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lunes, 23 de diciembre de 2013

Rebobinar 2: De la muerte y otras coartadas -Subcomandante Marcos



Diciembre del 2013.

“Uno sabe que ha muerto cuando las
cosas que lo rodean han dejado de
morir.”
Elías Contreras.
Profesión: Comisión de Investigación del EZLN.
Estado Civil: Difunto.
Edad: 521 años y contando.



Es madrugada, y si a mí me preguntaran, que no lo han hecho, diría que el problema con los muertos son los vivos.

Porque luego suele aparecer esa disputa absurda, ociosa e indignante por su ausencia.

El “yo los conocí-vi-me dijeron” es sólo una coartada que oculta el “yo soy el administrador de esa vida porque administro su muerte”.

Algo así como el “copyright” de la muerte, entonces convertida en mercancía que se posee, se intercambia, circula y es consumida. Vaya, hasta hay establecimientos para ello: libros de historiografía, biografías, museos, efemérides, tesis, periódicos, revistas y coloquios.

Y está esa trampa de la edición de la historia propia para limar errores.

Se usan entonces a los muertos para sobre de ellos levantarse un monumento.

Pero, según mi humilde opinión, el problema con los muertos es sobrevivirlos.

O se muere uno con ellos, un poco o un mucho cada vez.

O se adjudica uno mismo el título de vocero de ellos. Al fin y al cabo no pueden hablar, y no es su historia, la de ellos, la que se cuenta, sino que se justifica la propia.

O se puede también usarlos para pontificar con el aburrido “yo a tu/su edad”. Cuando la única forma honesta de completar ese chantaje barato y nada original (casi siempre dirigido a jóvenes e infantes), sería rematar con un “había cometido más errores que tú/usted”.

Y, detrás del secuestro de esos muertos, está el culto por la historiografía, tan de arriba, tan incoherente, tan inútil. Eso de que la historia que vale y cuenta es la que está en un libro, una tesis, un museo, un monumento, y en los equivalentes actuales y futuros, que no son sino una forma pueril de domesticar la historia de abajo.

Porque están quienes viven a costa de la muerte de otros, y sobre su ausencia construyen tesis, ensayos, escritos, libros, películas, corridos, canciones, y otras formas más o menos estilizadas de justificar la inacción propia… o la acción estéril.

El “no has muerto” puede no ser más que una consigna, si nadie sigue caminando. Porque en nuestro modesto y no académico punto de vista, lo que importa es el camino no el caminante.

Y, aprovechando que estoy rebobinando esta cinta de días, meses, años, décadas ya, pregunto, por ejemplo:

Del SubPedro, del señor Ik, de la comandanta Ramona ¿valen sus árboles genealógicos? ¿Sus ADN? ¿Sus actas de nacimiento con nombre y apellidos?

¿O lo que vale es el camino que con los sin nombre y sin rostro –es decir, sin linaje familiar y/o escudo heráldico- anduvieron?

De SubPedro ¿vale su nombre real, su rostro, su modo, recogidos en una tesis, una biografía –es decir, en una mentira documentada a conveniencia-?

¿O vale la memoria que de él hay en los pueblos que organizó? Seguro que los fanáticos de la religión lo hubieran acusado, juzgado y condenado por ser ateo, y los fanáticos de la raza también, pero por ser mestizo y no tener la piel del color de la tierra, en ese racismo inverso que se pretende “indígena”.

Pero la decisión de luchar de SubPedro, del Comandante Hugo, de la Comandanta Ramona, de los insurgentes Álvaro, Fredy, Rafael, ¿vale porque alguien le pone nombre, calendario, geografía? ¿O porque esa decisión es colectiva y hay quien sigue?

Cuando alguien vive y muere luchando, ¿nos dice en su ausencia “recuérdenme”, “hónrenme”, “cárguenme”? ¿O nos impone “sigan”, “no se rindan”, “no claudiquen”, “no se vendan”?

Quiero decir, yo siento (y hablando con otros compas sé que no es sólo mi sentimiento) que la cuenta que tengo que darle a nuestros muertos es qué se ha hecho, qué falta y qué se está haciendo para completar lo que motivó esa lucha.

Probablemente esté equivocado, y alguien me diga que el sentido de toda lucha es perdurar en la historiografía, la historia escrita o hablada, porque es el ejemplo de los muertos, su biografía administrada, la que motiva a los pueblos a luchar, y no las condiciones de injusticia, de esclavitud (que es el nombre real para la falta de libertad), de autoritarismo.

He platicado con algunas compañeras, compañeros, zapatistas del EZLN. Cierto, no con tod@s, pero sí con quienes todavía puedo ver, con quienes puedo estar.

Hubo tabaco, café, palabras, silencios, acuerdos.

No fue el ansia de perdurar, sino el sentido del deber lo que nos colocó aquí, para bien o para mal. La necesidad de algo hacer frente a la injusticia milenaria, esa indignación que sentimos como la característica más contundente de “humanidad”. No pretendemos lugar alguno en museos, tesis, biografías, libros.

Así que, en el aliento postrero, una zapatista, un zapatista, nos preguntamos “¿me recordarán?” O nos preguntamos “¿se dio un paso en el camino?”, “¿hay quién lo sigue andando?”

Nosotras, nosotros, cuando vamos a la tumba de Pedro, ¿le decimos lo que hemos hecho para que lo recuerden o le contamos lo que se ha hecho en la lucha, lo que hace falta (siempre falta lo que falta), lo pequeños que somos aún?

¿Le damos buenas cuentas si tomamos el “Poder” y si le levantamos una estatua?

¿O si le podemos decir “Oí Pedrín, aquí seguimos, no nos vendimos, no claudicamos, no nos rendimos”?

Y, bueno, ya en esto de cuestionar…

Esto de tomar otro nombre y ocultar el rostro, ¿es para escondernos del enemigo o para desafiar su escalafón de mausoleo, su nomenclatura jerárquica, sus ofertas de compra-venta así sea disfrazadas de puestos burocráticos, premios, loas y alabanzas, clubes grandes o pequeños de seguidores?

/sí mi buen, los tiempos cambian, antes al maestro o maestra –o al equivalente de mandarín del conocimiento- se le cortejaba cargándole los libros, lisonjeando sus palabras, mirándol@ con arrobamiento. Ahora se postea en sus escritos, se dan “likes” en sus páginas web, se suma en el número de seguidores que trinan desordenados…/

Quiero decir, ¿nos importa quiénes somos? ¿O nos importa lo que hacemos?

