo e independiente a ellos. En este caso los diferentes comportamientos que se dan entre las autoridades estatales y los diferentes grupos sociales de la ciudad de Oaxaca por un lado y, por otro los grupos étnicos incluyendo al grupo negro, se presentan como algo normal, externo e independiente a los individuos y grupos involucrados. No hay una conciencia de que las imágenes que se tienen de los negros y su cultura es algo construido socialmente, como tampoco se acepta que la Guelaguetza, esta fiesta maravillosa, sea el medio para construir simbólicamente el orden social del estado de Oaxaca y, sobre todo, la imagen del indio que todos desean.

La Guelaguetza misma es una construcción social, cuyo fin es, como se ha dicho anteriormente, para construir un orden simbólico. Esta construcción funciona tan bien que los oaxaqueños, independientemente del grupo social al que pertenecen, piensa que es una fiesta que hunde sus raíces en la época mesoamericana. También se presenta como normal para los habitantes de la ciudad que la Diosa Centéotl sea una joven sumisa, respetuosa de su cultura, de la autoridad paterna precisamente por este comportamiento propio de los indios se halla institucionalizado, como también el comportamiento de los demás grupos lo está. Es cierto que para lograr la institucionalización de los comportamientos de los diferentes grupos, para el caso de los grupos étnicos se tuvo que desvalorar sus saberes y sobrevalorar los de la sociedad occidental. Proceso que se inició en la colonia y que hoy en día continúa cuando se califica el saber indio como ignorancia, superstición; en cambio el saber occidental (que ha abrevado de otros saberes) represente lo científico, la verdad, la sabiduría. O bien cuando se ve como natural que las condiciones de vida de la mujer india sean las más difíciles, que sus más elementales derechos no sean respetados; en cambio para las mujeres urbanas, por ser precisamente de la ciudad, la situación es otra.

En estos momentos, en varios ámbitos, no sólo en el académico, se utiliza mucho el término multiculturalismo, entendido en su significado más simple: el respeto a las culturas de los otros, es decir, que todas las actuaciones tienen una lógica que les otorga su cultura y que no se debe tratar de explicarlas desde la perspectiva de otra cultura. Sin embargo esta posición puede llevar a la indiferencia, en el mejor de los casos, sobre las condiciones en que vive una parte importante de la población indígena, y bien, ya en otro extremo, a un racismo diferencial.
 
Referencias :
Promocional racista: Guelaguetza 2014 de El Revu
Reconstrucción sociocultural del racismo en Oaxaca de Olga Montes
Pueblos, elite y territorio: Oaxaca, formación y reproducción de un sistema de dominio regional en el sur de México de Jaime Bailón


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jueves, 30 de enero de 2014

Jorge Yapur: la grandeza no se entierra - Para la familia Yapur y a la memoria de un grande de Tamaulipas




¿Por qué es que aún somos bárbaros? Se preguntaba Federico Schiller en medio de los tiempos convulsos que habitó. Considerado como uno de los grandes pensadores de todos los tiempos; el poeta, filósofo, historiador y dramaturgo alemán, argumentaba con ardor la importancia de “cultivar la sensibilidad estética” para formar ciudadanos capaces de vivir y participar en sociedad. Nacido en 1759, Schiller fue siempre un defensor de la libertad y creía fervientemente que la humanidad podía salir de cualquier abismo a través del arte porque tiene la clave de los secretos más íntimos del alma humana.

En ese contexto, los artistas son fundamentales porque tienen el poder de revelarnos lo esencial. Fernando Savater señala que la fuerza de los artistas reside en su habilidad para producir placer, el cual es junto al dolor, el instrumento por excelencia en la formación de las personas. Por ello, el mismísimo Platón los expulsó de la ciudad ideal, desconfió de ellos, les temía. En contrapunto, la brillantísima Iris Murdoch señala que “el buen artista nos ayuda a ver la necesidad en la vida, qué es lo que se debe soportar, qué hacer y deshacer, y a purificar nuestra imaginación hasta contemplar el mundo real, generalmente velado por los miedos y la ansiedad”.

“El artista no es el primero en descubrir o lograr algo, sino “el único” que puede crearlo”, refiere Savater, quien además afirma que si Fleming no hubiera descubierto la penicilina, si Bell no hubiera descubierto el teléfono, incluso si Colón no hubiera descubierto América, alguien tarde o temprano lo hubiera hecho. Pero si Mozart, Cervantes o Velázquez, hubieran muerto en la cuna, nadie habría compuesto la “Flauta Mágica” ni contado la historia del Quijote, ni pintado Las Meninas. Lo que cada artista crea es único, pero además se constituye en referente de su tiempo, porque el arte, el verdadero, trasciende y puede vivir para siempre. Los bellísimos poemas de Schiller son una prueba fehaciente de ello.

