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martes, 23 de septiembre de 2014
Las armas del alba
La madrugada del 23 de septiembre de 1965, una treintena de hombres intentó tomar la guarnición militar de Ciudad Madera, en la sierra de Chihuahua. Ese episodio, poco documentado por la historia y tal vez minimizado por la reminiscencia oficial, germinó una cadena de movimientos guerrilleros en la región, que después se propagarían por diversas franjas urbanas y rurales del país. Del campo a la ciudad, la lucha armada surgió como una alternativa radical pero determinante, para alzar la voz del pueblo ante la inquina de un régimen postrado en la obcecación y la indolencia, un sistema político que jamás dudó en recurrir a la represión o al crimen para sofocar la insurrección colectiva ante el quebranto social, la injusticia, la corrupción y el autoritarismo que yacía bajo su falaz legitimidad.
¿Cuáles fueron las razones de ese insólito, temerario ataque de un puñado de hombres exhaustos y hambrientos, sin armas suficientes para doblegar a una centena de soldados? ¿Qué percibían sus cuerpos, cuál era el flujo de sus pensamientos al instante de aniquilar la luz de un foco con un solo disparo, para después conjugar sus sombras al fuego abierto contra la cabaña militar? ¿Y qué ritmo adquirió la voz del aire por las balas, cuál fue el aroma que cubrió el manto endrino de las nubes?
Las armas del alba, novela de Carlos Montemayor, ofrece las respuestas a través de una ágil e intensa procesión de imágenes-secuencia, donde los protagonistas de ambos bandos, la guerrilla y el poder, se proyectan sigilosamente en ese cuadro impresionista en que la tierra es, al mismo tiempo, escenario y eje reflexivo, universo y testigo de la condición humana, ya que la prosa de Montemayor como en Guerra en el paraíso (1991) y Los informes secretos (1999) avanza desde la quieta armonía del espacio en que gravita la memoria, hasta el último recodo de la conciencia de sus personajes, para hallar las claves de un destino heroico y un porvenir perverso: en Las armas del alba, el lenguaje muta de la identidad del insurrecto a la del uniforme del poder; se construye como azogue donde la historia enmudece en la trágica serenidad del caos, la indignidad y, al fin, la muerte, ese umbrío desenlace que sobreviene bajo la convulsa belleza de un territorio deshabitado por la fe, vaciado de justicia.
El hilo conductor de la novela es una aguda evocación de los oprobios emanados, paradójicamente, de la revolución de 1910. La génesis de una oligarquía forjada en el saqueo y la consolidación del latifundio; la connivencia del gobierno con el terrateniente; los usos feudales de la ley para someter al campesino; la maquinaria delictiva de las guardias blancas; la persecución policial y el exterminio de los "sediciosos", esa especie condenada por el sistema y que comienza por los líderes de los movimientos en defensa de los intereses comunitarios y culmina, acaso, con el magisterio, quizá porque como dijo Víctor Hugo, "la miseria cargada con una idea es el más temible de los artefactos revolucionarios", y la onda expansiva de la resistencia civil que, a pesar de los extremos inmorales del poder, prevalece como una resonancia en la voluntad colectiva por restaurar los principios de un pacto social que nunca acaba de cumplirse.
En la invención de la mirada de Arturo Gámiz, el doctor Pablo Gómez, los hermanos Gaytán, Lupito Escóbel, el fotógrafo Jolly Bustos, el agente del ministerio público Javier García Travesí, el general Gonzalo Bazán Guzmán, el profesor Francisco Luján Adame, el líder Álvaro Ríos, el periodista Víctor Rico Galán y un amplio cortejo de personajes involucrados en los acontecimientos, Carlos Montemayor reconstruye el difícil itinerario de hombres como Socorro Rivera, el primer líder del movimiento campesino de Chihuahua, que promovió la regularización y la expropiación legal de tierras para los ejidatarios; las maniobras delincuenciales de los latifundistas de los terrenos de Bosques de Chihuahua y Cuatro Amigos; la labor de organización y apoyo para los pueblos más vulnerables de la región por parte de la Unión General de Campesinos y Obreros de México (ugocm); los periplos de Chihuahua a Ciudad de México que los incipientes guerrilleros realizaron para su instrucción y entrenamiento; la silenciosa intervención judicial que intentó asfixiar los movimientos sin distingo entre culpables e inocentes; la complicidad por omisión de las autoridades ante los homicidios perpetrados por las guardias blancas y, sobre todo, el sicótico despotismo del general Giner, gobernador del estado en aquellos años, una especie de dictador a escala: patibulario, violento, intolerante y, también, acaparador de tierras.
Respaldado por una acuciosa investigación documental donde se delinea la responsabilidad política de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría y se establecen las coordenadas que desembocarían en hechos más terribles como el 2 de octubre de 1968 y la guerra sucia, con Las armas del alba, Carlos Montemayor no sólo ha concebido un título esencial para el estudio profundo de la historia mexicana, sino una obra espléndida, una novela que concilia la violencia y la poesía, el combate y la agonía, donde los últimos estertores de la lucha no son los gritos de los guerreros ni el aullido de las armas o el horror de los despojos, sino el eco del planeta desde la flora y la fauna, la lluvia, el frío, la oscuridad, los escarpados, las piedras, el viento y los arroyos, quizá porque para Montemayor, escritor prolífico y crítico fundamental del México contemporáneo, las luchas de los hombres abandonan la crudeza y adquieren mayor sentido cuando el destino trata de invocar la salvaje perfección de la naturaleza.
Respaldado por una acuciosa investigación documental donde se delinea la responsabilidad política de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría y se establecen las coordenadas que desembocarían en hechos más terribles como el 2 de octubre de 1968 y la guerra sucia, con Las armas del alba, Carlos Montemayor no sólo ha concebido un título esencial para el estudio profundo de la historia mexicana, sino una obra espléndida, una novela que concilia la violencia y la poesía, el combate y la agonía, donde los últimos estertores de la lucha no son los gritos de los guerreros ni el aullido de las armas o el horror de los despojos, sino el eco del planeta desde la flora y la fauna, la lluvia, el frío, la oscuridad, los escarpados, las piedras, el viento y los arroyos, quizá porque para Montemayor, escritor prolífico y crítico fundamental del México contemporáneo, las luchas de los hombres abandonan la crudeza y adquieren mayor sentido cuando el destino trata de invocar la salvaje perfección de la naturaleza.