La evaluación que nos interesa y afecta, ¿es la de afuera o la de la realidad?

¿La medida de nuestro éxito o fracaso está en lo que de nosotros aparezca en los medios de paga, en las tesis, en los comentarios, en los “pulgares arriba”, en los libros de historia, en los museos?

¿O en lo logrado, lo fallado, lo acertado, lo pendiente?

Y rebobinando más…

De la Chapis, ¿importa que era creyente y una cristiana consecuente, o importa que vivió y luchó, con y en su ser cristiana, por quienes nunca la conocieron? Seguro que los fanáticos del ateísmo la hubieran acusado, juzgado y condenado por no profesar la religión de los ismos que pretende monopolizar la explicación y dirección de todas las luchas.

Alguna vez, después de leer “El Evangelio según Jesucristo” de José Saramago, la Chapis buscó al literato y compañero para decirle no sólo que no le gustaba su libro, también que ella iba a escribir su propia versión del tema. ¿Importa si llegó a encontrarse con Saramago, si le dijo eso, si escribió su versión? ¿O importa su decisión de hacerlo?

Y del Tata Don Juan, ¿vale sólo por sus apellidos “Chávez Alonso”, su sangre purépecha, el sombrero que más lo cubría y lo mostraba, como si un pasamontañas portara? ¿O vale también por los caminos que se honraron con su paso originario en varios continentes?

Las niñas y los niños asesinados en la Guardería ABC, en Hermosillo, Sonora, México, que apenas alcanzaron unas letras de biografía, ¿valen por las líneas y minutos que alcanzaron en los medios de comunicación? ¿O valen por la sangre que sangre y vida les dio, y ahora se empeña en una digna terquedad que busca justicia? Porque esos niños y niñas valen también ahora, aunque ausentes, por los padres y madres que con su muerte parieron.

Porque la justicia, amigos y enemigos, es también evitar que se repita la injusticia, o que cambie de nombre, de rostro, de bandera, de coartada ideológica, política, racial, de género.

-*-

Quiero decir, nosotros (y otr@s como nosotros, muchos, muchas, tod@s) luchamos por ser mejores, y aceptamos cuando la realidad nos dice que no lo hemos logrado, pero no por eso dejamos de seguir luchando.

Porque no es que acá no honremos a nuestros muertos. Lo hacemos, sí. Pero es que luchando lo hacemos. Todos los días, a todas horas. Y así hasta que miremos el suelo, primero al mismo nivel, luego hacia arriba, cubriéndonos con el paso compañero.

-*-

En fin, se alargan las cuartillas y con ellas crece también la certeza de que todo esto no le importa a nadie, que no es trascendente, que no es lo que la-Nación-el-momento-histórico-la-coyuntura demanda, que es mejor contar un cuento… o hacer una biografía… o levantar un monumento.

Y de las 3 cosas, estoy firmemente convencido de que la única que vale la pena es la primera.

Así que les contaré, tal y como me la refirió Durito, la historia del Gato-Perro (ojo: ahora sí leer “rebobinar 3”).

Vale. Salud y, de los muertos, mirad sobre todo el camino que su paso anduvo, que aún necesita pasos que lo caminen.

El Sup acomodándose el pasamontañas con macabra coquetería.

P.D. QUE TOMA PARTIDO EN UN DEBATE REALMENTE DE ACTUALIDAD.- “Los videojuegos son la continuación de la guerra por otros medios”, sentencia Durito. Y agrega: “En la milenaria lucha entre los fanáticos del PS y el Xbox sólo puede haber un perdedor: el usuario”. No me atreví a preguntarle a qué venía eso, pero supongo que más de un@ entenderá.

P.D. DEMASIADO EXTENSA PARA CABER EN UN “TUIT” (debe ser por lo abultado de la factura).- El autodenominado “gobernador” de Chiapas, México, ha declarado solemnemente que su administración “se ha apretado el cinturón” con un programa de austeridad. Como muestra de su decisión, se ha gastado más de 10 millones de dólares en una campaña publicitaria nacional que no por masiva y costosa es menos ridícula… e ilegal. Pero como algunos medios se llevan su tajada, el “imberbe”, “inexperto” e “inmaduro” empleado de un negocio que ni es partido, ni es verde, ni es ecologista, ni es de México (bueno, ni él es gobernador, así que para qué detenerse en detalles) es ahora, en las páginas y segmentos de la misma prensa que lo atacaba por “niñato”, un “hombre de Estado” que no gasta en su promoción personal, sino “en atraer turismo a Chiapas”. Sí mi buen, ya las agencias turísticas lanzan el turipaquete “Conozca al Güero Velasco”, en plan “all included” que viene con un “kit” con anteojeras para no ver a los grupos paramilitares, ni la miseria y el crimen que pululan en las principales ciudades chiapanecas (Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de las Casas, Comitán, Tapachula, Palenque), en una entidad donde se supone que los indígenas sean los pobres, no los mestizos. Si el gran ladrón, Juan Sabines Guerrero, pagó millonadas a los medios para simular gobierno donde sólo hubo despojo, el actual “junior” de la política local paga más porque ha aprendido, del actual titular del Ejecutivo Federal (creo que se llama Enrique Manlio Emilio… ¿no? ¿ya ven lo malo de no tener cuenta en tuiter?), que se puede pasar de una averiguación judicial a una lista de candidatos presidenciales para el 2018, con sólo algunas decenas de millones de dólares, un buen Photoshop y una telenovela rosa.

P.D. DE COYUNTURA REITERADA.- Permítame usted, dama, caballero, señor, señora, señorita, niño, niña, otroa. Permítame que, impertinente al fin, no le deje cerrar la puerta y quedarse solo, sola, rumiando su frustración y buscándole responsables, que es así como rabian quienes tienen un altar fijo y un ídolo cambiante. Y si no pongo el pie para evitar que cierre usted la puerta y quede a salvo en su castillo de dogmas, y, en cambio, meto las narices donde no me toca, acháquelo usted a mi nariz, ya de por sí impertinente en tamaño y forma. Ande, permita que interrumpa su odio amortiguado, seco, estéril, inútil.