Hoy recuerdo al enorme Schiller para reconocer al entrañable Jorge Yapur, un grande del arte en Tamaulipas que murió el pasado cinco de enero en el seno de la huasteca que tanto amó. Todo un honor fue para mí acompañar a su familia en el homenaje que le brindaron los tampiqueños encabezados por su Alcalde, artistas e instituciones sociales, culturales y universitarias. En su memorial, un luminoso poema de la autoría de Felipe Llanas, sonó en la bella voz de Irma Meza:

“En la vida la muerte es compañera y amiga. Sentir es parte de la existencia, de la vivencia, del cariño. Prospectos somos todos. Algo hay que va más allá: La grandeza del ser. Y la grandeza no se entierra ni se olvida. Quienes quedamos en espera podemos estar ciertos que nos encontraremos en un abrazo. Que el recuerdo y la entraña no necesitan epitafio. Y que quien venció al tiempo con su obra deja la muestra de su paso en cada aurora”.

Ante el escalofrío de la belleza del poema, reconocemos la grandeza de Jorge Yapur, esa que no se entierra ni se olvida, esa que nos queda en su obra, en su brillante inteligencia, en su honestidad intelectual, en su rebeldía. Nuestra querida amiga y promotora cultural Amparo Berumen también dedicó un entrañable texto: “Poseído por una alucinación deliberada, Jorge Yapur fue atesorando formas y movimientos revestidos de alegorías sorprendentes, sugerentes. Y desdoblado por el soplo divino de los cuatro elementos nació el Huastequismo, su concepto emblemático. Explanaciones lucientes, coloreadas: estampas de aquello que los hombres de otro tiempo creyeron ver… Y vieron. Rescate imaginativo. Huasteca aire y fuego. Huasteca tierra y agua”.

Todo eso y más conlleva la grandeza del tamaulipeco Jorge Yapur, que adquirió su mayor dimensión en el gran amor a su esposa Alicia, su musa, su sostén, en el orgullo por sus amados hijos, ramas de un tronco que no muere y en el inmenso amor por su tierra natal. Personaje emblemático, Jorge refleja en su obra el alma de Tamaulipas, su esencia, su grandeza. Tamaulipas pierde con su muerte algo de su esencia, pero gana un ejemplo extraordinario, un artista que supo ser, como quería Schiller, un educador de la sociedad, un amante de la libertad, una conciencia de la sociedad.

Hasta siempre, querido Jorge Yapur, tú quien “Sólo por la puerta oriental de la belleza te abriste camino en el país del conocimiento”, tú, por quien sabemos que la grandeza no se entierra, tú quien nos abriste paso a la belleza que no muere.

Por Libertad García Cabriales

Con información de : El Diario 

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domingo, 26 de enero de 2014

Tres poemas -José Emilio Pacheco


Presencia

¿Qué va a quedar de mí cuando me muera
sino esta llave ilesa de agonía,
estas pocas palabras con que el día,
dejó cenizas de su sombra fiera?

¿Qué va a quedar de mí cuando me hiera
esa daga final? Acaso mía
será la noche fúnebre y vacía
que vuelva a ser de pronto primavera.

No quedará el trabajo, ni la pena
de creer y de amar. El tiempo abierto,
semejante a los mares y al desierto,

ha de borrar de la confusa arena
todo lo que me salva o encadena.
Más si alguien vive yo estaré despierto.

Éxodo

En lo alto del día
eres aquel que vuelve
a borrar de la arena la oquedad de su paso;
el miserable héroe que escapó del combate
y apoyado en su escudo mira arder la derrota;
el náufrago sin nombre que se aferra a otro cuerpo
para que el mar no arroje su cadáver a solas;
el perpetuo exiliado que en el desierto mira
crecer hondas ciudades que en el sol retroceden;
el que clavó sus armas en la piel de un dios muerto
el que escucha en el alba cantar un gallo y otro
porque las profecías se están cumpliendo: atónito
y sin embargo cierto de haber negado todo;
el que abre la mano
                                                              y recibe la noche.


Alta traición

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.




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domingo, 6 de octubre de 2013

La suma de todas las voces - La influencia hispano-árabe en América Latina

 
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El español tiene, en muchos casos, dobletes lingüísticos latinos y árabes con el mismo significado, o para referirse exactamente a la misma cosa. ¡Y cómo no! Si, los hispanos habían tenido su influencia latina y románica antes de que llegaran los árabes, pero fue durante la presencia árabe donde surgió un periodo de bilingüismo, donde se fueron mezclando estas voces originando lo que hoy en día es el idioma hispano.

El hecho de que el idioma castellano obtuvo una fuerte influencia del árabe no es noticia para nadie; es notorio en muchos vocablos, pero más que todo, dicen los expertos ; en dos aspectos:

La fonética (los sonidos) del idioma, a la cual buena parte corresponde al tallo lingüístico árabe.

En la riqueza idiomática que posee el árabe, la cual también se puede ver en el castellano en cuanto a conjugaciones (de los verbos) y declinaciones (sustantivos).

Aún cuando la lengua árabe nunca alcanzó los niveles de lengua culta que obtuvo el latín, se hizo un gran esfuerzo por conservarla y de la fusión idiomática entre el latín, el árabe y el griego en gran parte, surge el idioma castellano; lengua hoy vigente en el territorio peninsular y sobre lo que fueron en un tiempo sus colonias americanas.