Por Iván Ríos Gascón
©2014-paginasmexicanas®
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viernes, 11 de enero de 2013
Azarosa historia de la cerveza en México
Historia de la cerveza en México detalla el devenir de esta bebida en el país, desde su arribo al Nuevo Mundo, los intentos para su fabricación y su poca aceptación en la época novohispana
La historiadora María del Carmen Reyna, autora del libro, refiere que el rey Carlos V dio la autorización, en 1542, para que en la Nueva España se pudiera elaborar cerveza
Pocos saben que el origen de la cerveza se remonta a nueve mil años, en el Oriente Medio, en la región que hoy ocupa Irak, donde era fabricada por los sumerios. A partir de entonces emprendió un largo viaje que, durante varios siglos y numerosos experimentos, la llevarían a perfeccionar su sabor y calidad. Hoy, es una de las bebidas predilectas a nivel mundial, particularmente entre los mexicanos, lo que ha colocado al país en el décimo lugar en el consumo de cerveza.
La historiadora María del Carmen Reyna, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), recorre en el libro Historia de la cerveza en México el azaroso camino de esta bebida en el territorio americano; desde su llegada al Nuevo Mundo tras la conquista española, los primeros intentos para su fabricación, la difícil etapa de aceptación durante la época novohispana, y su posterior consolidación durante el siglo XX, tanto en el gusto como en una floreciente industria mexicana.
En el volumen, editado por el INAH, la especialista de la Dirección de Estudios Históricos (DEH) señala que aunque la cerveza no necesariamente fue la primera variedad de bebida fermentada que llegó al paladar humano, sin duda fue una de las más antiguas y hoy es, quizá, la más popular del mundo.
Luego de indagar en numerosos archivos, la autora refiere que fue en 1542 cuando el monarca Carlos V autorizó que en la Nueva España se pudiera elaborar cerveza, misma que se producía en una fábrica establecida en Amecameca, que dirigía el español Alfonso de Herrera.
“Traían maestros cerveceros europeos para poder hacerla, que tenían la habilidad, práctica y experiencia necesarias. Esta primera cervecería permaneció alrededor de cuatro o cinco años, pues no tenía las condiciones para subsistir. Además, las primeras cervezas salían muy caras y, por lo mismo, la producción era mínima. Por ello, se decidió mejor traerla en barcos, pero este transporte debía tener ciertas condiciones para que la bebida no se echara a perder”.
La investigadora del INAH relata que cuando México se independizó, llegó una ola de inmigrantes europeos y estadounidenses que preferían la cerveza al pulque —que era una de las bebidas principales en el país—, porque éste les parecía que no tenía sabor.
“En la primera mitad del siglo XIX, los europeos empezaron a establecer fábricas artesanales, pero tenían que traer maestros cerveceros para poder elaborarla, a quienes se les pedía firmar un contrato en el que se establecía que no debían enseñar aquí la técnica porque era algo casi secreto. En Europa, desde la Edad Media, los que habían adquirido una práctica excelente para elaborar cerveza eran los monjes, inclusive algunas marcas tenían el nombre de los monasterios donde se producía”.
María del Carmen Reyna refiere que las primeras cerveceras se establecieron en la Ciudad de México, preferentemente cerca de algún río, porque se utilizaba mucha agua para elaborar la bebida. Sin embargo, no prosperaron porque debían importar el lúpulo, una especie de planta que traían de Europa, de la cual se utiliza la flor hembra sin fecundar. De Estados Unidos venía la cebada pero no tenía la calidad suficiente, por lo que en México se empezó a cultivar este cereal.
“No sé si en México se cultive el lúpulo, a lo mejor aún tienen que traerlo de Europa. Éste es el gran secreto de la cerveza, lo que le da su sabor, aunque se necesita mucha experiencia y conocimientos para que adquiera un sabor exquisito”, refirió la historiadora María del Carmen Reyna.
Una de las primeras cervecerías se estableció en lo que hoy es la calle Revillagigedo, a cargo de la familia Cantolla, procedente de España, pero no tuvo éxito. Otra más se instaló en el Ex Convento de San Agustín, ubicado en Isabel la Católica y República de El Salvador, cuyo terreno abarcaba toda la manzana y para hacerse de recursos, rentaba una parte a la cervecería, que permaneció abierta de 1829 a 1861, cuando se hizo la desamortización de bienes eclesiásticos y se cerró el establecimiento.
Otra fábrica se instaló en el Hospicio de Pobres, ubicado en Balderas y avenida Juárez, que también arrendó una parte de su terreno porque necesitaba recursos para la atención de huérfanos y enfermos. Una ventaja que tenía el hospicio es que poseía mercedes de agua, y eso permitía a los productores contar con el recurso suficiente para elaborar la cerveza. Eran extranjeros, de origen europeo en su mayoría, los que alquilaban estos lugares.
Asimismo, al norte del país, en Sonora y Chihuahua, se establecieron algunas de las primeras cervecerías, lo mismo que en Jalisco, las cuales eran trabajadas por productores ingleses y alemanes. Posteriormente, se abrieron más cerveceras al sur del país.
Al llevar la cerveza de un extremo a otro del territorio nacional, era necesaria una buena técnica para que se conservara en buen estado, sino se echaba a perder.
“La inestabilidad del siglo XIX no hizo posible que se fortalecieran las fábricas de cerveza. Sin embargo, a mediados de esa centuria empezó a haber una mayor demanda de esta bebida, que poco a poco fue desplazando al pulque. La cerveza también se consideraba medicinal, a los niños se les daba un traguito para tranquilizarlos por efectos del lúpulo”.
La investigadora del INAH indicó que fue hasta principios del siglo XX cuando empezaron a surgir las grandes empresas cerveceras, como Modelo, fundada por españoles en 1925, cerca del río San Joaquín para tener el agua suficiente, quienes trajeron a fabricantes extranjeros para su elaboración. Posteriormente, crearon los envases de vidrio y las corcholatas, que eran muy prácticas para destaparlos y proteger el líquido.
Esta empresa empezó a expandirse y en 1950 adquirió una fábrica de cerveza de Yucatán, que era muy productiva, pero curiosamente al adquirirla dejó de serlo. Sin embargo, siguió su crecimiento llegando a comercializar ocho marcas y fusionándose con socios mexicanos.