Venga, sosiéguese, tome asiento, respire hondo. Sea fuerte y compórtese con estudiada sensatez, como esas parejas que se separan “como personas maduras” aunque se mueran de ganas por romperle la cabeza al susodicho… o susodicha (no olvidar la equidad de género).

¿De modo que, cuando ustedes obtienen algo es por su solo esfuerzo? Ah, pero cuando cosechan una derrota, ahí sí democratizan la responsabilidad… y se autoexcluyen. “Los foros son una farsa”, sentenciaron. “No se aceptan encapuchados”, decretaron (y ni pensar en poner una reclamación en la CONAPRED por discriminar la forma de vestir). “Sólo nosotros solos triunfaremos y la Nación nos estará eternamente agradecida, estarán nuestros nombres en libros de texto, congresos, estatuas, museos”, se alegraron de antemano.

Luego pasó lo que pasó y, como antes, ahora voltean a ver a quién culpar del fracaso de esa lucha arriba. “Faltó la unidad”, dicen, pero piensan “faltó que se subordinaran a nuestra dirección”.

El despojo disfrazado de reforma constitucional no inició en este gobierno. Empezó a formalizarse con Carlos Salinas de Gortari y su reforma al artículo 27. El despojo agrario fue entonces “cubierto” por las mismas mentiras que ahora envuelven las mal llamadas reformas: ahora el campo mexicano está completamente destrozado, como si un paquete de bombas atómicas lo hubiera arrasado. Y pasa ya con el total de las reformas. La gasolina, la energía eléctrica, la educación, la justicia, todo será más caro, de peor calidad, más escaso.

Antes de eso y aún antes de las actuales reformas, los pueblos originarios eran y son despojados de sus territorios, que lo son también de la Nación. El oro líquido moderno, el agua y no el petróleo, ha sido hurtado sin que eso llame la atención de los grandes medios. El hurto del subsuelo, tan claramente denunciado en la cátedra Tata Juan Chávez Alonso por el Congreso Nacional Indígena, apenas recibió unas cuantas líneas desganadas en la prensa de paga que hoy lamenta que EL PUEBLO, esa entelequia tan a modo político mediático, no haga nada para frenar el robo legal e ilegítimo que se titula “reforma energética”. El despojo es todos los días y en todas partes. Pero es hasta ahora que se dice que la Patria fue traicionada.

Y ahora usted, que fue sordo, se indigna porque no lo escuchan ni siguen.

Y dice que no se hace nada porque no ve nada. Dice y se dice: “vale lo que YO hago o lo que bajo mi tutela, en mi calendario y en mi geografía se hace. Lo demás, no existe porque no lo veo”.

¿Y cómo podría ver algo si usa las anteojeras que el Poder le regala?

¿Ahora descubre que el Estado no sólo renuncia a ser un amortiguador en el vendaval de despojos que es el Neoliberalismo, sino que, además, acude presuroso a disputarse las migajas que el verdadero Poder le arroja?

Mire usted, lo que pasa es que el mundo es redondo, da vueltas, cambia. Y de poco o nada le puede servir ese catálogo de evidencias duales: izquierda y derecha, reaccionario y progresista, antiguo y moderno, y sinónimos y antónimos tan de moda en la política de arriba.

Mire, lo que ocurre es, simple y sencillamente, que su pensamiento está decrépito.

Y empezó a vencerse en el momento mismo en que decidió abrazar al de arriba (usando el viejo truco –que ahora se les revierte- de derecha-izquierda-progresista-reaccionario, inventándose coartadas y vistiéndolas de las mismas palabras que hoy le entrampan), olvidando que los de arriba no aceptan abrazos sino genuflexiones.

No, no es que usted no tenga ideas y banderas. Es sólo que están desvencijadas. No importa cuánta modernidad las vista, ni cuántas palabras altisonantes se digan en torno a ellas, ni cuántos tuits las repitan, ni cuántos “likes” y comentarios convoquen.

Usted, que esperaba una proclama, la sangre anónima derramada, el clarín con su bélico acento, las ocho columnas, las imágenes con sangre ofrendada en el altar de la Patria que, faltaba más, ustedes, y sólo ustedes, habrán de redimir.

/ No mi buen, si le digo que el zapatismo ya no es lo que era antes, ¿se acuerda cómo hace casi 20 años nos emocionábamos con las imágenes de los muertos tan anónimos que ni rostro ni nombre alcanzaban, tan lejanos, tan indígenas, tan chiapanecos? / Por cierto, ¿Ocosingo queda en Medio Oriente? / Ah, y sus iniciativas, tan brillantes cuando había un templete para nosotr@s. / Por otro lado, ¿quién puede tomar en serio a quien declina inscribirse en la movilización o movimiento (ojo: no es lo mismo, ya aprendan a diferenciar) de moda? ¿O a analizarla, clasificarla, juzgarla, archivarla? / Lo dicho, están acabados, ya ni a la prensa invitan a sus celebraciones, ¿qué pueden celebrar como no sea nuestra absolución o condena? / Ah, pero lo que nunca les perdonaremos a estos zapatones, no es sólo que no se hayan muerto todos –y con ello nos hubieran negado el derecho a administrar sus muertes en el largo laberinto de los mausoleos, los corridos, los “no has muerto camarada, tu muerte será administrada”-, sino que también a sus muertes las hayan hecho tan… tan… tan rebeldes /.

Y nada, que en lugar de eso… ¡posdatas!

Ya sé que no le importa, pero para las encapuchadas y encapuchados de acá, la lucha que vale no es la que se ha ganado o perdido. Es la que sigue, y para ella se preparan los calendarios y las geografías.

No hay batallas definitivas, ni para vencedores ni para vencidos. La lucha seguirá, y quienes ahora se regodean en el triunfo verán derrumbarse su mundo.

Por lo demás, no se preocupe. Usted no ha perdido nada porque por nada ha luchado realmente. Lo único que ha hecho es delegar en otro el conseguirle el monopolio de una victoria que no llegará.

El de arriba caerá, sin duda. Pero su derrumbe no será producto de una lucha monopolizada, excluyente y fanática de sí misma.

Si gusta, siga usted tirando de arriba, celebrará cada pequeño movimiento del monolito, pero la cuerda se reventará una y otra vez.

Las estatuas y los autoritarismos se tumban desde abajo, de modo que no quede el basamento para que un nuevo busto supla al anterior.

Mientras tanto, y es mi humilde opinión, lo único que vale la pena hacer allá arriba es lo que hacen las aves: cagarse.

