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miércoles, 22 de junio de 2016

Jerarcas homofóbicos,estridencias y convenencias-Por Raúl Sinencio Chávez







El presidente de la República formula en mayo de 2016 una iniciativa con que el orden jurídico federal entre otras cosas reconocería a parejas del mismo sexo el derecho humano de las uniones conyugales y de adoptar hijos. Aún sujeto a trámite legislativo, esto desata escandalosa campaña mediática en contra --que prosigue--, lanzándose ataques de sesgo religioso. Convenencieros al parecer, los principales orquestadores escamotean de plano elementos indispensables para que la sociedad asuma posturas informadas.  

SIN CORTAPISAS LÍCITAS

Se trata de algo estrictamente remitido al estado civil de las personas, bajo la exclusiva competencia de la autoridad pública. En nada interfiere por ende con la vida interna de las iglesias, que la nación laica salvaguarda y rige. Sin distinguirlo, tiende a creerse que si las reformas se malogran, también sería letra muerta lo ahí propuesto. Cálculo erróneo. Las jerarquías detractoras están al tanto, pero guardan silencio.

En nuestro país, personas de idéntico género pueden contraer nupcias ante el Registro Civil desde hace años. Legislaron al respecto la Ciudad de México y algunas entidades federativas. Asimismo, la metrópoli capitalina otorga a tales parejas calidad de adoptantes. En todo caso deben satisfacerse requisitos de ley, por supuesto. Las actas correspondientes poseen validez en cada estado y en medios extranjeros.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha establecido además jurisprudencias que declaran inconstitucional coartar este tipo de casamientos e impedirles adopciones. De carácter obligatorio, los criterios jurisprudenciales vuelven factible que a través del juicio de amparo caigan por tierra las cortapisas relativas, donde se mantengan en vigor. Ocurre ya así. O sea que actos de esta naturaleza vienen realizándose en diversos lugares del territorio nacional.
 

VENTAJA DE SOBRA

Merece resaltarse que ningún margen hay de someter la temática a consulta popular. El texto constitucional prohíbe que los derechos humanos sean objeto de referéndum. La medida previene abusos de las mayorías en perjuicio del interés legítimo de sectores minoritarios. A protegerlos queda comprometido México por tratados internacionales, como los resolutivos de las Naciones Unidas del 19 de diciembre de 2008 o los Principios de Yogyakarta, en materia de orientación sexual e identidad de género.

Incorporar a la carta magna y al código civil de la República el llamado matrimonio igualitario, extendiéndole beneficios conexos –según plantea el poder ejecutivo--, representaría notable avance. No obstante, dichas libertades obtuvieron antes vigencia. Y la mantendrán incluso sin el aludido proyecto de enmiendas.

Resulta dudoso que lo ignoren los jerarcas homofóbicos. Al contrario, despiertan fundadas sospechas de propósitos turbios, prestos a impulsarlos en negociaciones cupulares, aprovechándose de seguidores y aliados desprevenidos, en lo que poseen varios siglos de ventaja. Tengámoslo presente: la intolerancia que afecta hoy a ciertos grupos conlleva el riesgo de redirigirse luego contra distintas minorías, incluido el ámbito de las religiones. Mejores perspectivas ofrece convivir en sana diversidad.

Por Raúl Sinencio Chávez

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domingo, 6 de marzo de 2016

A Berta Cáceres

Berta Cáceres: Nacimiento: 4 de marzo de 1973, Honduras
Asesinato: 3 de marzo de 2016, La Esperanza, Honduras



A quien gritaba “ Libertad “
le disparaste en plena nuez.
¡ Bravo, diestro tirador, bravo;
tu tiro merecería un diez!

Pero ¡ ay ! Has sacado un suspenso
por ignorar algo evidente;
si se silencia a la garganta
la sangre se vuelve rugiente. 

Mohamed Doggui ,
 Suspenso

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viernes, 11 de septiembre de 2015

Toda sangre tiene su historia



Toda sangre tiene su historia. Gira sin descanso en el interior laberíntico del cuerpo y no pierde el rumbo ni el sentido, enrojece de súbito el rostro y lo empalidece huyendo de él, irrumpe bruscamente de un rasguño de la piel, se vuelve capa protectora de una herida, encharca campos de batalla y lugares de tortura, se transforma en río sobre el asfalto de una carretera.

La sangre nos guía, la sangre nos levanta, con la sangre dormimos y con la sangre despertamos, con la sangre nos perdemos y salvamos, con la sangre vivimos, con la sangre morimos. Se convierte en leche y alimenta a los niños en brazos de las madres, se convierte en lágrima y llora sobre los asesinados, se convierte en revuelta y levanta un puño cerrado y un arma.

La sangre se sirve de los ojos para ver, entender y juzgar, se sirve de las manos para el trabajo y para la caricia, se sirve de los pies para ir adonde el deber la manda. La sangre es mujer y es hombre, se cubre de luto o de fiesta, se pone una flor en la cintura, y cuando toma nombres que no son los suyos es porque esos nombres pertenecen a todos los que son de la misma sangre. 

La sangre sabe mucho, la sangre sabe la sangre que tiene.A veces la sangre monta a caballo y fuma en pipa, a veces mira con ojos secos porque el dolor los secó, a veces sonríe con una boca de lejos y una sonrisa de cerca, a veces esconde la cara pero deja que el alma se muestre, a veces implora la misericordia de un muro mudo y ciego, a veces es una criatura sangrando que va llevado en brazos, a veces diseña figuras vigilantes en las paredes de las casas, a veces es la mirada fija de esas figuras, a veces la atan, a veces se desata, a veces se convierte en gigante para subir las murallas, a veces hierve, a veces se calma, a veces es como un incendio que todo lo abrasa, a veces es una luz casi suave, un suspiro, un sueño, un descansar la cabeza en el hombro de la sangre que está al lado. 