Poco a poco se fueron abriendo más empresas con capital nacional, como Corona —que actualmente exporta a muchos países—, Indio, Tecate, Cuauhtémoc, Yucateca, Moctezuma, etcétera, que se vieron favorecidas con el ferrocarril y el transporte marítimo.
María del Carmen Reyna indicó que en Toluca, Estado de México, hay un Museo de la Cerveza, perteneciente a la empresa Modelo, que conserva la maquinaria con que se producía a principios del siglo XX.
“La cerveza mexicana se vende mucho en todo el mundo y es muy apreciada. Hoy por hoy, México ocupa el décimo lugar en el consumo de cerveza, siendo los principales consumidores Alemania (que organiza durante un mes el Oktoberfest, en el que se sirven galones de esta bebida), España, Francia, República Checa, Austria, Bélgica, Reino Unido, Dinamarca y Estados Unidos, que cuenta con infinidad de fábricas”, finalizó la historiadora.
La historiadora María del Carmen Reyna, autora del libro, refiere que el rey Carlos V dio la autorización, en 1542, para que en la Nueva España se pudiera elaborar cerveza
Pocos saben que el origen de la cerveza se remonta a nueve mil años, en el Oriente Medio, en la región que hoy ocupa Irak, donde era fabricada por los sumerios. A partir de entonces emprendió un largo viaje que, durante varios siglos y numerosos experimentos, la llevarían a perfeccionar su sabor y calidad. Hoy, es una de las bebidas predilectas a nivel mundial, particularmente entre los mexicanos, lo que ha colocado al país en el décimo lugar en el consumo de cerveza.
La historiadora María del Carmen Reyna, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), recorre en el libro Historia de la cerveza en México el azaroso camino de esta bebida en el territorio americano; desde su llegada al Nuevo Mundo tras la conquista española, los primeros intentos para su fabricación, la difícil etapa de aceptación durante la época novohispana, y su posterior consolidación durante el siglo XX, tanto en el gusto como en una floreciente industria mexicana.
En el volumen, editado por el INAH, la especialista de la Dirección de Estudios Históricos (DEH) señala que aunque la cerveza no necesariamente fue la primera variedad de bebida fermentada que llegó al paladar humano, sin duda fue una de las más antiguas y hoy es, quizá, la más popular del mundo.
Luego de indagar en numerosos archivos, la autora refiere que fue en 1542 cuando el monarca Carlos V autorizó que en la Nueva España se pudiera elaborar cerveza, misma que se producía en una fábrica establecida en Amecameca, que dirigía el español Alfonso de Herrera.
“Traían maestros cerveceros europeos para poder hacerla, que tenían la habilidad, práctica y experiencia necesarias. Esta primera cervecería permaneció alrededor de cuatro o cinco años, pues no tenía las condiciones para subsistir. Además, las primeras cervezas salían muy caras y, por lo mismo, la producción era mínima. Por ello, se decidió mejor traerla en barcos, pero este transporte debía tener ciertas condiciones para que la bebida no se echara a perder”.
La investigadora del INAH relata que cuando México se independizó, llegó una ola de inmigrantes europeos y estadounidenses que preferían la cerveza al pulque —que era una de las bebidas principales en el país—, porque éste les parecía que no tenía sabor.
“En la primera mitad del siglo XIX, los europeos empezaron a establecer fábricas artesanales, pero tenían que traer maestros cerveceros para poder elaborarla, a quienes se les pedía firmar un contrato en el que se establecía que no debían enseñar aquí la técnica porque era algo casi secreto. En Europa, desde la Edad Media, los que habían adquirido una práctica excelente para elaborar cerveza eran los monjes, inclusive algunas marcas tenían el nombre de los monasterios donde se producía”.
María del Carmen Reyna refiere que las primeras cerveceras se establecieron en la Ciudad de México, preferentemente cerca de algún río, porque se utilizaba mucha agua para elaborar la bebida. Sin embargo, no prosperaron porque debían importar el lúpulo, una especie de planta que traían de Europa, de la cual se utiliza la flor hembra sin fecundar. De Estados Unidos venía la cebada pero no tenía la calidad suficiente, por lo que en México se empezó a cultivar este cereal.
“No sé si en México se cultive el lúpulo, a lo mejor aún tienen que traerlo de Europa. Éste es el gran secreto de la cerveza, lo que le da su sabor, aunque se necesita mucha experiencia y conocimientos para que adquiera un sabor exquisito”, refirió la historiadora María del Carmen Reyna.
Una de las primeras cervecerías se estableció en lo que hoy es la calle Revillagigedo, a cargo de la familia Cantolla, procedente de España, pero no tuvo éxito. Otra más se instaló en el Ex Convento de San Agustín, ubicado en Isabel la Católica y República de El Salvador, cuyo terreno abarcaba toda la manzana y para hacerse de recursos, rentaba una parte a la cervecería, que permaneció abierta de 1829 a 1861, cuando se hizo la desamortización de bienes eclesiásticos y se cerró el establecimiento.
Otra fábrica se instaló en el Hospicio de Pobres, ubicado en Balderas y avenida Juárez, que también arrendó una parte de su terreno porque necesitaba recursos para la atención de huérfanos y enfermos. Una ventaja que tenía el hospicio es que poseía mercedes de agua, y eso permitía a los productores contar con el recurso suficiente para elaborar la cerveza. Eran extranjeros, de origen europeo en su mayoría, los que alquilaban estos lugares.
Asimismo, al norte del país, en Sonora y Chihuahua, se establecieron algunas de las primeras cervecerías, lo mismo que en Jalisco, las cuales eran trabajadas por productores ingleses y alemanes. Posteriormente, se abrieron más cerveceras al sur del país.
Al llevar la cerveza de un extremo a otro del territorio nacional, era necesaria una buena técnica para que se conservara en buen estado, sino se echaba a perder.
“La inestabilidad del siglo XIX no hizo posible que se fortalecieran las fábricas de cerveza. Sin embargo, a mediados de esa centuria empezó a haber una mayor demanda de esta bebida, que poco a poco fue desplazando al pulque. La cerveza también se consideraba medicinal, a los niños se les daba un traguito para tranquilizarlos por efectos del lúpulo”.