Para comprobar la influencia árabe veremos ahora un texto que puedes tratar de leer ...
 
"El alfarero alquilaba un bazar en Guadalajara, un almacén azul cerca de la aduana y del alcalde, con una alacena para el arroz, el aceite, las aceitunas, alforjas de garbanzos. Los alfajores, un fardo de limones y naranjas, los caramelos, arrobas de azúcar y quintales de café. En un rincón, junto al almanaque, la alfombra y el tambor, se dibujaba una azucena, el alhelí y los lozanos jazmines.

El alguacil de la aldea, un alférez, golpeó adrede a un fulano en la mazmorra porque el haragán robó los candiles, las aquilatadas alhajas y los zafiros del sofá del almirante y del anaquel taraceado de marfil. Ojalá le quiten el dinero.

El alfeñique y el albañil se carcajeaban mezquinamente hasta jadear, y en jerga, de los zaguanes del arrabal por sus adobes carmesí baratos. El zutano zapateaba en la azotea sobando su jarro de alcohol”.


¿Pudo leerlo? Mire Usted; el 95% de los sustantivos, verbos, adverbios y adjetivos en este texto provienen del árabe. En total se han encontrado más que 4000 palabras del vocabulario castellano que tiene su origen en el árabe. Más o menos un 8 % del idioma castellano.

La colonización por parte de España a América, trajo consigo la imposición del español como lengua oficial, sin olvidar la herencia árabe de casi 800 años de presencia musulmana en España. Si bien es cierto que no se puede negar de igual forma la influencia de las lenguas originarias de América, éstas últimas quedaron relegadas y reducidas, y sobreviven como “dialectos”. En el artículo “Español latinoamericano o español para Latinoamérica” encontramos un esbozo de las diferencias entre todas las variedades lingüísticas de América Latina :

Se trata de la denominación global y un tanto arbitraria que se da a las expresiones idiomáticas y autóctonas y al vocabulario específico del idioma español en América Latina.

De los más de 400 millones de personas que hablan español (o castellano) como lengua materna, más de 300 están en Latinoamérica.

Hay numerosas particularidades y giros idiomáticos dentro del español o castellano.

Algunos de los aspectos que afectan al español son: el uso incorrecto que hacen los medios de comunicación, la influencia del inglés y, quizás el más importante, los vacíos existentes en el vocabulario técnico.

Sin embargo, es en el vocabulario técnico donde más claramente puede encontrarse una diferencia entre el español de la península ibérica, también llamado español de Castilla, y el español latinoamericano.

En el español latinoamericano son relativamente más frecuentes los préstamos directos del inglés, sin traducirlos ni adaptar la grafía a las normas castizas.

El ejemplo más notorio es la utilización de la palabra email o e-mail en Latinoamérica en lugar de la traducción más literal: correo electrónico, que se usa en España. Las diferencias se hacen manifiestas sobre todo en los términos técnicos o de adopción reciente. En Latinoamérica se habla de la computadora mientras que en España del ordenador, y cualquiera de las dos palabras suena extranjera en la región opuesta a su uso.

La lengua presenta variantes en las diversas zonas donde se emplea. Esas diferencias se llaman variantes regionales o dialectales. En Latinoamérica este influjo hacia el fraccionamiento está casi impuesto por la magnitud misma del territorio.

Así podemos observar en las distintas zonas geográficas el desarrollo de distintas variantes del español latinoamericano:

Español Amazónico: En la zona amazónica influyen las lenguas de la región, sobre todo para designar flora, fauna y actividades.

Español Boliviano: En Bolivia existen modalidades y regionalismos del español hablado, especialmente en el departamento de Santa Cruz de la Sierra.

Se trata en su origen de la extensión más norteña del antiguo y colonial dialecto del Cono Sur. Sus hablantes, los cambas o cruceños, presumen de parecerse físicamente más a los españoles.

Español Caribeño: Es un español marcado con modismos, influenciado con el habla andaluza, canaria y sobre todo la presencia negra.

Abarca los territorios isleños de Cuba, la República Dominicana y Puerto Rico, así como también las áreas costeras y, por extensión, el interior de Venezuela, el norte de Colombia y la mayor parte de Panamá.

Es también el que más se oye en las ciudades de Miami y Nueva York en Estados Unidos y el que emplea la mayoría de los cantantes de salsa.

Español Centroamericano: El español hablado en Centroamérica, el Arahuaco y el Caribe; también es la variante del idioma español empleada en las repúblicas centroamericanas de Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala junto con el estado sureño mexicano de Chiapas. Representa un estadio medio entre los dialectos de las tierras altas y bajas americanas.

Incorpora vocablos como: bohío, yuca, sabana, guacamayo naguas o enaguas…

Español Cordillerano: A lo largo de la Cordillera de los Andes desde el Ecuador hasta el trópico de Capricornio, tiene influencias del quechua, del aymará y de otras lenguas autóctonas hoy extintas.

Algunas palabras siguen en uso, por ejemplo del quechua: alpaca, guano, vicuña o china. . .