Vale de helado de nuez, manque haga frío.

El Sup preparándose para…


Con información de: Zapateando

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martes, 12 de noviembre de 2013

Quinismo, Verdades Ocultas - Por Raúl Sinencio Chávez



                                                                             
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A la memoria de Isidoro Gómez Gámez,
incorruptible sindicalista petrolero

                                                                                                                                                                   

Artífice de peculiar dualidad, el quinismo prefiere autovictimizarse por los excesos con que autoridades federales el 10 de enero de 1989 aprehenden a Joaquín Hernández Galicia en su casona de Ciudad Madero, Tamaulipas. “Estaba en ropa interior”, rememora La Quina, entonces mandamás del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), consignado penalmente en la capital del país con íntimos colaboradores. Pero esto a la par encubre recuerdos faltos de grandeza y sobrados de truculencias.                                                        

CAJAS DE WHISKY

En 1958 el gremio se inconforma con sus percepciones económicas. Hernández Galicia, La Quina, lo mediatiza, apartándolo de la insurgencia sindical que protagonizan maestros, ferrocarrileros y diversos sectores. Anuente el sistema priista, en la estratégica industria petrolera consigue afianzarse el liderazgo emergente, que jinetea cuotas de los trabajadores, vende plazas laborales y explota a los “pelones”, obreros de firmas contratistas así conocidos por estar “pelones” de cualquier derecho o prestación.

Estos últimos y los empleados transitorios desencadenan protestas, a punto de sacudirse al quinismo, con Jesús Reyes Heroles en la gerencia de Petróleos Mexicanos (Pemex). A ello sobrevive la camarilla del STPRM porque ante el movimiento estudiantil y popular de 1968 defiende al represivo presidente Gustavo Díaz Ordaz. El régimen corresponde renovándole canonjías.

Ejerciéndolas, la corriente hegemónica desarrolla temible faceta. En Ciudad Madero sus guaruras tunden hasta arrancarle la vida a un disidente y a otro “lo amenazaron de muerte” y “lo bañaron con pintura roja”, denuncia a finales del sexenio diazordacista el Frente Liberal de Petroleros. En 1976, el opositor Lorenzo Cantú Nava es sometido y secuestrado frente a la Refinería Francisco I. Madero por golpeadores de la misma ralea. Conducido a instalaciones del STPRM –puntualiza el agredido—“me pusieron un cartel en el pecho con la palabra ‘Traidor’ y […] me bañaron a ‘cubetazos’ de agua helada”. Las propias facciones empoderadas registran fallecimientos en circunstancias sospechosas, como la del reynosense Salvador Robles Paredes o las de Heriberto Kehoe Vincent y Óscar Torres Pancardo, de Poza Rica.

Periódicos nacionales publican entretanto noticias complementarias. “Armas, whisky y otros artículos extranjeros, con valor de varios millones de pesos”, fueron descubiertos “a bordo del buque tanque ‘Gustavo A. Madero’, en Veracruz. Entre los destinatarios se menciona a Joaquín Hernández Galicia”, informa El Universal en 1975. Al susodicho personaje –divulga Excélsior cuatro años después—llegan “cajas con rifles de alto poder y […] parque”, recogidas allá “por el secretario de Trabajo de la sección” jarocha “del STPRM”.

 

CARRO BIEN COMPLETO

De los tres decenios quinistas, durante casi dos tienen que contentarse sus jerarcas con las zonas de tolerancia del circuito petrolero, donde priva atraso e inopia. Entrada la década de 1970, la importante avenida Álvaro Obregón de Ciudad Madero presenta largos tramos intransitables, por tanto bache. La Loma, barrio de burdeles, remarca el triste cuadro.

Los años felices de La Quina despuntan al petrolizar la economía nacional el presidente José López Portillo, con las nefastas consecuencias que anticipan críticos progresistas. Soslayándolas, el STPRM recibe dinero a manos llenas, mediante escandaloso porcentaje de los contratos que Pemex maneja. Al empezar la siguiente administración, los ingresos del gremio suman “120 mil millones de pesos, y aun esta cifra es conservadora”, señala Manuel Buendía, quien alerta respecto de los negocios secretos de Hernández Galicia con George Bush padre.

De manejo opaco y arbitrario, el botín financia calles pavimentadas, alumbrado público, redes hidráulicas, supermercados y tiendas de materiales para construcción a precios bajos. Las juergas de la cúpula petrolera se mudan a Las Vegas, Nevada, según constata Irma Serrano, La Tigresa.

Los priistas se hacen de la vista gorda e incluso ceden ayuntamientos, diputaciones y senadurías, a condición de que el cacicazgo orinegro mantenga sometida a la plantilla laboral y les proporcione estratosférica cantidad de sufragios. Con todo y Reforma Política, la estadística de Ciudad Madero lo ejemplifica. Clientelismo y terror surten efecto, y el municipio reporta procesos sin ningún voto para la oposición o candidatos petroleros que dan al oficialismo votaciones superiores a las tres cuartas partes del universo ciudadano.
 

AMIGOS Y TRAICIONES

“En 1984 el presidente Miguel de la Madrid nos instruyó a Francisco Rojas [titular de la Contraloría] y a mí para que emitiéramos disposiciones que eliminaran una onerosa práctica: el otorgamiento al sindicato petrolero de casi la mitad del programa de inversiones. Esta decisión canceló utilidades extraordinarias que obtenían sobre más de dos mil millones de dólares anuales en contratos de inversión”, apunta Carlos Salinas de Gortari, secretario de Programación y Presupuesto.

Candidato Salinas de Gortari a la primera magistratura por el gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) en 1988, La Quina da mal disimulado respaldo a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, hijo de Lázaro Cárdenas del Río y abanderado de centroizquierda que acapara simpatías populares. Si bien ofrece “no fallarle a la institución”, pues “todo […] lo hemos logrado dentro del PRI”, Hernández Galicia admite: “Cuando lo del 88 yo sólo les dije a los trabajadores que tenían libertad para votar por quienes ellos quisieran”. Al parecer, tergiversa los hechos.

Distintas fuentes coinciden en que de los abundantes fondos recibidos del gobierno, destina generosos recursos a la campaña de Cárdenas Solórzano. Tres correligionarios de éste –nos confía anónimo testigo—recogen sendos cheques, extendidos por alto funcionario de la sección 1.