Hay sangres que hasta cuando están frías queman. Esas sangres son eternas como la esperanza.


José Saramago
Prólogo del libro Chiapas, rostros de la guerra
  
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domingo, 15 de marzo de 2015

Sonora: La nueva guerra contra los yaquis





Una sentencia fallida, informe de la Misión Civil de Observación de la Consulta a la Tribu Yaqui,[3] integrada por más de veinticinco organizaciones y redes de defensa de los derechos humanos, llega hoy a esta Universidad Iberoamericana para hablarnos de una guerra interminable: la guerra del Yaqui, una historia de siglos de despojo y exterminio sólo interrumpida en el período del general Lázaro Cárdenas, cuando por decreto presidencial se tituló el territorio de la Tribu Yaqui y se le reconoció su derecho al 50 por ciento del agua de la Presa La Angostura. Todo esto hoy está borrado.

Allá por 1977, en un coloquio en Cambridge, Gran Bretaña, Héctor Aguilar Camín definió con precisión este proceso plurisecular:[4]

"Es probable que la historia yaqui de 1876 hasta 1930 deba escribirse como si la Revolución Mexicana no hubiera existido. Porfiriana o revolucionaria, la represión contra el yaqui en Sonora obedece al mismo impulso histórico y a un contexto social parecido; su saldo, por tanto, es el mismo anecdotario terrible. Se trata de un proceso unitario en el que la Civilización arranca a la tribu las tierras más fértiles de Sonora y vence su resistencia mediante una guerra despiadada que se propone en sus momentos culminantes la erradicación y el exterminio".
 
Más de una vez esta historia ha sido referida, la más reciente, a cuanto conozco, por Paco Ignacio Taibo II en su reciente libro Yaquis - Historia de una guerra popular y de un genocidio en México.[5] En su presentación dijo el autor: "A lo largo de los años explorando el pasado de México he encontrado historias canallescas y miserables, pero de todas, ésta es la peor y al mismo tiempo la más grandiosa”.

Hoy a esa Tribu Yaqui el gobierno y los ricos de Sonora, con la aquiescencia silenciosa de las autoridades federales, le están robando las aguas de su río y con ellas su derecho a la vida.

Desde el año 2010 el gobierno de Sonora autorizó la construcción del Acueducto Independencia para trasvasar, desde la Presa El Novillo, alrededor de 60 millones de metros cúbicos de agua de la cuenca del río Yaqui a la cuenca del río Sonora. La Tribu Yaqui no fue consultada. La Tribu llevó el litigio en defensa de sus derechos hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En mayo de 2013 la Primera Sala de dicho tribunal confirmó el amparo al petitorio de suspensión de las obras y ordenó la consulta previa a la Tribu Yaqui antes de proseguir con las obras ya emprendidas. Esta resolución no fue acatada por el gobierno de Sonora.

Desde hace más de un año, sin que se haya realizado la consulta, el Acueducto Independencia está en operación, "produciendo un daño irreparable por la extracción continua de volúmenes de agua del río Yaqui”, dice el informe de la Misión Civil, y continúa despojando a los yaquis de su agua y de su derecho a la existencia. De esta política de erradicación y exterminio nos dirá hoy aquí la Misión Civil de Observación.

Parte de esa política es la represión actual. "Entre los hechos más relevantes”, dice el informe de la Misión, "se encuentra el encarcelamiento de representantes de la Tribu Yaqui que participaban activamente y de forma pública en el proceso de interlocución con las autoridades federales”. Encarcelar a los propios interlocutores, en buen castellano se llama "felonía”, nada extraña en quien se propone culminar "la erradicación y el exterminio”.

Mario Luna Romero es defensor de la Tribu Yaqui, Secretario de la Autoridad Tradicional del pueblo de Vícam y uno de los voceros de la Tribu en el conflicto del Acueducto Independencia. El 11 de septiembre pasado a las 9:30 horas fue apresado en Ciudad Obregón por personas vestidas de civil y trasladado a la Procuraduría General de Justicia del Estado de Sonora en esa ciudad. Allí fue acusado de los supuestos delitos de "privación ilegal de la libertad” y "robo de vehículo”. Trasladado al Cereso 2, sólo hasta las 18:45 se permitió el ingreso de sus abogados defensores. El 17 de septiembre de 2014 se le dictó auto de formal prisión. Hasta hoy continúa preso en el Cereso 2 de Hermosillo.

El 7 de octubre de 2014 la defensa presentó un amparo demandando su libertad. Todavía no se ha resuelto. ¿En qué condiciones está ahora el defensor de la Tribu Yaqui Mario Luna Romero, reconocido como interlocutor por las mismas autoridades que hoy lo mantienen encarcelado? Dice al respecto el informe de la Misión Civil:

"Mario Luna Romero está recluido en una celda de puro cemento de 3 por 4 metros, con condiciones extremas de calor y frío, ubicada en el piso superior de una carpintería. Está expuesto todo el día a ruidos industriales producidos por el compresor de aire y por las sierras de madera. Se encuentra en un área de ocho celdas individuales donde están recluidas 13 personas más, en condición de precario hacinamiento, insalubre, con fuerte contaminación de cucarachas, moscos, grillos y mosquitos; no se le proporciona jabón ni papel sanitario. Tiene limitada el agua entubada, que de por si no es potable, a tres raciones al día durante media hora, que sirve para higiene personal y drenaje sanitario. Para beber utiliza esa misma agua, la que tiene que hervir, por ello desde los primeros días de su reclusión sufre de continuas infecciones estomacales. A esto hay que agregar el estrés causado por el continuo ruido de la carpintería".