Español Chileno: El español hablado en Chile tiene sus principales diferencias frente a otros latinoamericanos son de pronunciación, sintaxis y vocabulario. Es reconocido por tener una multiplicidad de tonos para cada situación y por su conjugación de la segunda persona singular (tú).

Español colombiano – ecuatoriano: El español colombiano-ecuatoriano y con cierta prolongación en la costa norte de Perú es una mezcla del dialecto caribeño y el peruano ribereño. El centro urbano principal de la región es Guayaquil, igual que Bogotá y Quito, y hay importantes comunidades de raza negra principalmente en la costa colombiana (particularmente el departamento de Chocó) con sus modismos y usos locales.

Español Mexicano: La forma del español hablado en México principalmente en la zona centro presenta un sustrato indígena principalmente nahuatl, sobre el que se depositó la lengua castellana. Sin embargo, si bien en el léxico su influencia es innegable, apenas se deja sentir en el terreno gramatical.

En el vocabulario, además de los mexicanismos con los que se ha enriquecido la lengua española (como jícara , petaca, petate aguacate, tomate, hule, chocolate etc.) el español de México cuenta con muchos nahuatlismos que le confieren una personalidad léxica propia.

Puede ocurrir que la voz nahuatl coexista con la voz española, como en los casos de cuate y amigo, guajolote y pavo, chamaco y niño, mecate y reata, etc. En otras ocasiones, la palabra indígena difiere ligeramente de la española, como en los casos de huarache, que es un tipo de sandalia; tlapalería, una variedad de ferretería, molcajete, un mortero de piedra, etc.

Español Mexicano del Norte: El español usado en el norte de México (Chihuahua, Sonora, Nuevo León, Sinaloa , Coahuila y Tamulipas) se diferencia del de otras regiones de México principalmente en la entonación de las palabras (acento norteño). Conserva las mismas diferencias que tiene la variante mexicana con respecto al español peninsular (el uso universal del pronombre personal ustedes para situaciones formales e informales, el seseo y el yeísmo).

Español Paraguayo: El Español usado en Paraguay al igual que en las provincias argentinas de Misiones, Corrientes, Formosa y Chaco se caracteriza por tener fuertes influencias del guaraní. Paraguay es el único país hispanoamericano con la mayoría de su población bilingüe. El Español paraguayo no difiere demasiado en su forma escrita del resto del español del Cono Sur.

Español Peruano: En el Español hablado en Perú hay dos formas características del habla.

La primera es la ribereña propiamente tal y la modalidad central o limeña, cuyo origen fue en la ciudad de Lima de donde se irradió a toda la costa. Lima fue entre 1535 y 1739 la capital del imperio español en Sudamérica desde donde se irradiaba la cultura y su habla se convirtió en la más castiza por ser allí la sede de la famosa Universidad de San Marcos de Lima y al hecho de que fue la ciudad que contó con el mayor número de títulos nobiliarios de Castilla fuera de España.

La otra variedad principal del español de la costa del Perú es la aparecida luego de la penetración de los hábitos lingüísticos de la sierra y del ámbito rural a las ciudades de la costa y la propia Lima.

Se podría catalogar a esta lengua de sub-culta y es hoy en día la que habla la juventud y las grandes mayorías residentes en la capital.

Español Puertorriqueño: El español puertorriqueño es la variante del idioma español empleado en Puerto Rico.

Se distingue por la aspiración de la /s/ final o interconsonántica al final de sílabas (transformando /adiós/ en /adioh/ u /horas/ en /horah/), la elisión de las dentales en los sufijos -ado, -edo e -ido y sus correspondientes formas femeninas -convirtiéndose en -ao, -eo e -ío-, y la pérdida de la oposición fonológica entre /r/ y /l/, que resultan alófonos, permitiendo tanto la forma /señol/ como /señor/ o /Puelto Rico/" como /Puerto Rico/.

Español Rioplatense o Español Porteño: El español rioplatense es una variante del castellano que se usa en los alrededores del Río de la Plata, la provincia argentina de Buenos Aires y Uruguay.

Se diferencia del castellano del resto de Latinoamérica principalmente porque en lugar de decir "tú" se utiliza "vos" (con una deformación verbal en la zona bonaerense), algunas palabras varían su acentuación y las palabras con "elle" suenan como “ye" y en algunas regiones como “sh”.

Hay diferencias de vocabulario y de morfología entre el español argentino y el uruguayo. Ambos incorporan voces del guaraní: tapir, ananá, caracú, urutaú, yacaré, tapioca, mandioca.

Además se aprovechan ciertas posibilidades propias de la lengua en la extensión del uso de aumentativos y diminutivos: pesitos, cerquita, amigazo, buenazo, grandote…

La frase verbal sustituye el futuro, por ejemplo: voy a ir (por iré), voy a cantar (por cantaré)…

Y en el vocabulario: Lindo (bonito), Pollera (falda), Vereda (acera), Flete (caballo).

El español rioplatense se ha enriquecido con la influencia de los inmigrantes que se asentaron en la zona y también con voces nativas. Entre los grupos inmigrantes se destaca la influencia del italiano y el francés.