Parte de las respectivas versiones subrayan que por instrucciones de La Quina, en Tampico el mitin del centroizquierdista se refuerza con miembros del STPRM porteño. Habría acudido nomás personal transitorio, a la espera acaso de merecer contrataciones temporales. Quienes lo vieron detallan asimismo que cómputos preliminares concedían amplia ventaja a Cárdenas Solórzano en los distritos petroleros. Al saberlo –rematan—el jerarca ordena matizar los resultados, concediéndole apretada delantera al PRI, apurado mientras en la victoria presidencial.

Si ya de por sí las malquerencias eran mutuas con el exsecretario de Programación y Presupuesto, Hernández Galicia atiza el fuego en que arden. Concluidos los polémicos comicios, tiene acercamientos con el sindicalismo independiente que aglutina Valentín Campa Salazar, pero rehúye acciones conjuntas. “A los amigos de mi partido, lo que quieran; a quienes lo traicionen, aténgase a las consecuencias”, advierte en la contienda proselitista Carlos Salinas, que recién asume la presidencia de la República pasa del dicho al hecho, concretado el 10 de enero de 1989.
 

UNA ESTRATEGIA TIMORATA

Centrándose en la expropiación de nuestra máxima industria, el STPRM quinista vuelve instrumento retórico el nacionalismo revolucionario de Lázaro Cárdenas. Tanto, que a su más importante proyecto lo denomina Programa Lázaro Cárdenas. Sin embargo, a la postre de ninguna causa defendida por Cárdenas del Río los directivos petroleros se hacen eco. Ni siquiera tratándose del respeto a la libre autodeterminación de Cuba, pieza clave de la política exterior de México.

Ello bien puede deberse al pensamiento conservador de La Quina, cuyo velado ideólogo en realidad sería el también expresidente Emilio Portes Gil, de rabonas ideas. Acerca de las relaciones diplomáticas con la isla caribeña, Hernández Galicia escribe: “Muchos mexicanos sabíamos que esto no le agradaba al gobierno de Estados Unidos”. En la presunta simpatía por el vástago del estadista michoacano a fin de cuentas supuran los resentimientos del líder gremial contra Salinas de Gortari, limitados al máximo debilitamiento en las urnas para obligarlo a negociar. Craso error de cálculo.

Por lo demás, el rudo golpe del 10 de enero prometería sanear la referida empresa paraestatal bajo los deslumbrantes cánones del neoliberalismo. Inalterado éste no obstante la posterior alternancia política con el derechista Partido Acción Nacional (PAN), continuaron vigentes antiguas y secretas cláusulas del Contrato Colectivo de Trabajo, que ahora enriquecen a la nueva cúpula del STPRM, como demuestra el “Pemexgate”. En connivencia dispendiosa con ella, lo único innovado por los neoliberales del PRI y PAN es su obsesión compulsiva de incorporar los hidrocarburos a la cadena de privatizaciones que exacerban nuestras desigualdades sociales.

Imposible perder de vista que tras purgar condena el otrora cacique de horca y cuchillo publica voluminoso libro. A contrapelo del impactante título –“Cómo enfrenté al régimen priista”--, el autor escamotea las razones con que al iniciarse el proceso judicial expresa inesperada confianza en sortear con ayuda del mismísimo Carlos Salinas de Gortari la “maniobra infame y sucia” que lo encarcela. Menos todavía explica por qué jamás renuncia pública, formal, dignamente a su partido, el PRI, que tampoco se toma la molestia de expulsarlo.


 Por Raúl Sinenecio Chávez

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viernes, 13 de septiembre de 2013

Niegan la libertad a Patishtán

 
 
En el último recurso dentro del poder judicial en México, el Tribunal Colegiado negó el reconocimiento de inocencia del profesor tzotzil. Aunque el indulto del ejecutivo es procedente, “ni Alberto Patishtán, ni nosotros como defensa, lo solicitaremos”, declara el abogado Leonel Rivero.

México, DF. “Ni Alberto Patishtán ni nosotros como abogados solicitaremos el indulto” al poder ejecutivo, explica Leonel Rivero, abogado defensor del profesor tzotzil, minutos después de que se conociera el fallo del Primer Tribunal Colegiado con sede en Chiapas, que rechazó el reconocimiento de su inocencia. Con 13 años en la cárcel de una condena de 60, éste era el último recurso judicial dentro de México para lograr la excarcelación de Patishtán, originario de El Bosque, Chiapas.

Acusado de participar en el homicidio de siete policías en el año 2000 en el paraje Las Limas, en Los Altos de Chiapas, Patishtán Gómez se encuentra encarcelado en San Cristóbal de las Casas. No se sabe aún si está enterado del fallo del tribunal, señala su abogado. “Ahora solamente queda recurrir al sistema interamericano de justicia”, adelanta Rivero en entrevista telefónica para Desinformémonos desde Tuxtla Gutiérrez.

El fallo “es una porquería para todos los mexicanos, y no nos vamos a rendir”, manifestó Trinidad Ramírez, del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de Atenco, al recibir la noticia en el plantón de vigilia que se instaló en la Ciudad de México desde el 11 de septiembre, frente al Consejo de la Judicatura del Poder Federal. El Comité por la Libertad de Patishtán señala que seguirán trabajando por la libertad de Alberto Patishtán “en base a lo que él mismo diga. Respetaremos lo que decida”, informa Rogelio Rueda, integrante del Comité.
 
A continuación, una nota de contexto publicada anteriormente

México. “Ánimo y gracias por creer en mi inocencia y luchar por mi libertad”, expresa el preso político Alberto Patishtán, ante la cuenta regresiva para conocer la última decisión del poder judicial sobre su inocencia. Desde la designación del magistrado responsable, el 2 de septiembre, no deben pasar más de diez días para saber si terminará la larga cadena de irregularidades que mantiene en prisión a este defensor de los derechos humanos.

El pasado 2 de septiembre, el Primer Tribunal Colegiado de Circuito con residencia en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, designó a su presidente -Freddy Gabriel Celis Fuentes- como responsable de elaborar el proyecto que resolverá la inocencia o culpabilidad de Alberto Patishtán, por lo que el proceso judicial de este profesor tzotzil entró en una etapa decisiva. A partir de esta designación, se fijó un plazo de 10 días hábiles para que Celis Fuentes y los otros dos magistrados que integran el Tribunal, Manuel de Jesús Rosales Suárez y Arturo Eduardo Zenteno Garduño, sesionen para analizarlo y votarlo por mayoría o aprobarlo por unanimidad. El abogado del caso, Leonel Rivero, Anunció que el caso está enlistado para resolverse el día 12.