La investigadora del INAH indicó que fue hasta principios del siglo XX cuando empezaron a surgir las grandes empresas cerveceras, como Modelo, fundada por españoles en 1925, cerca del río San Joaquín para tener el agua suficiente, quienes trajeron a fabricantes extranjeros para su elaboración. Posteriormente, crearon los envases de vidrio y las corcholatas, que eran muy prácticas para destaparlos y proteger el líquido.
Esta empresa empezó a expandirse y en 1950 adquirió una fábrica de cerveza de Yucatán, que era muy productiva, pero curiosamente al adquirirla dejó de serlo. Sin embargo, siguió su crecimiento llegando a comercializar ocho marcas y fusionándose con socios mexicanos.
Poco a poco se fueron abriendo más empresas con capital nacional, como Corona —que actualmente exporta a muchos países—, Indio, Tecate, Cuauhtémoc, Yucateca, Moctezuma, etcétera, que se vieron favorecidas con el ferrocarril y el transporte marítimo.
María del Carmen Reyna indicó que en Toluca, Estado de México, hay un Museo de la Cerveza, perteneciente a la empresa Modelo, que conserva la maquinaria con que se producía a principios del siglo XX.
“La cerveza mexicana se vende mucho en todo el mundo y es muy apreciada. Hoy por hoy, México ocupa el décimo lugar en el consumo de cerveza, siendo los principales consumidores Alemania (que organiza durante un mes el Oktoberfest, en el que se sirven galones de esta bebida), España, Francia, República Checa, Austria, Bélgica, Reino Unido, Dinamarca y Estados Unidos, que cuenta con infinidad de fábricas”, finalizó la historiadora.
Fuente : Instituto Nacional de Antropología e Historia
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sábado, 30 de junio de 2012
Decreto de excomunión contra el cura Miguel Hidalgo y Costilla
Las conciencia histórica deberá ser guía de nuestras acciones diarias. Sólo la cabal comprensión del pasado, nos permitirá entender el sentido de nuestro presente y de nuestro futuro; México tiene en su historia una de las más ricas fuentes de inspiración y fortaleza. Es en ella donde debemos buscar los ejemplos de voluntad, perseverancia y patriotismo que reclamen las circunstancias. Siempre será útil traer a la memoria, que en los peores momentos, hemos sabido salir adelante, más fuertes y mejor constituidos, porque tenemos conciencia de nuestra identidad nacional y del vigor que tenemos como pueblo. El pueblo que olvida su historia, para bien o para mal, suele repetirla; los mexicanos tenemos memoria, sabemos de donde venimos, lo que hacemos, y estamos conscientes hacia donde vamos ...
Decreto lanzado por el obispo Manuel Abad y Queipo. Obispo de Michoacán de 1810 a 1815.
"Por autoridad del Dios Omnipotente, El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo y de los santos cánones, y de las virtudes celestiales, ángeles, arcángeles, tronos, dominaciones, papas, querubines y serafines: de todos los santos inocentes, quienes a la vista del santo cordero se encuentran dignos de cantar la nueva canción, y de los santos mártires y santos confesores, y de las santas vírgenes, y de los santos, juntamente con todos los santos y electos de Dios:
Sea condenado Miguel Hidalgo y Costilla, excura del pueblo de Dolores.
Lo excomulgamos y anatemizamos, y de los umbrales de la iglesia del todo poderoso Dios, lo secuestramos para que pueda ser atormentado eternamente por indecibles sufrimientos, justamente con Dathán y Habirán y todos aquellos que le dicen al señor Dios: ¡Vete de nosotros, porque no queremos ningúno de tus caminos! Y así como el fuego es extinguido por el agua, que se aparte de él la luz por siempre jamás. Que el Hijo, quien sufrió por nosotros, lo maldiga. Que el Espíritu Santo, que nos fue dado a nosotros en el bautismo, lo maldiga. Que la Santa Cruz a la cual Cristo, por nuestra salvación, ascendió victorioso sobre sus enemigos, lo maldiga. Que la santa y eterna madre de Dios, lo maldiga. Que San Miguel, el abogado de los santos, lo maldiga. Que todos los ángeles, los principados y arcángeles, los principados y las potestades y todos los ejércitos celestiales, lo maldigam. Que sea San Juan el precursor, San Pablo y San Juan Evangelista, y San Andrés y todos los demás apóstoles de Cristo juntos, lo maldigan.
Y que el resto de sus discípulos y los cuatro evangelistas, quienes por su predicación convirtieron al mundo universal, y la santa y admirable compañía de mártires y confesores, quienes por su santa obra se encuentran aceptables al Dios omnipotente, lo maldigan. Que el Cristo de la santa Vírgen lo condene. Que todos los santos, desde el principio del mundo y todas las edades, que se encuentran ser amados de Dios, lo condenen. Y que el cielo y la tierra y todo lo que hay en ellos, lo condenen.
Sea condenado Miguel Hidalgo y Costilla, en dondequiera que esté, en la casa o en el campo, en el camino o en las veredas, en los bosques o en el agua, y aún en la iglesia. Que sea maldito en la vida o en la muerte, en el comer o en el beber; en el ayuno o en la sed, en el dormir, en la vigilia y andando, estando de pie o sentado; estando acostado o andando, mingiendo o cantando, y en toda sangría. Que sea maldito en su pelo, que sea maldito en su cerebro, que sea maldito en la corona de su cabeza y en sus sienes; en su frente y en sus oídos, en sus cejas y en sus mejillas, en sus quijadas y en sus narices, en sus dientes anteriores y en sus molares, en sus labios y en su garganta, en sus hombros y en sus muñecas, en sus brazos, en sus manos y en sus dedos.
Que sea condenado en su boca, en su pecho y en su corazón y en todas las vísceras de su cuerpo. Que sea condenado en sus venas y en sus muslos, en sus caderas, en sus rodillas, en sus piernas, pies y en las uñas de sus pies. Que sea maldito en todas las junturas y articulaciones de su cuerpo, desde arriba de su cabeza hasta la planta de su pie; que no haya nada bueno en él. Que el hijo del Dios viviente, con toda la gloria de su majestad, lo maldiga. Y que el cielo, con todos los poderes que en él se mueven, se levanten contra él.
Que lo maldigan y condenen. ¡Amén! Así sea. ¡Amén !.
El proceso degradatorio se llevó a cabo el 29 de julio de 1811 en una de las salas del Hospital Real de Chihuahua, y consistió en rasparle la piel de la cabeza, que había sido consagrada, como cristiano y sacerdote, con el santo crisma.