En Argentina, se llama lunfardo al argot. En su origen el lunfardo más cerrado comenzó como lenguaje carcelario de los presos para que los guardias no los entendieran. Muchas de sus expresiones llegaron con los inmigrantes europeos (principalmente italianos).

Hoy en día, muchos de los "términos lunfardos" han sido incorporados al lenguaje habitual de toda la Argentina, mientras que gran cantidad de las palabras del lunfardo en su época de arrabal han caído en desuso.

La lengua existe en la medida en que existen los hablantes. El habla es una actividad humana cuyo uso sirve para la comunicación. El habla, que se presenta incluso en algunos textos para evitar cierta formalidad en la lengua escrita, expresa el mecanismo psicofísico del autor. Es un acto de voluntad e inteligencia, individual y diferente de persona a persona. Es cambiante según el paso del tiempo y de la vida moderna.Los dejo con este artículo de Ofelia Pérez publicado por el The Huffington Post
 
Los hispanos hablamos idiomas distintos

Nuestra herencia hispana empieza en un lenguaje común, el español, pero es un lenguaje tan rico en matices y en historia que se habla diferente en cada país de América Latina. Los puertorriqueños tratamos de “tú” cuando tenemos confianza y de “usted” cuando no conocemos. Otros latinos tratan de “usted” o de “vos” inclusive a sus familiares. Para algunos, “ahorita” es “en este mismo momento” y “ahora” es “después”. Para los puertorriqueños es al revés. ¿Por qué siendo el mismo idioma a veces no lo entendemos? Se debe a que cientos de años atrás nos poblaron personas de todas partes de España, árabes, alemanes, turcos, griegos, dejando una inmensa variedad de palabras y expresiones donde colonizaron.

Hay palabras normales en algunos países hermanos que en otros son palabras soeces o de mal gusto. Esas son las que, si no conoces, te hacen pasar vergüenzas cuando viajas (apréndelas antes). Las más son aquellas que nos hacen sentir que nos hablan otro idioma. Presentamos unas cuantas…

Caraotas en Venezuela, frijoles negros en Cuba y habichuelas negras en Puerto Rico

Chamba en Honduras y México, trabajo en Puerto Rico

Chongo, en Argentina, es un hombre mujeriego; en Chile significa “el resto”, “poco” o que le falta un brazo; en Colombia significa despistado; en Ecuador y Perú es un prostíbulo; en Honduras, un adorno o moña que se le pone a los regalos; en México, un peinado con el cabello recogido; en Paraguay, un amante; en Uruguay, alguien con la cara pálida; en Puerto Rico, un chongo es un caballo manso

El cacahuate de México, en Puerto Rico es maní

El mamey de Puerto Rico es el zapote dominicano

El chamo venezolano es el muchacho en Puerto Rico

El popcorn son las cotufas de Venezuela, palomitas en México, canguil en Ecuador

Gomas en Argentina son los senos femeninos; en Chile, Nicaragua y Guatemala, los que hacen mandados; en Costa Rica, una resaca; en España, un condón

Lo que en Puerto Rico es maíz en México es elote

En Ecuador y Chile, una guagua es un niño; en Cuba y Puerto Rico, es una camioneta

Una tapa en España es una picadita en Argentina, picoteo en Chile, botana o antojitos en México, pasapalo en Venezuela, y picadera en Puerto Rico y República Dominicana

Los panties son bragas en España, bombachas en Argentina, calzones en Chile, pantaletas o calzones en México y pantaletas o blumers en Venezuela

Un autobús en España es un colectivo en Argentina, una liebre o bus en Chile, camión en México y carrito o buseta en Venezuela

Un colega en Venezuela es un pana, en México es un cuate, en Chile un broder y en Argentina, un compinche

Ya tienes una idea del inmenso trabajo que pasan los actores, periodistas y otros profesionales de los medios para hablar en un español “neutral” que toda la América Latina pueda entender.

MACHETE

Algunos llaman a su pareja de esta manera (Bolivia, Perú). Sin embargo, otros (México, Puerto Rico, Colombia) lo conocen como una herramienta para cortar o podar las hierbas de los jardines. No obstante, en Argentina se usa como un papel o algún tipo de documento donde se esconden las respuestas de un examen, y en Chile, es la acción de pedir dinero sin realmente necesitarlo. Por su parte, en República Dominicana "machete" se refiere a una persona

PARRANDA

Tanto en Panamá como en otros países latinoamericanos, una parranda es la acción de irse de fiesta a disfrutar, mientras que en Puerto Rico es una tradición navideña en donde se va de casa en casa durante la noche cantando canciones navideñas.

CHAVO o CHAVITO

Para un mexicano un "chavo" es un joven, mientras que un "chavito" es un niño o un adolescente. Por ejemplo, "Ese chavo me gusta gusta mucho", o "Él está muy chavito para ir con nosotros al cine". Para los puertorriqueños estas palabras tienen un significado muy diferente, y lo utilizan para referirse al dinero o a la moneda de un centavo. Ejemplo de esto es, "¿Tienes chavos para hacer compra?" o "Sólo me falta un chavito para completar un dólar".