Los magistrados tienen la oportunidad histórica de hacer justicia devolviendo la libertad a un hombre inocente, y de regresar un poco de la legitimidad que ha perdido el sistema judicial al cometer y solapar todas las arbitrariedades que se han presentado a lo largo de estos 13 años, en los que Alberto Patishtán ha estado injustamente preso.

La sociedad civil demuestra que la organización para luchar contra la injusticia es posible, y que sólo basta con creer en la inocencia de un hombre para hacer todo lo necesario hasta arrancarlo de las entrañas de la cárcel. Además, se sienta un precedente en la lucha por la libertad de los presos políticos en México, al ser Patishtán un preso de conciencia que despertó la solidaridad en todos los sectores de la sociedad, y al ser un referente para la lucha por la libertad de otras personas que, por motivos políticos, han sido injustamente encarceladas.
 
 10 días para conocer la injusticia

El profesor Alberto Patishtán Gómez es originario de la comunidad de El Bosque, Chiapas. Hasta el momento de su detención, trabajaba para la Secretaría de Servicios Educativos del estado; primero, como director del albergue escolar “Nicolás Bravo” en la comunidad El Azufre, municipio de Huitupán, puesto que desempeñó por dos años. Posteriormente tomó posesión como director de otro albergue, esta vez en la cabecera municipal. A partir de ahí trabajó como educador durante cinco años, tiempo en el que militó en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Por su compromiso político y activa participación, fue integrante del Consejo Central de Lucha en la región norte de Chiapas.

De manera paralela, Alberto era presidente de una organización conocida como Sociedad de Solidaridad Social en El Bosque, cuyo principal objetivo era la construcción de alternativas de economía solidaria a través de proyectos productivos, procesos organizativos y el impulso al trabajo comunitario y la defensa de los derechos humanos. Al mismo tiempo, mantenía una fuerte presencia con sus posiciones críticas en la organización ejidal. Desde ahí cuestionó al gobierno del presidente municipa, Manuel Gómez Ruiz, y la gestión de Ramiro Miceli Maza, diputado local priista. También denunció los malos manejos de los recursos del ayuntamiento, el enriquecimiento ilícito y los abusos de poder de los que eran objeto los habitantes de la región.

Sus denuncias y el reconocimiento de la comunidad a Alberto Patishtán como un líder, hicieron del profesor blanco de diferentes ataques que culminaron con su detención arbitraria, acusado de participar en una emboscada a una camioneta propiedad del ayuntamiento de El Bosque -el 12 de junio del 2000- a la altura de la comunidad Las Limas, en la que resultaron ocho agentes de Seguridad Pública del estado muertos y dos heridos, entre ellos el hijo del presidente municipal.

Según la Procuraduría General de la República, la emboscada fue planeada y en ella participaron, al menos, 10 personas, una de ellas Alberto Patishtán. Esta emboscada formó parte de diversos incidentes de violencia que desde el 2000 tuvieron lugar en El Bosque, a los que los habitantes consideraban como actos represivos en represalia por mostrar abierta simpatía con las demandas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Después de la masacre, el ejército mexicano instaló un campamento con 900 elementos en Simojovel, argumentando que la zona era insegura y que sus labores estaban enfocadas a la protección de la población. Pero la realidad mostró otra cosa, pues en el periodo que el ejercitó estuvo en esta comunidad las denuncias de acoso fueron cotidianas: primero Lázaro Cárdenas, luego Luis Espinoza, Mercedes Isidoro, Yuquín, Berlín y Las Limas. En esta última, el acoso militar provocó el desplazamiento de familias, que ante los abusos de los militares optaron por huir a la montaña.
 
10 días para entender la estrategia del gobierno

La detención de Patishtán obedeció a una venganza política, aseguran quienes han seguido el caso desde el inicio. A raíz de su participación política, el profesor tzotzil se convirtió en un peligro para las autoridades, que pacientemente esperaron el momento oportuno para acallar su voz. Esta oportunidad tuvo lugar el 19 de junio del año 2000, cuando cuatro hombres vestidos de civil, sin orden de aprehensión, detuvieron al profesor Patishtán cuando se dirigía a su trabajo. Con un día de diferencia, también fue detenido el militante zapatista Salvador López González, quien también fue acusado de participar en la emboscada.

Como es de esperarse (porque aunque uno crea lo contrario, la realidad se empeña en reiterarlo), la detención de Alberto Patishtán se dio de manera violenta. Fue golpeado, humillado, torturado, conducido a un arraigo domiciliario -en el que estuvo cautivo por 30 días- mientras la procuraduría terminaba de confeccionar las pruebas suficientes para inculparlo.

Parte de las vejaciones padecidas consistieron en mantenerlo incomunicado y engañar al pueblo de El Bosque ocultando su paradero. Además, durante su detención y las primeras etapas del proceso jurídico no se consideró su condición de indígena y en sus declaraciones no participó ningún traductor. Por si esto fuera poco, a siete días de la emboscada se le tomó una prueba de rodizonato de sodio, que supuestamente resultó positiva. Se suma la declaración de un testigo que menciona haber visto al profesor poco antes de quedar inconsciente en medio de la emboscada, declaración que fue elaborada después de que el mismo testigo afirmó, en su primera declaración, “no haber reconocido a ningún participante de la emboscada”.

Patishtán ofreció diversas pruebas que daban cuenta no sólo de que no participó en la emboscada, sino de que en los momentos en que ésta ocurrió, él se encontraba en una reunión en el municipio de Huitiupan. Todas estas pruebas fueron rechazadas. La misma suerte corrieron los hermanos Salvador y Manuel López González, quienes abiertamente son simpatizantes zapatistas -originarios de la comunidad Unión Progreso, también del municipio de El Bosque-, y fueron acusados de los mismos delitos. Sin embargo, al no encontrárseles pruebas suficientes ambos fueron liberados.
 