También le arrancaron la yema de los pulgares e índices de las manos que habían sido consagradas el día de la ordenación.
Después lo entregaron al gobierno español para que lo fusilaran, sin ninguna de las prerrogativas y beneficios eclesiásticos, en que antes se amparaba cualquier reo.
Sea condenado Miguel Hidalgo y Costilla, excura del pueblo de Dolores.
Lo excomulgamos y anatemizamos, y de los umbrales de la iglesia del todo poderoso Dios, lo secuestramos para que pueda ser atormentado eternamente por indecibles sufrimientos, justamente con Dathán y Habirán y todos aquellos que le dicen al señor Dios: ¡Vete de nosotros, porque no queremos ningúno de tus caminos! Y así como el fuego es extinguido por el agua, que se aparte de él la luz por siempre jamás. Que el Hijo, quien sufrió por nosotros, lo maldiga. Que el Espíritu Santo, que nos fue dado a nosotros en el bautismo, lo maldiga. Que la Santa Cruz a la cual Cristo, por nuestra salvación, ascendió victorioso sobre sus enemigos, lo maldiga. Que la santa y eterna madre de Dios, lo maldiga. Que San Miguel, el abogado de los santos, lo maldiga. Que todos los ángeles, los principados y arcángeles, los principados y las potestades y todos los ejércitos celestiales, lo maldigam. Que sea San Juan el precursor, San Pablo y San Juan Evangelista, y San Andrés y todos los demás apóstoles de Cristo juntos, lo maldigan.
Y que el resto de sus discípulos y los cuatro evangelistas, quienes por su predicación convirtieron al mundo universal, y la santa y admirable compañía de mártires y confesores, quienes por su santa obra se encuentran aceptables al Dios omnipotente, lo maldigan. Que el Cristo de la santa Vírgen lo condene. Que todos los santos, desde el principio del mundo y todas las edades, que se encuentran ser amados de Dios, lo condenen. Y que el cielo y la tierra y todo lo que hay en ellos, lo condenen.
Sea condenado Miguel Hidalgo y Costilla, en dondequiera que esté, en la casa o en el campo, en el camino o en las veredas, en los bosques o en el agua, y aún en la iglesia. Que sea maldito en la vida o en la muerte, en el comer o en el beber; en el ayuno o en la sed, en el dormir, en la vigilia y andando, estando de pie o sentado; estando acostado o andando, mingiendo o cantando, y en toda sangría. Que sea maldito en su pelo, que sea maldito en su cerebro, que sea maldito en la corona de su cabeza y en sus sienes; en su frente y en sus oídos, en sus cejas y en sus mejillas, en sus quijadas y en sus narices, en sus dientes anteriores y en sus molares, en sus labios y en su garganta, en sus hombros y en sus muñecas, en sus brazos, en sus manos y en sus dedos.
Que sea condenado en su boca, en su pecho y en su corazón y en todas las vísceras de su cuerpo. Que sea condenado en sus venas y en sus muslos, en sus caderas, en sus rodillas, en sus piernas, pies y en las uñas de sus pies. Que sea maldito en todas las junturas y articulaciones de su cuerpo, desde arriba de su cabeza hasta la planta de su pie; que no haya nada bueno en él. Que el hijo del Dios viviente, con toda la gloria de su majestad, lo maldiga. Y que el cielo, con todos los poderes que en él se mueven, se levanten contra él.
Que lo maldigan y condenen. ¡Amén! Así sea. ¡Amén !.
El proceso degradatorio se llevó a cabo el 29 de julio de 1811 en una de las salas del Hospital Real de Chihuahua, y consistió en rasparle la piel de la cabeza, que había sido consagrada, como cristiano y sacerdote, con el santo crisma.
También le arrancaron la yema de los pulgares e índices de las manos que habían sido consagradas el día de la ordenación.
Después lo entregaron al gobierno español para que lo fusilaran, sin ninguna de las prerrogativas y beneficios eclesiásticos, en que antes se amparaba cualquier reo.
Obispo Manuel Abad y Queipo, fue nombrado obispo por la regencia, y nunca fue presentado por el Papa; además, por ser hijo natural no podía ser sacerdote ni obispo, según las leyes eclesiásticas de aquella época. Sin embargo, bien aceptaron la excomunión dictada por él. Manuel Abad y Queipo era obispo de Michoacán, y permaneció en su cargo hasta 1815, en que salió para España.
RESPUESTA DEL PADRE HIDALGO:
A la excomunión y
terribles anatemas lanzados contra don Miguel Hidalgo y Costilla por el
obispo de Michoacán, Manuel Abad y Queipo --nunca levantados por más que
la iglesia asegura hoy día lo contrario-- el Padre de la Patria
respondió con firmeza y decisión:
“Los opresores no tienen
armas ni gentes para obligarnos con la fuerza a seguir en la horrorosa
esclavitud a que nos tenían condenados. ¿Pues qué recurso les quedaba?
Valerse de toda especie de medios injustos, ilícitos y torpes que fuese,
con tal que conduzcan a sostener su despotismo y la opresión de la
América; abandonan hasta la última reliquia de honradez y hombría de
bien, se prostiuyen las autoridades más recomendables, FULMINAN
EXCOMUNIONES QUE NADE MAS QUE ELLOS SABEN QUE NO TIENEN FUERZA ALGUNA:
PROCURAN AMEDRENTAR A LOS INCAUTOS Y ATERRORIZAR A LOS IGNORANTES PARA
QUE ESPANTADOS CON EL NOMBRE DEL ANATEMA, TEMAN DONDE NO HAY MOTIVO DE
TEMER”.
“¿Quién creería, amados conciudadanos, que llegase
hasta este punto el descaro de los gachupines? ¿Profanar las cosas más
sagradas para asegurar su intolerable dominación? ¿Valerse de la misma
religión santa para abatirla y destruirla? ¿Usar de excomuniones contra
toda la gente de la Iglesia, fulminarlas sin que intervenga motivo de
Religión?”.