CHARRO

En México el "charro" es una figura típica nacional representada con una vestimenta tradicional. Irónicamente en Puerto Rico y Guatemala, esta palabra se utiliza para describir a una persona o algo que es ridículo o poco gracioso. Por el contrario en Colombia, se refieren así a un comentario muy jocoso, y en Argentina el "charro" puede hasta ser un cigarrillo de marihuana.

ZAPATILLAS DEPORTIVAS

Aquel calzado que se utiliza para practicar deportes puede conocerse como "tenis" o "zapatillas deportivas" en la mayoría de los países de habla hispana. Sin embargo, en Uruguay se refieren a estos como "championes".

ABOMBAO

Mientras Venezuela lo utiliza para referirse a una persona poco humilde y que se cree el mejor, en Puerto Rico y República Dominicana se refiere a algo que tiene un olor desagradable. Por su parte, en Uruguay se usa para describir el sentimiento de estar mareado.

CHAMBEAR

Mientras en México, Ecuador y Perú, se utiliza para referirse a trabajar, en República Dominicana significa inhalar cocaína, y en Puerto Rico es el verbo que representa tanto el hacer prender una válvula de un auto, como cargar un arma para dispararse.

AUTOBÚS

Lo llaman micro (Paraguay), guagua (Puerto Rico, República Dominicana), ómnibus (Uruguay), bus (Costa Rica, Guatemala), colectivo (Ecuador), micro (Mexico), buseta (Colombia) y hasta ruta (Nicaragua).

A HUEVO

Es una expresión utilizada en varios países para llevar diferentes mensajes. En Chile, Ecuador y Colombia se usa para mencionar algo que está a muy bajo precio. Mientras que en Costa Rica se utiliza para describir la acción de lograr algo con mucho sacrificio, y en España para decir que el obtener ese algo determinado sería muy fácil. México, al igual que Nicaragua y El Salvador, lo utiliza para afirmar que sí, efectivamente hay que hacer lo que se ha propuesto.

Paradójicamente finalizando esta nota , se me viene a la mente aquéllo que mencionaba J. Ingenieros : "Indiferentes" ha llamado Ribot a los que viven sin que se advierta su existencia. La sociedad quiere y piensa por ellos. No tienen voz sino eco"

Referencias :

Variedades del español

Español latinoamericano o español para Latinoamérica

Lengua estándar, norma y normas en la difusión actual de la lengua española

Antología de estudios de etnolingüística y sociolingüística
 
Publicado originalmente en Páginas árabes por Victoria Yapur

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martes, 14 de mayo de 2013

Precursor de normas progresistas - Por Raúl Sinencio Chávez


Admirable historial reporta don José Antonio Gutiérrez de Lara. Ya bastante es que con su hermano Bernardo abrace el movimiento independentista y luego destaque en los albores de Tamaulipas. Pero he aquí que ante el Congreso Constituyente de 1822 representa a la provincia de Nuevo Santander, preludio de la mentada entidad federativa. Justo entonces se revela como temprano precursor de los derechos sociales en México. Tratándose de una faceta casi desconocida, vale la pena rescatarla.


AGENDA


El cura Miguel Hidalgo y Costilla rubrica su gesta libertadora con planteamientos a favor de los sectores desposeídos. A cuenta de ello declara en Guadalajara abolida la esclavitud, suprimidos los tributos que pesan sobre gente humilde y restituidas las parcelas a comunidades indígenas. “Por el presente [decreto] mando se entregue a […] los naturales las tierras para su cultivo, sin que” en adelante “puedan arrendarse, pues es mi voluntad que su goce sea únicamente de los naturales en sus respectivos pueblos”, ordena con términos previsores el Padre de la Patria.

José María Morelos continúa aquella memorable insurgencia. Estratega nato, pone en jaque al vetusto régimen. Lo hace sin olvidar empero compromisos de fondo. Baste recordar que en los célebres Sentimientos de la Nación postula el Generalísimo moderar “la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre”.


México resulta proclamado en 1821 país independiente. Adueñándose del escenario, las elites criollas imponen rabona agenda. Dado que proseguir con fueros y privilegios implica conservar viejas estructuras de poder, el acaparamiento de bienes materiales nada parece incomodarles.


PERITOS


José Antonio Gutiérrez de Lara retoma el tema. Oportunidad hay el 3 de junio de 1822, cuando la asamblea constituyente toca asuntos de colonización. Don José Antonio ofrece enseguida aportar propuestas de puño y letra. “Aunque sea en borrador”, promete. Hombre de palabra, honra la promesa.
 
Hacia fines de agosto, en vísperas de que Agustín de Iturbide prohíba cualquier debate parlamentario, está listo el ordenamiento relativo. Gabriel Saldívar puntualiza: “La ley se aprobó conteniendo un buen número de artículos, cuyo espíritu fue dictado por Gutiérrez de Lara”. Asombroso, porque éste, al contrario de varios tribunos, ninguna experiencia previa tiene en tareas legislativas.
 