La Comisión Civil registra otros datos sobre las condiciones precarias y humillantes en que las autoridades del gobierno de Sonora mantienen a los presos del Cereso 2 y agrega: "Cabe señalar que en los últimos dos años han ocurrido diez suicidios de presos en el Cereso 2 de Hermosillo”.

Fernando Jiménez Gutiérrez, defensor de Derechos Humanos y vocero de la Tribu Yaqui, también representa a su comunidad en el conflicto por el Acueducto Independencia. Fue apresado el 23 de septiembre de 2014 y se lo acusa de los mismos supuestos delitos que a Mario Luna.

Una vez en el Cereso 1 de Hermosillo, dice el informe de la Misión Civil, "fue encadenado por 6 horas al barandal de una escalera, en lo que se le asignaba una celda, y se asignó un uniforme de color naranja que ningún otro preso porta”. El 6 de noviembre recibió la visita de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas en México. Hasta entonces lo habían mantenido con ese uniforme, "encerrado en la celda 23, de 3 por 4 metros, que compartía con otros seis reos. Sólo se le permitía la salida durante las visitas, encadenado de pies y manos. Se le prohibió el acceso a las canchas y patios”. [...] Incluso un comandante de la vigilancia se sintió obligado a disculparse: "Yo no tengo nada contra ti, pero órdenes son órdenes”.

Tal vez el gobernador del Estado de Sonora, el licenciado Guillermo Padrés Elías, egresado de la Universidad Humanitas de la Ciudad de México y miembro del PAN, pueda averiguar e informarnos quién dicta tales órdenes inhumanas.

Estas condiciones de encierro carcelario de los representantes yaquis tienen doble intención: por un lado, doblegar su voluntad de resistencia e intimidar y castigar a sus compañeros, familiares, amigos y defensores; por otro, humillar a la Tribu Yaqui, perenne objetivo de la guerra contra los pueblos indios de México y contra toda resistencia organizada al despojo y a la humillación.

A esto se agregan los medios de información que llevan una campaña racista contra los yaquis, mientras el gobierno los llama criminales y los ha desconocido como pueblo indígena. Lo confirma el informe de la Misión Civil: “El discurso del gobierno pretende estigmatizar a los yaquis como los opositores del Acueducto que no quieren otorgar agua a los ciudadanos de Hermosillo, con lo que busca generar rechazo y desprecio de la opinión pública hacia los yaquis”.

Esta guerra contra los pueblos indios ha adquirido nueva intensidad con el gobierno de Enrique Peña Nieto. Bajo formas diversas cubre hoy todo el territorio nacional. Cinco pueblos yaquis -Vícam, Cócorit, Belem, Bácum y Pótam- han venido denunciando “los daños graves e irreparables que afectan el territorio, el agua, la salud, la alimentación y los derechos sobre el caudal del río Yaqui”, que también afectan a los pueblos de Rahum, Huirivis y Tórim. En conjunto, los ocho pueblos yaquis mantienen una población aproximada de 45,000 habitantes. ¿Se propone la presente campaña “la erradicación y el exterminio” para quedarse por fin con lo que resta de sus tierras y sus aguas?

La desaparición forzada de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, lejos de ser un episodio accidental y aislado, forma parte de esta larga guerra contra los pueblos indios de México. Nos importa comprender esta relación para ver la magnitud de la ofensiva de estos tiempos y la importancia crucial de la actividad de los organismos de defensa de los derechos humanos frente a la indiferencia o la complicidad de las organizaciones partidarias que sólo viven y se afanan en el mundo de la política institucionalizada. Pero este es otro tema que no nos toca hoy abordar ni dilucidar. 

[3] Una sentencia fallida - El incumplimiento del gobierno mexicano de la resolución emitida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el marco de la consulta a la Tribu Yaqui, Misión Civil de Información de la Consulta a la Tribu Yaqui, México, 2015, 34 pp.


[4] Héctor Aguilar Camín, Saldos de la revolución, Nueva Imagen, México, 1982, 275 pp., cap. I, “Los jefes sonorenses de la Revolución Mexicana”, pp. 15-56.
 

[5] Paco Ignacio Taibo II, Yaquis, Planeta, México, 2013, 280 pp.

 Por Adolfo Gilly, profesor emérito de la Universidad Autónoma de México

Universidad Iberoamericana, Santa Fe, México DF. - 24 febrero 2015
* Leído en la presentación del informe de la Misión Civil de Información de la Consulta al Pueblo Yaqui en la Universidad Iberoamericana, Santa Fe, DF, 24 febrero 2015. 
Con información de : Revista Sin permiso 

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viernes, 28 de noviembre de 2014

Clamor de los vencidos



Puesto que ya nuestros
dioses han muerto
Déjenos pues ya morir
Déjenos ya perecer.