ABRID LOS OJOS AMERICANOS, NO OS DEJEIS
SEDUCIR DE NUESTROS ENEMIGOS; ELLOS NO SON CATÓLICOS SINO POR POLÍTICA;
SU DIOS ES EL DINERO, Y LAS CONMINACIONES SOLO TIENEN POR OBJETO LA
OPRESIÓN. ¿Creíais acaso que no puede ser verdadero católico el que no
esté sujeto al déspota español? ¿De dónde nos ha venido este nuevo
dogma, éste nuevo artículo de fé? ABRID LOS OJOS, vuelvo a decir,
meditad sobre vuestros verdaderos intereses; de éste precioso momento
depende la felicidad o la infelicidad de vuestros hijos y de vuestra
numerosa comunidad. Son ciertamente incalculables, amados conciudadanos
míos, los males a que quedan expuestos, si no aprovecháis este momento
feliz que la Divina Providencia os ha puesto en las manos; NO ESCUCHEIS
LAS SEDUCTORAS VOCES DE NUESTROS ENEMIGOS QUE BAJO EL VELO DE LA
RELIGIÓN Y DE LA AMISTAD OS QUIEREN HACER VICTIMA DE SU INSACIABLE
CODICIA”.
Así respondió este hombre extraordinario a la
Santa Inquisición y aún prisionero en Acatitla de Baján, en manos del
terrible tribunal mantuvo su actitud digna, aunque atado y a culatazos,
le obligaron a arrodillarse para escuchar su sentencia de muerte y
degradación sacerdotal.
Al alba del 30 de julio de 1811 se
ejecutó la sentencia por una docena de soldados que le fusilaron. El
cadáver de Hidalgo, en una silla colocada sobre una tarima fue expuesto
al público a la derecha de la puerta principal del Colegio de la
Compañía, hoy Palacio de Gobierno de Chihuahua, frente a la plaza. Al
anochecer se le introdujo al edificio y tendido sobre unas tablas,
llamaron a un indio tarahumara para que de un solo tajo le cortara la
cabeza con un machete.
Tras una larga peregrinación por
Chihuahua, Zacatecas, Lagos de Moreno, León y Guadalajara, para
escarmiento de los insurgentes, la cabeza conservada en sal se colocó en
un pica y permaneció durante muchos años en la alhóndiga de Granaditas,
junto con las de Allende, Aldama y Jiménez, una en cada esquina, hasta
que las retiró el pueblo en 1821.
Referencias
Excomunión de Miguel Hidalgo de Miguel García Medina
"Historia de México", de Glroria Ezquivel Millán
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viernes, 1 de junio de 2012
La Primavera mexicana, ¿empieza a florecer? - Por Marta Molina
En la vida cotidiana, en las tiendas, en los taxis, en el mercado, en los restaurantes, en los cafés y en las filas del metrobús se oían conversaciones entre ciudadanos de distintas edades que daban una victoria indiscutible a Enrique Peña Nieto para las presidenciales. “O algo grande pasa, o gana”. Y este “algo grande pasa” se refería más bien a un episodio de violencia, algo preocupante, una insostenible situación de tensión. Pero no fue así. Lejos de toda especulación, los protagonistas de este “o algo pasa” fueron los jóvenes mexicanos, los estudiantes, los universitarios. Han sido ellos los que se han puesto en la agenda política del país, los que reivindican que no hay nadie que gane antes de las elecciones.
El Mayo mexicano empezó en forma de movilización estudiantil acaparando la recta final de la campaña para las presidenciales en el país. A 40 días de las elecciones, el hartazgo de los universitarios provocado por la manipulación informativa y la imposición de un candidato por parte de las elites empresariales y mediáticas en plena campaña electoral ha sido el detonante para empezar a movilizarse.
La tarde del 23 de mayo en la que 20.000 estudiantes de distintas universidades, públicas y privadas marcharon durante más de 4 horas por las avenidas más transitadas de la Ciudad de México fue precedida por distintos episodios de protesta que fueron detonantes para que hoy hasta se hable de “La Primavera Mexicana” haciendo alusión al inicio de las revueltas en el norte de África a finales de 2010.
Javier Sicilia: “es la revuelta de la inteligencia frente a la barbarie”
A las 6 de la tarde era la hora de encuentro. El punto: el monumento de la Estela de Luz –que ya provocó polémica en su momento por los mil millones de pesos que invirtió el gobierno para su construcción- . Los estudiantes se apropiaron de este símbolo de la corrupción para iluminarlo con sus demandas democráticas marcando la agenda política del país en un momento preelectoral clave.
A esa hora habían llegado unos 500 estudiantes a la cita a la que también acudió el líder del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), el poeta y periodista Javier Sicilia. Llegó para darles su apoyo en la marcha y dirigirles unas palabras bien emotivas y inspiradoras durante las cuales también recordó a su hijo Juanelo asesinado el 28 de marzo de 2011 y que seguramente, de no estar muerto, marcharía con ellos: "Yo quisiera ver a mi hijo aquí. No lo puedo ver, pero lo veo en los miles de muchachos que están acá"
Sicilia inspiró un movimiento que empezó a sacudir el país hace un año pidiendo el fin de la guerra contra las drogas, de la violencia y justicia para las víctimas. En referencia a la protesta estudiantil añadió que "estamos en un parte aguas histórico, una crisis civilizatoria mundial. Están saliendo las fisuras del Estado y de la economía que se desmorona para empezar a construir lo nuevo”.
El poeta expresó su emoción en palabras: “Lo estábamos aguardando. Se hicieron esperar, pero nunca es tarde. Ellos son los que están luchando por el presente, es la revuelta de la inteligencia frente a la barbarie. No son menores de edad. Son nuestros mayores de edad y están peleando por lo que nosotros les hemos quitado, su presente. Es una lección maravillosa y aquí estamos para apoyarlos”.
La demanda principal de los estudiantes “Yo soy 132” coincide con el último punto del Pacto Nacional por la Paz que Javier Sicilia propuso en el Zócalo el 8 de mayo de 2011, cuando empezaba el MPJD: la reforma política, una democracia representativa, la democratización en los medios de comunicación y una política de Estado en materia de telecomunicaciones que rompa los monopolios y genere una amplia apertura no sólo a la competencia sino al fortalecimiento de los medios públicos.
En este sentido parece que el Movimiento que cumplió un año el pasado 28 de marzo encontró en los universitarios y los jóvenes los aliados perfectos para recuperar el tejido social mexicano, una alianza estratégica clara con la fuerza moral necesaria para la reconstrucción del país.