Para colmo, don José Antonio deja ver orientaciones progresistas. Tras resumir los puntos 8 y 15 del borrador, el artículo 11 de la aludida norma ordena al gobierno que las “tierras […] acumuladas en grandes porciones en una sola persona o corporación y que no pueda cultivarlas, sean repartidas entre otras, indemnizando al propietario su justo precio, a juicio de peritos”.

ORGULLO


Disuelto el Congreso, Iturbide crea “la Junta Nacional Instituyente, cuerpo más pequeño y más dúctil” que revisa el texto reglamentario, “y de esto resultó la ley del 4 de enero de 1823”, explica Dieter George Berninger. No obstante – complementa Hilario Bárcenas Chávez--, a propósito del artículo 11 la normatividad causaría rechazo entre grandes terratenientes, quienes “lograron que por orden del 11 de abril de 1823 quedara suspendida su vigencia; esto es, […] tuvo vida de poco más de tres meses”. En marzo –cabe atender—Iturbide cae.
 
Sin embargo, el dispositivo que tanto incomodara a las clases altas contiene posturas avanzadas, de indudable trascendencia. Retoma ideales de Hidalgo y Morelos, señalándole al estado mexicano principios que favorezcan el reparto equitativo de la propiedad. Delinea además la expropiación por causa de utilidad pública, mediante indemnizaciones.
 
Estamos frente a los antecedentes del artículo 27 de la Carta Magna que ahora rige, sustento de nuestro constitucionalismo social. Al efecto contribuiría José Antonio Gutiérrez de Lara, para orgullo de su patria chica.


Publicado en La Razón, Tampico, Tamps., 10 mayo 2013.
Raúl Sinencio Chávez


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sábado, 23 de febrero de 2013

La riqueza de la cocina mexicana


La cocina mexicana tiene carácter propio y diferenciado de las otras cocinas del mundo. Fundamenta su valor en el vasto número de ingredientes que utiliza, en su amplia gama de sabores, colores y texturas, en la presentación de los platillos y en las técnicas de cocina que le son propias.

Este cúmulo de cualidades proviene de la riqueza de las cocinas regionales con las que cuenta el país. Estas, a su vez, son el producto de tres factores principales. Uno es el medio natural del que se obtiene los ingredientes (en la clasificación técnica existen treinta y tres diferentes ámbitos naturales en el territorio nacional). El segundo es la diversidad de culturas que seleccionan y recolectan los ingredientes, los domestican, cultivan y transforman en alimento. En México hay sesenta y dos etnias originarias; la producción cultural de cada cocina esta relacionada con la forma particular en que cada grupo étnico y social entiende y da sentido a la vida y al universo, o sea, su particular cosmovisión. El tercero, la apropiación que se ha hecho de ingredientes, técnicas y utensilios venidos de otras culturas, sin que las cocinas mexicanas pierdan su carácter esencial.

Lo que hoy conocemos como cocina mexicana, tiene origen en las altas culturas que poblaron el territorio del país (maya, teotihuacana, tolteca, huasteca, purépecha, por citar algunas). Desde entonces están presentes las cualidades que le dieron carácter y que son el fundamento de la cocina actual.

La cocina como parte de una cultura, es dinámica y cambiante, tal como ocurre con la comunidad que la produce. Cada generación hace aportes y contribuciones que la mantienen y enriquecen; podemos decir que tal como ocurre con la cultura que la crea, la cocina es producto de continuidad y cambio. Hasta ahora es evidente, que en la cocina mexicana es más lo que ha permanecido; muchos de los cambios que se han dado en el tiempo, son moda pasajera. Esto muestra una clara continuidad cultural.


Las evidencias arqueológicas, como vasos policromos, estructuras, objetos de la vida cotidiana, códices en los que hay representaciones de comida, y en épocas posteriores, los materiales de archivo y los documentos históricos, así como testimonios escritos de toda índole, pinturas y fotografías, y sobre todo la cultura viva, muestran la riqueza de la cocina mexicana.

Denominadores comunes en las cocinas regionales del país. Los mas importantes serían:

* El uso del maíz y el chile.

* La estrecha relación que tienen los habitantes del campo con la naturaleza, lo que les permite cultivar y recolectar gran diversidad de alimentos en las distintas épocas del año.

* El aprovechamiento integral de diversas plantas.

* La posibilidad de lograr, a partir de las parcelas de cultivo genéricamente llamadas milpa, la autosuficiencia alimentaria familiar.

* Una amplia gama de ingredientes, condimentos combinaciones y técnicas culinarias, que constituyen una entidad completa en sí misma.

* La unión entre el acto cotidiano de comer y un sentido estético.

* La ritualidad y la ceremonialidad.

Las culturas originarias además de contar con la comida cotidiana, han generado comidas específicas para la fiesta, para la ceremonia particular y la colectiva, para el viaje, para llevar al campo, o en relación con la salud. Hay alimentos especiales para la cuarentena o para la convalecencia, y ciertas preparaciones con ingredientes propios de la cocina, son medicamentos y se utilizan como digestivos y como vermífugos entre otros. Las fiestas, las tradiciones, las ceremonias y lo cotidiano se entrelazan y se enriquecen con la comida.