Miguel León-Portilla
(Filosofía náhuatl)

 
Por la manchega llanura/ se vuelve a ver la figura, de don Quijote pasar/ va cargado de amargura/ va vencido el caballero de retorno a su lugar/ cuántas veces, don Quijote, por esa misma llanura/ en horas de desaliento te miro pasar/ ¡y cuántas veces te grito, hazme un sitio en tu montura y llévame a tu lugar/ hazme un sitio en tu montura/ caballero derrotado/ hazme un sitio en tu montura/ que yo también voy cargado de amargura y no puedo batallar/ ponme a la grupa contigo/ caballero del honor/ ponme a la grupa contigo/ y llévame a hacer contigo/ pastor/ por la manchega llanura/ se vuelve a ver la figura/ de don Quijote pasar. (León Felipe… identificado con los vencidos, marginados)

Los hijos de La Llorona van cargados de amargura. Si sus verdugos de manos sucias creyeron que sepultando a los muertos clandestinamente o en cuneta o fosas, la barbarie sería escondida, se equivocaron.

Los cegó su brutalidad e ignorancia. Los muertos retornan, porque las heridas aún supuran en los hijos de sus hijos y los duelos se tornan inelaborables pero, sobre todo, porque los espectros siempre retornan.

La Llorona sabe que en el inconsciente nada se borra, lo escondido siempre regresa y lo no elaborado sigue ejerciendo efectos traumáticos. Pretender que los asesinatos en masa y la desaparición de seres humanos se olviden por decreto no es sólo una atrocidad, sino un manejo perverso del dolor humano.

Así como los espectros retornan, las voces de los poetas como León Felipe o las leyendas de La Llorona resuenan más fuerte que nunca junto al clamor de los vencidos que buscan reparar las heridas y aún esperan un poco de consuelo de la madre afectada ante el dolor. La Llorona se pierde en un vencido, un marginado, que supo del dolor, terror, horror, odio.

Es el Quijote la plena inmutabilidad eterna, el resultado de la acción permanente, de un cambio perpetuo. Presencia y ausencia de registros en la escritura fulgurantemente inscritos como trazos vivos sobre el vacío misterioso en el que se disuelven como azúcar en la transparencia del agua virgen y, al mismo tiempo, quedan registrados reteniendo la imagen que va perdiendo fluidez hasta dejar a oscuras la escena.

Busca su enigmática verdad en la sinrazón, en el ámbito de las oscuras verdades que no llegamos a descifrar del todo, siempre habrá un resto que permanece en el ocultamiento, en el delirio, como el nudo-sueño freudiano, donde se aloja lo insondable, lo incognoscible, el sinsentido, esa parte del deseo inconsciente que escapa a la traducción.

Por José Cueli
Con información de :La Jornada


  
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jueves, 27 de noviembre de 2014

Desaparecidos




Están en algún sitio / concertados
desconcertados / sordos
buscándose / buscándonos
bloqueados por los signos y las dudas
contemplando las verjas de las plazas
los timbres de las puertas / las viejas azoteas
ordenando sus sueños sus olvidos
quizá convalecientes de su muerte privada

nadie les ha explicado con certeza
si ya se fueron o si no
si son pancartas o temblores
sobrevivientes o responsos

ven pasar árboles y pájaros
e ignoran a qué sombra pertenecen

cuando empezaron a desaparecer
hace tres cinco siete ceremonias
a desaparecer como sin sangre
como sin rostro y sin motivo
vieron por la ventana de su ausencia
lo que quedaba atrás / ese andamiaje
de abrazos cielo y humo

cuando empezaron a desaparecer
como el oasis en los espejismos
a desaparecer sin últimas palabras
tenían en sus manos los trocitos
de cosas que querían

están en algún sitio / nube o tumba
están en algún sitio / estoy seguro
allá en el sur del alma
es posible que hayan extraviado la brújula
y hoy vaguen preguntando preguntando
dónde carajo queda el buen amor
porque vienen del odio


Mario Benedetti
Geografías (1982-1984)


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lunes, 17 de noviembre de 2014

Qué es eso - Por Hermann Bellinghausen



Es tan imposible sustraerse en conversación, lectura o pensamiento del desdichado asunto Ayotzinapa. Hasta los distraídos, los frívolos, los apartados, los ignorantes, los tibios, los cínicos. Hasta los niños; hay madres sensatas que discuten en Facebook si se debe hablar a los menores de estas cosas; enfrente de ellos de por sí lo hacen los adultos y la televisión. Además, ¿cómo sacas de las escuelas, kínder incluido, la difundidísima tragedia de una escuela? Chicos, aprendices de hombre, ciudadanos nuevos, hijos de padres y madres jóvenes, fueron asesinados y/o desaparecidos forzadamente y a la fuerza, y al parecer pulverizados por alguien. Se sabe urbi et orbi que se los llevó la policía cumpliendo órdenes superiores. Los azules que dirigen el tráfico, cuidan las calles, atrapan ladrones (se supone). Atrasito estaban los soldados, que vieron pasar de noche estudiantes y policías sin preguntar ni nada, pensando que salían a un día de campo en la igualable campiña de Iguala.

Más atrás, en los basureros, los turnaron a los malos (conste que hasta aquí iban nomás los buenos, los del gobierno) y aquellos quién sabe qué hicieron con los estudiantes. Resulta todo tan inimaginable. Preguntas. Preguntas. Cómo entender la extracción forzada de los ojos de Julio César Mondragón Fontes, a quien vivo y delante de sus compañeros, manos expertas le arrancaron el rostro y le desnudaron la calavera. Acababa de ser papá.

La vergüenza nacional da la vuelta al mundo, ahora que es posible varias veces al día. Pronto serán dos meses y no podemos sacar a Ayotzinapa de nuestros huesos. No nos cansamos de llenar las calles para marchar gritando. Los políticos y sus analistas dan muestras de pánico, y el espectáculo de un Estado atónito, impotente, enfermo pero inmensamente peligroso, nos mantiene sacados de onda en cadena nacional.