El “detonante” de la Ibero convertido en Trending Topic
La historia en hechos empezó hace dos semanas, el pasado 11 de mayo, durante un meeting del candidato Enrique Peña Nieto (EPN) del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la Universidad Iberoamericana (Ibero), una de las privadas más prestigiosas del país. Los estudiantes increparon al galán que aspira a ser presidente de México y a devolver al PRI el poder hegemónico perdido hace 12 años. Le gritaron “¡Cobarde!”, “¡La Ibero no te quiere!” , “¡Asesino!”, recordándole la brutal represión que ejerció contra los campesinos y floristas que se movilizaron en San Salvador Atenco en 2006, cuando era gobernador del Estado de México: uno de los episodios de violencia más fuertes durante su mandato que provocó el asesinato de dos jóvenes, la detención de 350 personas -entre ellas 10 menores de edad- y violaciones sexuales a 26 mujeres.
Con el objetivo de evitar escándalos mediáticos y proteger su figura como candidato electoral frente al descrédito que mostraron los estudiantes, el PRI les acusó de ser agitadores pagados por el candidato de izquierda a la presidencia mexicana Andrés Manuel López Obrador (AMLO) del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Además, el duopolio mediático que domina el 95% de las concesiones televisivas en México, Televisa y TV Azteca les siguió el guión en su afán de divulgar un “no ha pasado nada” a la sociedad y no visibilizaron la protesta estudiantil en contra del candidato que ellas mismas se habían encargado de construir como “ganador” durante el proceso preelectoral.
Pero a los asesores de EPN y al duopolio mediático se les escapó un detalle: los videos sobre lo ocurrido grabado de forma casera por muchos de los estudiantes empezaron a circular de forma viral por internet y en las redes sociales evidenciando que las grandes cadenas televisivas seguían sin informar sobre lo realmente ocurrido y vendiéndolo como un “éxito de campaña”.
El “detonante” de la Ibero convertido en Trending Topic
La historia en hechos empezó hace dos semanas, el pasado 11 de mayo, durante un meeting del candidato Enrique Peña Nieto (EPN) del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la Universidad Iberoamericana (Ibero), una de las privadas más prestigiosas del país. Los estudiantes increparon al galán que aspira a ser presidente de México y a devolver al PRI el poder hegemónico perdido hace 12 años. Le gritaron “¡Cobarde!”, “¡La Ibero no te quiere!” , “¡Asesino!”, recordándole la brutal represión que ejerció contra los campesinos y floristas que se movilizaron en San Salvador Atenco en 2006, cuando era gobernador del Estado de México: uno de los episodios de violencia más fuertes durante su mandato que provocó el asesinato de dos jóvenes, la detención de 350 personas -entre ellas 10 menores de edad- y violaciones sexuales a 26 mujeres.
Con el objetivo de evitar escándalos mediáticos y proteger su figura como candidato electoral frente al descrédito que mostraron los estudiantes, el PRI les acusó de ser agitadores pagados por el candidato de izquierda a la presidencia mexicana Andrés Manuel López Obrador (AMLO) del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Además, el duopolio mediático que domina el 95% de las concesiones televisivas en México, Televisa y TV Azteca les siguió el guión en su afán de divulgar un “no ha pasado nada” a la sociedad y no visibilizaron la protesta estudiantil en contra del candidato que ellas mismas se habían encargado de construir como “ganador” durante el proceso preelectoral.
Pero a los asesores de EPN y al duopolio mediático se les escapó un detalle: los videos sobre lo ocurrido grabado de forma casera por muchos de los estudiantes empezaron a circular de forma viral por internet y en las redes sociales evidenciando que las grandes cadenas televisivas seguían sin informar sobre lo realmente ocurrido y vendiéndolo como un “éxito de campaña”.
La primera respuesta de los estudiantes a este ejercicio de manipulación informativa no se hizo esperar. Al cabo de 3 días, el 14 de mayo, 131 de ellos colgaron un video en You Tube donde se identifican con su carnet de estudiantes, y aseguran que nadie les ha pagado por increpar a EPN. En el video insisten en que no responden a ningún partido político y expresan sus desprecio a la gestión del ex gobernador del Estado de México y a la evidente manipulación informativa. El video ya tiene más de un millón de visitas a día de hoy.
En ese punto, jóvenes de otras universidades decidieron apoyar la causa de los estudiantes de la Ibero quienes evidenciaron la relación de EPN con las élites del poder mediático y la falta de equidad en las campañas políticas. De ahí adoptaron el nombre de #YoSoy132, “ -porque se unían, como uno más “en conjunto”, a ellos-.
Ese día nació una movilización estudiantil bajo un nombre en forma de hashtag que se ha extendido por la red convirtiéndose en Trending Topic mundial durante más de seis días y llamó a movilizaciones masivas por la calles de la Ciudad de México como la del viernes 18 convocada por las cuatro principales universidades privadas: la Ibero, la Anáhuac, el Tecnológico de Monterrey y el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) que se manifestaron delante de varias sedes de Televisa pidiendo una “información transparente, plural e imparcial que fomente una conciencia y un pensamiento crítico” y que no se dedique a promocionar a solo uno de los candidatos.
De forma paralela y sin estar relacionado con los jóvenes “Yo Soy 132”, al día siguiente, sábado 19 de mayo , 45.000 personas según la cifra oficial, marcharon en el centro de la Ciudad de México contra el candidato príista EPN. Ningún movimiento se atribuyó la convocatoria. Todo se gestó por medio de las redes sociales. La única consigna era marchar contra EPN con la condición de no llevar consignas de otro partido.
#Yo Soy 132: Pueblo informado, Pueblo no manipulado
Después de un primer momento detonante con los estudiante de la Ibero protestando contra Peña Nieto, el caso omiso de las principales televisoras del país, una marcha convocada por estudiantes de universidades privadas hacia las sedes de Televisa y una manifestación multitudinaria cuyo convocante tuvo 45.000 cabezas vino la gran movilización liderada por los #Yo Soy 132: 20.000 personas en la calle manifestándose por la democratización de los medios, la exigencia de un proceso electoral transparente y claro y la “no imposición” de candidatos por parte de los grupos mediáticos.
La tarde del pasado día 23, quienes se dieron a conocer con ese hashtag en Twitter, crearon un dominio en internet horas antes de la manifestación. En la página (http://yosoy132.mx) dejan claras las principales peticiones: “no favoritismo en los medios de comunicación”, “manejo de información de manera honesta”, “ información real y no manipulada”, “pueblo informado, pueblo no manipulado”, “informar y educación, nuestra misión”.