10 días para mostrar la cadena de agravios

En Méxicola justicia se aplica a discrecionalidad, los procesos penales, dado lo inaudito de su naturaleza, carecen de legitimidad, y la deshonestidad del poder judicial queda de manifiesto cuando salen a la luz las irregularidades en los casos. Desgraciadamente la justicia mexicana no está acostumbrada a recular y mucho menos a reparar los daños causados a los inocentes que encarcela, al contrario, cuando se sabe descubierta y se siente acorralada se da a la tarea de entorpecer los procesos convirtiéndolos en largas cadenas de agravios. Esta cadena de desigualdades, en caso del profesor Alberto Patishtán, comenzó con su detención. Trece años después, aún no encuentra su final.

Pasados los 30 días de su arraigo, Alberto fue trasladado al Centro de Readaptación Social (Cereso) número 1, “Cerro Hueco”, en Tuxtla Gutiérrez. Ahí, a pesar de las irregularidades en su caso, se le dictó auto de formal prisión por los delitos de violación a la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, lesiones y homicidio calificado, robo, daños y portación de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea. Las principales pruebas giraron en torno al hijo del presidente municipal, quien cambió su declaración, pareciera, para inculpar al profesor. También tomaron como prueba la libreta de apuntes de Patishtán, en la que las anotaciones para los juegos de basquetbol fueron interpretados como la planeación de la emboscada. Se sumó la prueba de rodizonato de sodio, tomada siete días después de los hechos.

El 18 de marzo del 2002, en el expediente penal número 126/2000, el Juez Primero de Distrito del Vigésimo Circuito dictó sentencia condenatoria contra el profesor Alberto Patishtán, considerándolo penalmente responsable de los delitos de Lesiones y Homicidio calificado, Robo Calificado y Daños, y Portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército, Armada o Fuerza Aérea. Se le impuso una pena de 60 años de prisión y multa de mil 745 días de salario mínimo, por un monto total de 57 mil 61 pesos. Amparado en el derecho y argumentado que las pruebas presentadas fueron producto de un montaje, Alberto Patishtán interpuso el recurso de apelación contra la sentencia, pero la respuesta fue la confirmación de la sentencia condenatoria. A partir de ahí, diversos procedimientos -como la solicitud de amparos y presentación de inconformidades- han sido la constante, y la constante de la justicia mexicana ha sido la negación de estos recursos.

El 1 julio de 2004, el preso político fue trasladado del Cereso número 1 al Cereso número14, “El Amate”, recién construido. En este lugar, junto con otros presos políticos, Patishtán creó el grupo conocido como “La Voz del Amate”. Esta organización se dedicó a la defensa de los derechos humanos de los presos y a denunciar las arbitrariedades sufridas por los indígenas en diferentes procesos penales. Esta lucha incansable alcanzó su primera victoria en 2008, con la liberación de la mayoría de sus integrantes.

La lucha por los derechos humanos le ha costado a Patishtán diversos castigos. Por ejemplo, en 2008 fue trasladado por un día al penal de Copaimalá -considerado como un penal de castigo. Después de una huelga de hambre de 21 días, el profesor fue trasladado al Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) número 8 Norponiente, ubicado Guasave, Sinaloa.

Diversas organizaciones de derechos humanos han exigido al gobierno que garantice atención médica para el profesor, que sufre de glaucoma, enfermedad que le ha avanzado por la escasa atención recibid en los diversos penales en los que ha estado. A la fecha, Alberto Patishtán se encuentra en el Cereso número 5, en San Cristóbal de las Casas, en espera de que la justicia mexicana reconozca que su caso es una larga cadena de agravios y empiece a reparar uno a uno los daños, empezando por otorgarle su libertad.
 
10 días para la solidaridad

Desde la detención de Patishtán, diversas organizaciones se han solidarizado para elevar la exigencia de libertad del profesor. Los primeros en levantar la voz fueron los compañeros de la comunidad de El Bosque, quienes de manera incansable han luchado por la libertad de su profesor. También se suman los Solidarios de la Voz del Amate, organización que defiende los derechos humanos de los presos, además de organizaciones zapatistas, colectivos estudiantiles, secciones de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) y diversos intelectuales y artistas.

En meses pasados, se sumaron más organizaciones a la exigencia de libertad para el preso tzotzil, de tal suerte que en el mes de junio se conformó el Comité por la Libertad de Alberto Patishtán, cuya primera acción consistió en la construcción de una red amplia de organizaciones y activistas que participan en las diferentes acciones por la libertad del profesor, como el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), Más de 131, Integrantes de #YoSoy132, #YoSoy132 Académicos, Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior, Jóvenes en Resistencia Alternativa, Comité Estudiantil Metropolitano, Red de Apoyo a la Salud en Acteal, Servicios y Asesoría para la Paz, Ce-Ácatl y Tejiendo Resistencias.

A lo largo de varios meses, el comité, junto con los habitantes de la comunidad de El Bosque, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas y los Solidarios de la Voz del Amate, dieron cuenta de las irregularidades en el proceso penal e impulsaron diferentes iniciativas para dar a conocer el caso y para que la sociedad civil reconozca en el profesor Patishtán a un hombre inocente, comprometido con su comunidad y con la educación, defensor de los derechos humanos, y padre que ha sufrido 13 años lejos de sus hijos. En suma, que lo reconozcan como suyo. Al trabajo del comité se sumaron otras voces, como intelectuales, académicos y artistas con distintas iniciativas. Algunos hacen videos, escriben desplegados o acuden hasta el penal en el que se encuentra el profesor, todos con la consigna de que Alberto Patishtán es inocente.
 
10 días que llegaron en una caravana

Una de las principales acciones impulsadas por el comité fue la caravana por la libertad de Alberto Patishtán. Setenta personas de diferentes organizaciones arribaron a Chiapas el 30 de octubre y regresaron a la ciudad de México el 1 de septiembre. Su tarea principal fue reunirse con el magistrado Freddy Gabriel Celis Fuentes. La caravana visitó al profesor en el Cereso.

En la reunión con el magistrado presidente, las organizaciones sociales expresaron sus inquietudes, en particular sobre la fecha en que sería nombrado el tercer magistrado, responsable de elaborar una propuesta de dictamen. Manifestaron su preocupación por las irregularidades en todo el proceso, pero expresaron su confianza en que la resolución devolverá la libertad a Patishtán. De no ser así, advirtieron, acudirán a instancias internacionales. La respuesta del magistrado presidente fue que él mismo conoce las irregularidades, e instó a las organizaciones a confiar en que los magistrados harán su labor y actuarán conforme a derecho.