Los hay que identifican aquí el momento adecuado para que renuncie el gobierno y refundemos el país. Quienes ven sólo negro, o rojo, que es peor. Quienes se entregan a la ira, a la venganza o la desesperación. Quien confía en que México ya despertó. Quien percibe el chance de colar su candidatura para las elecciones que se pudieran ofrecer. Quien teme que México ya se fue a la mierda y tomará una generación recuperarlo (y eso si no nos alcanza antes el cambio climático que nos tienen preparado los mismos que lo siguen provocando). Hay quien cree que entiende. Quien supone que no entiende. Quien no sabe pero entiende. Quien no cree nada, y menos en lo que el gobierno quiere explicarnos. Quien reconoce en el narco al nuevo amo. Nadie sale ileso. Nadie permanece indiferente.

Una colega que es buen termómetro para el clima de los tiempos a nivel de pueblo lo resume en una palabra: zozobra. Son los vientos encontrados que nos ponen a punto de naufragio. El ánimo sin sosiego de quien no encuentra salida. La clave del descontento, atragantada.

Por mera consonancia, en busca de respuestas o alivio, uno viene entonces a tocar a las puertas siempre entreabiertas y sin candado de Ramón López Velarde. En 1919 publicó en Zozobra sus poemas de cuando la tormenta revolucionaria. El retorno maléfico, uno de los más conocidos y atesorados, cuyos versos que pasaron al refranero popular y los diccionarios de citas (Y una íntima tristeza reaccionaria), nos dice sin misericordia ni respuestas:


Mejor será no regresar al pueblo,
al edén subvertido que se calla
en la mutilación de la metralla.

Hasta los fresnos mancos,
los dignatarios de cúpula oronda,
han de rodar las quejas de la torre
acribillada en los vientos de fronda.

Y la fusilería grabó en la cal
de todas las paredes
de la aldea espectral,
negros y aciagos mapas,
porque en ellos leyese el hijo pródigo
al volver a su umbral
en un anochecer de maleficio,
a la luz del petróleo de una mecha
su esperanza deshecha.

Cuando la tosca llave enmohecida
tuerza la chirriante cerradura
en la añeja clausura
del zaguán, los dos púdicos
medallones de yeso,
entornando los párpados narcóticos,
se mirarán y se dirán: "¿Qué es eso?"


Así las cosas (como dice la muletilla de los gacetilleros), ¿cómo les explicamos a los niños? ¿Cómo animamos a los jóvenes? ¿Cómo satisfacemos nuestras preguntas? ¿Cómo perdonamos a un poder que dice yo no fui con justificaciones indecentes que ofenden la inteligencia? Su economía no sirve. Su entreguismo se devalúa centavo a centavo. Su proyección telemática cayó más bajo que una mala telenovela. Sus promesas y programas valen lo mismo que sus policías y funcionarios y partidos y retahílas de mala propaganda. Su prestigio internacional apesta a cloaca. Al actor se le corre el maquillaje y mueve a lástima. Como en el relato de Zbigniew Herbert, el emperador sueña con una grieta, no durante grandes batallas, sino creyéndose una chinche que busca un hueco en la pared para esconderse. (Sí. Nada es más ordinario que los sueños de los emperadores.) Pero como toda bestia herida, el poder enseña las garras.

Por Hermann Bellinghausen
Con información de : La Jornada  

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Palabras de la Comandancia General del EZLN



Madres, Padres y Familiares de nuestros hermanos asesinados y desaparecidos en Iguala, Guerrero:

Estudiantes de la Escuela Normal “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero:



Hermanos y hermanas:

Agradecemos de todo corazón que nos hayan dado su palabra.

Sabemos que para poder traernos esa palabra directa, sin intermediarios, sin interpretaciones ajenas, tuvieron que viajar muchas horas y padecer cansancio, hambre, sueño.

Sabemos también que para ustedes ese sacrificio es parte del deber que sienten.

El deber de no abandonar a los compañeros desaparecidos por los malos gobiernos, de no venderlos, de no olvidarlos.

Por ese deber es que iniciaron su lucha aun cuando no se les hacía el menor caso y los hermanos hoy desaparecidos eran catalogados como “pelones”, “novatos”, “revoltosos”, “futuros delincuentes que se lo merecían”, “porros”, “radicales”, “nacos”, “agitadores”.

Así los llamaron muchos de los que ahora se amontonan alrededor de su digna rabia por moda o conveniencia, cuando entonces querían culpar a la Normal Raúl Isidro Burgos de la desgracia.

Todavía hay quienes allá arriba lo siguen intentando, queriendo distraer así y esconder al verdadero culpable.

Por ese deber ustedes empezaron a hablar, a gritar, a explicar, a contar, a usar la palabra con coraje, con digna rabia.

Hoy, en el montón de palabras huecas que otros y otras arrojan sobre su digna causa, ahora se pelean ya por quién hizo que fueran conocidos, escuchados, comprendidos, abrazados.

Tal vez no se los han dicho, pero han sido ustedes, los familiares y compañeros de los estudiantes muertos y desaparecidos quienes han conseguido, con la fuerza de su dolor, y de ese dolor convertido en rabia digna y noble, que muchas, muchos, en México y el Mundo, despierten, pregunten, cuestionen.

Por eso les damos las gracias.

No sólo por habernos honrado con traer su palabra hasta nuestros oídos, humildes como somos: sin impacto mediático; sin contactos con los malos gobiernos; sin capacidad ni conocimientos para acompañarlos, hombro con hombro, en el incesante ir y venir buscando a sus seres queridos que ya lo son también para millones que no los conocieron; sin las palabras suficientes para darles consuelo, alivio, esperanza.