Eran 20.000 personas, quizás el Trending Topic real, de carne y hueso, marchando con sus libros en las manos y gritando consignas de lucha por un cambio en su país. Los estudiantes hicieron públicas algunas de sus demandas que a día de hoy se recogen ya en un pliegue petitorio, demandas que van desde un cambio de lógica económica y política al empoderamiento ciudadano a través de la información para que “los ciudadanos puedan exigir y criticar de manera fundamentada a su gobierno, a los actores políticos, a los empresarios y a la sociedad misma. Por eso, “Yo Soy 132″ hace del derecho a la información y del derecho a la libertad de expresión sus principales demandas”.
También declararon que son un movimiento ajeno a cualquier postura partidista y constituido por ciudadanos, y por eso no expresamos muestras de apoyo o rechazo hacia ningún candidato político. Otra de las demandas de “Yo Soy 132” es garantizar el acceso a Internet como derecho constitucional.
A medida que se iba añadiendo gente a la concentración de protesta contra la manipulación informativa de los duopolios televisivos y el intento de imposición de un candidato casi por “mandato mediático”, los estudiantes decidieron marchar por todo el Paseo de la Reforma (una de las mayores y más transitadas avenidas de la Ciudad de México) hasta llegar al monumento del Ángel de la Independencia. Una vez allí, espontáneamente, una parte de la marcha decidió continuar la marcha primero hasta las instalaciones de la televisora (Televisa) para pedir la transmisión en cadena nacional del segundo debate entre candidatos (a realizarse el 10 de junio) y acabar con lo que denominaron "contenidos basura" y “telenovelas idiotizantes”. Otro grupo de manifestantes se dirigió al Zócalo capitalino. Durante la marcha no faltaron las consignas reivindicativas y creativas apelando a las demandas de los “Yo Soy 132” como la de “No queremos una democracia de telenovela”. Pero también se escuchó “el 2 de octubre no se olvida” en referencia al día en que el gobierno mexicano quiso dispersar el movimiento estudiantil de 1968 provocando el terrible desenlace conocido como la Matanza de Tlatelolco asesinando a centenas de estudiantes según las investigaciones independientes actuales. También se oyó “Atenco vive, la lucha sigue”, y es que se unieron a la marcha Nacho del Valle y otros líderes del movimiento que fue brutalmente reprimido en 2006 en Atenco bajo el gobierno del PRI y Peña Nieto en 2006.
Después de cuatro horas de marcha, los estudiantes llegaron al Zócalo, donde se improvisó una asamblea entre un grupo de al menos 700 de los que marcharon que finalmente acordaron reunirse el sábado 26 de mayo en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco (lugar de la Matanza de 1968) para crear un documento conjunto y firmado por todas las universidades con propuestas de cambio que reflejen lo que los jóvenes quieren para su país.
Las manifestaciones se han replicado en otros estados del país: Oaxaca, Jalisco Morelos, Querétaro, Yucatán, Michoacán Hidalgo, Chiapas, Baja California, Puebla, y Estado México.
¿Llega la primavera mexicana?
Independientemente de si llega la primavera o no, los estudiantes quisieron demostrar con sus demandas que no hay nadie que gane antes de una elección. Piden que se diga la verdad. Además, se demuestra de nuevo que el sector joven no está despolitizado en el país. Son los jóvenes mexicanos de lo que ya se llama en Twitter “Primavera 132”. Vengan de universidades públicas con una larga tradición organizativa y de lucha o de universidades privadas.
Se trata de la expresión de una generación que a 40 días de las elecciones está poniendo en duda la victoria de un candidato que ya se daba por hecha, estudiantes que asumen su rol de revolucionarios, de agentes de cambio, su fuerza moral, estudiantes que saben que las redes pueden ser espacios para la articulación de ciudadanía y convertirse en un contrapeso del discurso y del poder tradicional, incluido el de los medios.
Octavio Solís, académico del Colegio de Ciencias y Humanidades Vallejo, del departamento de historia de la UNAM comenta que “a partir del 23 el movimiento se definió como una movilización de mayor alcance, ahí fue donde echó raíces en términos de identidad, los chavos se quedaron a realizar asambleas y eso fue un indicador importante, no sólo querían ya gritar sino organizarse”. Además, el pasado día 26 se realizó una asamblea de estudiantes en Las Islas (Ciudad Universitaria- UNAM) y, según Solís, “fue un primer paso hacia la voluntad organizativa en la que se constituyeron representaciones por escuelas y facultades, profesores y ex alumnos”.
El miércoles 30 se celebrará otra asamblea en “Las Islas” de la UNAM en las que se pretende definir con más claridad la parte organizativa. “Si se logra concretar algo importante, entonces se pasará a un mejor y más amplio contenido político, mientras no. Este último paso es decisivo para trascender lo electoral, pues la movilización requiere un diálogo con la sociedad en general”, dice Solís.
Además, hay que tener en cuenta que, como comentó Iyalli, de 23 años y estudiante de Ciencias de la Comunicación de la UAM, “es la primera vez que muchos de nuestra generación vamos a votar. Que vean que los jóvenes están interesados en su país, en que cambie y se convierta en una mejor sociedad empezando con nosotros”.
"Somos apartidistas, no estamos a favor de ningún partido o candidato y queremos apertura en los medios, que no mientan", manifestó Abril Torres de 19 años y estudiante de Humanidades en la UNAM.
Apartidistas, pero no apolíticos. La supuesta apatía, el individualismo y la observación pasiva con los que se acostumbraba a etiquetar a gran parte de la juventud mexicana se desmintió en las calles y en la red en forma de ejercicio político y de acción ciudadana. La movilización pretende organizarse, crear lazos entre las distintas universidades, públicas o privadas y elaborar propuestas conjuntas, pasar de la espontaneidad de las movilizaciones a una mejor organización política. De eso dependerá que podamos hablar de Primavera Mexicana o no.
Por Marta Molina
* Una versión de este artículo se publicó originalmente en inglés por: Waging Nonviolence http://wagingnonviolence.org/2012/05/a-mexican-spring-begins-to-blossom/#more-
Fuente : Rebelión http://www.rebelion.org/noticia.php?id=150607