La cocina mexicana es autónoma en tanto que cuenta con ingredientes y técnicas culinarias que le son propios. Reunió desde sus orígenes prehispánicos todos los elementos que requiere un cocina refinada: ingredientes animales y vegetales diversos, sal, tanto de mar como de tierra, azúcares y mieles (había azúcar de caña de maíz y miel de maguey y de insectos nativos), condimentos: chile, epazote, achiote, hoja santa o acuyo, pimienta de Tabasco, vainilla. Se han utilizado a lo largo de siglos, flores, vainas, raíces, tallos, hojas, frutos de muy diversas plantas.

Algunas técnicas culinarias mexicanas han dado origen a procesos industriales que han revolucionado la industria alimenticia. Es el caso del reventado de los cereales, pues los indios prehispanicos inventaron la técnica con granos nativos como el maíz y el amaranto.

Otras técnicas que utiliza son la fritura y el tatemado; se asa, se cuece al vapor, se cocina en hoyos bajo tierra (barbacoa), se hornea, se cuecen pescados con piedras al rojo vivo, puestas en agua. La vaporera o teconitamalli, fue utilizada desde antes de la llegada de los europeos y al vapor se siguen cociendo los mas diversos tamales. El comal es una de las primeras planchas que existieron en el mundo; para moler se inventaron el metate y el molcajete (un mortero).

Se conservan los alimentos con sal, ahumándolos, condensando mieles. Se deshidrata, se enchila, se orea para después rehidratar, se elaboran harinas, se hacen orejones, y se fermenta utilizando incluso, semillas germinadas. Y podríamos continuar.

Tradición y creatividad en la cocina mexicana

Cada grupo étnico tiene sus sistemas de clasificación zoológica y botánica, y una parte de las diversas lenguas indígenas esta relacionada con la agricultura, la cocina en su conjunto. Este es otra expresión cultural paralela a la culinaria, que merece ser protegida. Las canciones, el refranero, la literatura y expresiones plásticas como los cuadros de castas coloniales, los bodegones del siglo XIX así como numerosas obras de pintores contemporáneos: Rufino Tamayo, Diego Rivera, Olga Costa, entre otros, que muestran frutas, puestos de mercado, escenas de cocina, son otras manifestaciones culturales en torno al ámbito culinario.

Una de las celebraciones más importantes del ciclo anual, los días Muertos (Santos Difuntos), muestra hasta qué punto están presentes todos estos elementos. El colorido de los arcos para las ofrendas, hechos con flores, el aroma del copal puesto en bellos recipientes de barro, las velas muchas veces decoradas, las cazuelas en que se cocinan y disponen los alimentos, la presentación de estos platillos en si, las diversas formas de los panes y sus decoración, la variedad de tamales, la presencia de lo dulce y lo salado, el aprovechamiento de lo que produce el campo en el otoño, el olor de las flores de la estación.

Tradición renovada, creatividad y trabajo colectivo, aportaciones científicas y tecnológicas, diversidad de técnicas culinarias e ingredientes y combinaciones que impresiona a propios y a extraños, artesanía... tal es la cocina mexicana actual que va desde las complejas creaciones de la cocina de cada población (un ejemplo seria la salsa hecha de hueso de mamey, tras la compleja preparación de esta semillas), hasta los platillos preparados en restaurantes con la influencia de la nouvelle cuisine.

De su riqueza dan cuenta las investigaciones que día a día se multiplican: recetarios regionales y familiares, estudios antropológicos, etnobotánicos e históricos, trabajos médicos hechos por expertos en nutrición, y el interés cada vez mayor en sus distintos aspectos, que se percibe aun en los centros de investigación y educación superior.

La Globalización amenaza a culturas regionales

Sin embargo, las culturas regionales enfrentan un reto en el mundo de la llamada globalización, que busca estandarizar el mercado con la consecuente presión sobre las economías y las culturas locales. Existe la posibilidad de convertir a los productores locales de cultura, en consumidores de productos venidos de fuera.

Hay además actualmente en México, una drástica disminución de las superficies de bosques y selvas, la desaparición por destrucción del habitat de la fauna silvestre, y una acelerada e irracional explotación de los recursos naturales, tanto renovables como no renovables.

Las cocinas de cada región pueden hacer aportes al mundo a través de nuevos sabores y preparaciones; éstos tendrán que darse una vez que los beneficios se aseguren en favor de las comunidades cuya cultura los creó, y con la visión de que los recursos naturales serán aprovechados inteligentemente, sin que se ponga en peligro la estabilidad de la base natural.

La desaparición de un elemento del ecosistema provoca pérdidas culturales, que constituyen a su vez, una pérdida para la humanidad. Es fundamental por lo tanto estar conscientes de la necesidad que existe de que se valoren y fortalezcan las culturas y cocinas regionales de México, así como los ámbitos naturales y sociales en los que se desarrollan. Es fundamental preservar nuestras cocinas como signo de identidad, y entenderlas como herencia y patrimonio del mundo.

 Marco Buenrostro y Cristina Barros 

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