También y sobre todo, les damos las gracias por su heroico empeño, su sabia terquedad de nombrar a los desaparecidos frente a los responsables de su desgracia, de demandar justicia frente a la soberbia del poderoso, de enseñar rebeldía y resistencia frente al conformismo y el cinismo.

Queremos darles las gracias por las enseñanzas que nos han dado y nos están dando.

Es terrible y maravilloso que familiares y estudiantes pobres y humildes que aspiran a ser maestros, se hayan convertido en los mejores profesores que han visto los cielos de este país en los últimos años.



Hermanos y hermanas:

Su palabra fue y es para nosotros una fuerza.

Es como si un alimento nos hubieran dado aunque lejos estuviéramos, aunque no nos conociéramos, aunque nos separaran los calendarios y las geografías, es decir, el tiempo y la distancia.

Y también la agradecemos porque ahora vemos, escuchamos y leemos que otros tratan de tapar ésa su palabra dura, fuerte, lo que es el núcleo de dolor y rabia que echó a andar todo.

Y nosotros vemos, escuchamos y leemos que ahora se habla de puertas que a nadie importaban antes.

Olvidando que hace tiempo esas puertas fueron para señalar a los de afuera que para nada eran tomados en cuenta en las decisiones que tomaban los de dentro.

Olvidando que ahora esas puertas sólo son parte de un cascarón inservible, donde se simula soberanía y sólo hay servilismo y sometimiento.

Olvidando que esas puertas dan sólo a un gran centro comercial a donde el pueblo de afuera no entra, y en el que se venden los pedazos rotos de lo que fue alguna vez la Nación mexicana.

A nosotros no nos importan esas puertas.

Ni nos importa si las queman, ni si las adoran, ni si las ven con rabia, o con nostalgia, o con deseo.

A nosotros nos importan más sus palabras de ustedes.

Su rabia, su rebeldía, su resistencia.

Porque allá afuera se habla, se discute, se alega, que si la violencia o la no violencia, dejando de lado que la violencia se sienta todos los días en la mesa de los más, camina con ellos y ellas al trabajo, a la escuela, regresa con ellas y ellos a la casa, duerme con ellos y ellas, se hace pesadilla que es sueño y realidad sin importar la edad, la raza, el género, la lengua, la cultura.

Y nosotros escuchamos, vemos y leemos que allá afuera se discuten los golpismos de derecha y de izquierda, que a quién quitamos para ver quién se pone.

Y se olvida así que el sistema político entero está podrido.

Que no es que tenga relaciones con el crimen organizado, con el narcotráfico, con los acosos, las agresiones, las violaciones, los golpes, las cárceles, las desapariciones, los asesinatos, sino que todo esto ya es parte de su esencia.

Porque no se puede hablar ya de la clase política y diferenciarla de las pesadillas que sufren y padecen millones en estos suelos.

Corrupción, impunidad, autoritarismo, crimen organizado o desorganizado, están ya en los emblemas, los estatutos, las declaraciones de principios y la práctica de toda la clase política mexicana.

A nosotros no nos importan los dimes y diretes, los acuerdos y desacuerdos que los de arriba tienen para decidir quién se encarga ahora de la máquina de destrucción y muerte en que se ha convertido el Estado mexicano.

A nosotros nos importan sus palabras de ustedes.

Su rabia, su rebeldía, su resistencia.

Y nosotros vemos, leemos y escuchamos que allá afuera se discuten calendarios, siempre los calendarios de arriba, con sus fechas engañosas que esconden las opresiones que hoy padecemos.

Porque se olvida que detrás de Zapata y de Villa se esconden los que quedaron: los Carranza, Obregón, Calles y la larga lista de nombres que, sobre la sangre de quienes fueron como nosotros, alarga el terror hasta nuestros días.

A nosotros nos importan sus palabras de ustedes,

Su rabia, su rebeldía, su resistencia.

Y nosotros leemos, escuchamos y vemos que allá afuera se discuten tácticas y estrategias, los métodos, el programa, el qué hacer, quién dirige a quién, quién manda, a dónde se orienta.

Y se olvida que las demandas son simples y claras: tienen que aparecer con vida todos y todas, no sólo los de Ayotzinapa; tiene que haber castigo a los culpables de todo el espectro político y de todos los niveles; y tiene que hacerse lo necesario para que nunca más se vuelva a repetir el horror en contra de cualquiera de este mundo, aunque no sea una personalidad o alguien de prestigio.

A nosotros nos importan sus palabras de ustedes.

Su rabia, su rebeldía, su resistencia.

Porque en sus palabras de ustedes también nos escuchamos a nosotros mismos.

En esas palabras nos escuchamos decir y decirnos que nadie piensa en nosotros los pobres de abajo.

Nadie, absolutamente nadie piensa en nosotros.

Sólo aparentan estar para ver qué sacan, cuánto crecen, qué ganan, qué cobran, qué hacen, qué deshacen, qué dicen, qué callan.

Hace varios días, en los primeros días de octubre, cuando apenas se iba comenzando a entender el horror de lo ocurrido, les mandamos unas palabras.

Pequeñas como son nuestras palabras de por sí desde hace tiempo.

Pocas palabras porque el dolor no encuentra nunca palabras suficientes que lo hablen, que lo expliquen, que lo alivien, que lo curen.

Entonces les dijimos que no están solos.

Pero con eso no sólo les decíamos que los apoyábamos, que, aunque lejos, su dolor era nuestro, como nuestra es su digna rabia.

Sí, les dijimos eso pero no sólo eso.

También les decíamos que en su dolor y en su rabia no estaban solos porque miles de hombres, mujeres, niños y ancianos conocen en carne propia esa pesadilla.

No están solos hermanas y hermanos.

Busquen su palabra también en los familiares de los niños y niñas asesinados en la guardería ABC en Sonora; en las organizaciones por los desaparecidos en Coahuila; en los familiares de las víctimas inocentes de la guerra, desde su inicio perdida, contra el narcotráfico; en los familiares de los miles de migrantes eliminados a todo lo largo del territorio mexicano.

Busquen en las víctimas cotidianas que, en todos los rincones de nuestro país, saben que la autoridad legal es quien golpea, aniquila, roba, secuestra, extorsiona, viola, encarcela, asesina, a veces con la ropa de organización criminal y a veces como gobierno legalmente constituido.

Busquen a los pueblos originarios que, desde antes de que el tiempo fuera tiempo, atesoran la sabiduría para resistir y que no hay quien sepa más del dolor y la rabia.

Busquen al Yaqui y en ustedes se encontrará.

Busquen al Nahua y verán que su palabra es acogida.

Busquen al Ñahtó y el espejo será mutuo.

Busquen a quienes levantaron estas tierras y con su sangre parieron esta Nación desde antes de que “México” la llamaran, y sabrán que abajo la palabra es puente que cruza sin temor.

Por eso tiene fuerza su palabra de ustedes.

En su palabra de ustedes se han visto reflejados millones.

Muchos lo dicen, aunque la mayoría lo calla pero hace suyo su reclamo y en sus adentros repite sus palabras.

Se identifican con ustedes, con su dolor y con su rabia.

Sabemos nosotros que muchos les piden, que les exigen, que les demandan, que los quieren llevar hacia un destino o hacia otro, que los quieren usar, que los quieren mandar.

Sabemos que es mucho el ruido que les avientan.

Nosotros no queremos ser un ruido más.

Nosotros sólo queremos decirles que no dejen caer su palabra.

No la dejen caer.

No la desmayen,

Háganla crecer para que se levante por encima del ruido y la mentira.

No la abandonen porque en ella anda no sólo la memoria de sus muertos y desaparecidos, también camina la rabia de quienes abajo son ahora para que los de arriba sean.



Hermanas y hermanos:

Nosotros pensamos que tal vez ya saben que puede ser que se queden solos y que estén preparados.

Que puede ser que quienes ahora se amontonan encima de ustedes para usarlos en beneficio propio, los abandonen y corran a otro lado a buscar otra moda, otro movimiento, otra movilización.

Nosotros les platicamos a ustedes de lo que sabemos porque es ya parte de nuestra historia.

Hagan de cuenta que son 100 los que ahora los acompañan en sus demandas.

De esos 100, 50 los cambiarán por la moda que esté a la vuelta del calendario.

De los 50 que queden, 30 comprarán el olvido que ya ahora se oferta en pagos en abonos y se dirá de ustedes que ya no existen, que no hicieron nada, que fueron una farsa para distraer de otras cosas, que fueron un invento del gobierno para que tal partido o tal personaje político no avanzara.

De los 20 que queden, 19 se correrán despavoridos al primer vidrio roto porque las víctimas de Ayotzinapa, de Sonora, de Coahuila, de cualquier geografía, se quedan en los medios de comunicación sólo un momento y pueden elegir no ver, no escuchar, no leer, dándole vuelta a la página, cambiando de canal o de estación, pero un vidrio roto es, en cambio, una profecía.

Y entonces, de los 100 verán que sólo queda uno, una, unoa.

Pero esa una o uno o unoa, se ha descubierto en las palabras de ustedes; ha abierto su corazón, como decimos nosotros, y en ese corazón se han sembrado el dolor y la rabia de su indignación.

No sólo por sus muertos y desaparecidos, también por ese uno, esa una, eso unoa de entre cien, tienen que seguir adelante.

Porque esa una o uno o unoa, al igual que ustedes, no se rinde, no se vende, no claudica.

Como una parte de ese uno por ciento, acaso la más pequeña, estamos y estaremos las zapatistas, los zapatistas.

Pero no sólo.

Hay muchas, muchos, muchoas más.

Porque resulta que los pocos son pocos hasta que se encuentran y descubren en otros.

Entonces pasará algo terrible y maravilloso.

Y los que se pensaron pocos y solos, descubrirán que somos los mayoritarios en todos los sentidos.

Y que son los de arriba los que son pocos en verdad.

Y entonces habrá que vueltear el mundo porque no es justo que los pocos dominen a los muchos, a las muchas.

Porque no es justo que haya dominadores y dominados.



Hermanas y hermanos:

Todo esto decimos nosotros, según nuestros pensamientos que son nuestras historias.

Ustedes, en sus propias historias, escucharán muchos pensamientos más, así como ahora nos dan el honor de escuchar los nuestros.

Y ustedes tienen la sabiduría para tomar lo que vean bueno y desechar lo que vean malo de esos pensamientos.

Nosotros, nosotras como zapatistas pensamos que los cambios que realmente importan, los que son profundos, los que hacen otras historias, son los que empiezan con los pocos y no con los muchos.

Pero sabemos que ustedes saben que aunque pase de moda Ayotzinapa, que aunque fallen los grandes planes, las estrategias y las tácticas, que aunque se pasen las coyunturas y otros intereses y fuerzas se pongan de moda, que aunque se vayan los que hoy se aglomeran sobre ustedes como animales de carroña que medran sobre el dolor ajeno; aunque todo eso pase, ustedes y nosotros sabemos que hay en todos los rincones un dolor como el nuestro, una rabia como la nuestra, y un empeño como el nuestro.

Nosotros, nosotras como zapatistas que somos los invitamos a que vayan a esos dolores y a esas rabias.

Búsquenlos, encuéntrenlos, respétenlos, háblenlos y escúchenlos, intercambien dolores.

Porque nosotros sabemos que cuando dolores diferentes se encuentran no germinan en resignación, lástima y abandono, sino en rebeldía organizada.

Sabemos que en su corazón de ustedes, independientemente de sus credos y de sus ideologías y organizaciones políticas, la demanda de justicia los anima.

No se rompan.

No se dividan, como no sea para más lejos llegar.

Y sobre todo, no olviden que no están solos.



Hermanas y hermanos:

Con nuestras pequeñas fuerzas pero con todo nuestro corazón hemos hecho y haremos lo posible por apoyar su justa lucha.

No ha sido mucha nuestra palabra porque hemos visto que hay muchos intereses, de los políticos de arriba en primera fila, que quieren usarlos a su gusto y conveniencia, y no nos sumamos ni nos sumaremos al vuelo rapaz de oportunistas sinvergüenzas a quienes nada importa que aparezcan con vida los que ahora faltan, sino llevar agua al molino de su ambición.

Nuestro silencio ha significado y significa respeto porque el tamaño de su lucha es gigante.

Por eso en silencio han sido nuestros pasos para hacerles saber que no están solos, para que sepan que su dolor es nuestro y nuestra también su digna rabia.

Por eso nuestras pequeñas luces se encendieron donde nadie les llevó la cuenta, más que nosotros.

Quienes ven como poca cosa este esfuerzo nuestro o lo ignoran, y nos reclaman y exigen que hablemos, que declaremos, que sumemos ruido al ruido, son racistas que desprecian lo que no aparece arriba.

Porque es importante que ustedes sepan que los apoyamos, pero es también importante que nosotros sepamos que apoyamos una causa justa, noble y digna, tal y como lo es la que ahora anima su caravana por todo el país.

Porque eso, saber que apoyamos a un movimiento honesto, para nosotros es alimento y esperanza.

Malo sería que no hubiera ningún movimiento honesto, y que en todo el largo abajo que somos se hubiera replicado la farsa grotesca de arriba.

Nosotros pensamos que quienes apuestan a un calendario de arriba o a una fecha tope, los abandonarán en cuanto una nueva fecha aparezca en su horizonte.

Llevados de las narices por una coyuntura por la que nada hicieron y que al inicio despreciaron, esperan que “las masas” les abran el camino al Poder y que un nombre supla a otro nombre arriba mientras abajo nada cambia.

Nosotras, nosotros pensamos que las coyunturas que transforman el mundo no nacen de los calendarios de arriba, sino que son creadas por el trabajo cotidiano, terco y continuo de quienes eligen organizarse en lugar de sumarse a la moda en turno.

Cierto, habrá un cambio profundo, una transformación real en éste y en otros suelos dolidos del mundo.

No una sino muchas revoluciones habrán de sacudir todo el planeta.

Pero el resultado no será un cambio de nombres y de etiquetas donde el de arriba sigue estando arriba a costa de quienes están abajo.

La transformación real no será un cambio de gobierno, sino de una relación, una donde el pueblo mande y el gobierno obedezca.

Una donde el ser gobierno no sea un negocio.

Una donde el ser mujeres, hombres, otroas, niñas, niños, ancianos, jóvenes, trabajadores o trabajadoras del campo y de la ciudad, no sea una pesadilla o una pieza de caza para el disfrute y enriquecimiento de gobernantes.

Una donde la mujer no sea humillada, el indígena despreciado, el joven desaparecido, el diferente satanizado, la niñez vuelta una mercancía, la vejez arrumbada.

Una donde el terror y la muerte no reinen.

Una donde no haya ni reyes ni súbditos, ni amos ni esclavos, ni explotadores ni explotados, ni salvadores ni salvados, ni caudillos ni seguidores, ni mandones ni mandados, ni pastores ni rebaños.

Sí, sabemos que no será fácil.

Sí, sabemos también que no será rápido.

Sí, pero también sabemos bien que no será un cambio de nombres y letreros en el criminal edificio del sistema.

Pero sabemos que será.

Y sabemos también que ustedes y todos encontrarán a sus desaparecidos, que habrá justicia, que para todas y todos los que han sufrido y sufren esa pena habrá el alivio de tener respuestas al por qué, qué, quién y cómo, y sobre esas respuestas no sólo construir el castigo a los responsables, también construir lo necesario para que no se repita y que el ser joven y estudiante, o mujer, o niño, o migrante, o indígena, o cualquiera, no sea una marca para que el verdugo en turno identifique a su próxima víctima.

Sabemos que así será porque hemos escuchado algo que tenemos en común, entre muchas otras cosas.

Porque sabemos que ustedes y nosotros no nos venderemos, que no claudicaremos y que no nos rendiremos.



Hermanos y hermanas:

Por nuestra parte sólo queremos que lleven con ustedes este pensamiento que les decimos desde el fondo de nuestro corazón colectivo:

Gracias por sus palabras, hermanas y hermanos.

Pero sobre todo, gracias por su lucha.

Gracias porque al saberlos, sabemos que ya se mira el horizonte…



¡Democracia!

¡Libertad!

¡Justicia!

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Subcomandante Insurgente Moisés.

México, a 15 días del mes de noviembre del 2014, en el año 20 del inicio de la guerra contra el olvido.

Con información de : Enlace Zapatista

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