Ya en el Cereso, debajo de una lona y en medio de la lluvia, Alberto Patishtán recibió a 40 integrantes de la caravana. Es difícil expresar toda la emoción del momento. Entre lágrimas y sonrisas, la caravana pasó cuatro horas cerca del profesor. Al término de la visita, quedó claro que aquella consigna de entrar a darle ánimos al profesor no se cumplió; el profesor terminó por dar ánimos, con palabras de aliento sobre la lucha y con expresiones cariñosas: “ánimo compas, que acá yo estoy tranquilo, ánimo y gracias por creer en mi inocencia y luchar por mi libertad”. Un día después del arribo de la caravana al Distrito Federal, llegó la noticia sobre la designación de Celis como tercer magistrado.
 
10 días para tener al profesor libre

Quienes decidimos luchar por la libertad de Alberto Patishtán estamos seguros que vamos a conseguirlo, y que Alberto estará pronto entre nosotros. Quienes hemos decidido trabajar hasta arrancarlo de la cárcel lo hacemos con la plena convicción de su inocencia. Creemos que no es justo que un hombre íntegro como él purgue una condena de 60 años por un delito que no cometió.

Nosotros nos dirigimos a Alberto con la familiaridad de quienes no se conocen, pero se saben compañeros por haber andado juntos el mismo camino. Le dijimos que, al igual que él, estamos comprometidos con la justicia y la transformación de este país. Le dijimos que nos hace falta, que lo necesitamos en la calle marchando, en los foros discutiendo, en las aulas enseñando, en su comunidad participando. Lo necesitamos libre.


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domingo, 27 de enero de 2013

Emite 'Marcos' otra parte de su comunicado 'Ellos y Nosotros'



Agradece apoyo a comunidades, a bases de apoyo zapatistas y a los compas adherentes presos.

Comunicado del EZLN



México, DF. El Subcomandante Marcos, dirigente del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, publicó en la página de Internet Enlace Zapatista, otra parte de su comunicado intitulado "Ellos y Nosotros".

A continuación se reproduce el texto íntegro que puede verse en Enlace Zapatista



ELLOS Y NOSOTROS.

V.- LA SEXTA.

EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.

MÉXICO.

Enero del 2013.

Para: l@s compañer@s adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona en todo el mundo.

De: Las zapatistas, los zapatistas de Chiapas, México.

Compañeras, compañeros y compañeroas:

Compas de la Red contra la Represión y por la Solidaridad:





Reciban todas, todos, el saludo de las mujeres, hombres, niños y ancianos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, los más pequeños de sus compañeros.

Hemos decidido que nuestra primera palabra especialmente dirigida a nuestr@s compañer@s de la Sexta, sea dada a conocer en un espacio de lucha, como lo es el de la Red contra la Represión y por la Solidaridad. Pero las palabras, sentimientos y pensamientos que aquí se dibujan tienen como destinatario también a quienes no están presentes. Y, sobre todo, son para ell@s.

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Quisiéramos agradecer el apoyo que han brindado a nuestras comunidades, a nuestros compañeros bases de apoyo zapatistas y a los compas adherentes presos en Chiapas, durante todo este tiempo.

En nuestro corazón están guardadas sus palabras de aliento y la mano colectiva que se enlazó a la nuestra.

Estamos seguros que uno de los puntos a tratar en su reunión será, o ha sido ya, el levantar una gran campaña en apoyo al compa Kuy, para denunciar la agresión de que fue objeto y demandar justicia para él y para todos los lesionados en esa fecha, y para exigir la libertad absoluta de todos los detenidos en la Ciudad de México y en Guadalajara en ocasión de las protestas contra la imposición de Enrique Peña Nieto como titular del ejecutivo federal.

No sólo, pero también es importante que esa campaña contemple el recabar fondos para apoyar al compa Kuy en los gastos de hospitalización, y en los de su posterior recuperación, que las zapatistas y los zapatistas deseamos pronta.

Para apoyar esa campaña de fondos, estamos mandando una pequeña cantidad de dinero en efectivo. Les pedimos que, aunque pequeña, la sumen a la que vayan reuniendo para nuestro compañero de lucha. En cuanto podamos reunir más, se la haremos llegar a quien ustedes designen para ese trabajo.

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(TEXTO OCULTO. Para leer la carta completa, dar click en el siguiente link:ELLOS Y NOSOTROS. V.- LA SEXTA.)

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(TEXTO OCULTO. Para leer la carta completa, dar click en el siguiente link:ELLOS Y NOSOTROS. V.- LA SEXTA.)

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La Sexta es una convocatoria zapatista. Convocar no es unir. No pretendemos unir bajo una dirección, ni zapatista ni de cualquier otra filiación. No buscamos cooptar, reclutar, suplantar, aparentar, simular, engañar, dirigir, subordinar, usar. El destino es el mismo, pero la diferencia, la heterogeneidad, la autonomía de los modos de caminar, son la riqueza de la Sexta, son su fuerza. Ofrecemos y ofreceremos respeto, y demandamos y demandaremos respeto. A la Sexta un@ se adhiere sin más requisito que el “no” que nos convoca y el compromiso de construir los “sí” necesarios.

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(TEXTO OCULTO. Para leer la carta completa, dar click en el siguiente link:ELLOS Y NOSOTROS. V.- LA SEXTA.)

Para terminar esta misiva (que, como es evidente, tiene la desventaja de no tener un video o una rola que la acompañe y complete en su versión leída), queremos mandar el mejor de nuestros abrazos (y sólo tenemos uno) a los hombres, mujeres, niños y ancianos, grupos, organizaciones, movimientos, o como cada quién se nombre a sí mismo, que en todo este tiempo no nos alejaron de sus corazones, y resistieron y apoyaron como compañeras, compañeros ycompañeroas que somos.

Compas:

Somos la Sexta.

Nos va a costar mucho.

No serán menos nuestros dolores al abrirnos a los que en el mundo duelen.

El camino será más tortuoso.

Batallaremos.





Resistiremos.

Lucharemos.

Moriremos tal vez.

Pero una, diez, cien, mil veces, siempre venceremos siempre.

  Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del

                             Ejército Zapatista de Liberación Nacional

                                            La Sexta-EZLN.

                               Subcomandante Insurgente Marcos.

                                 Chiapas, México, Planeta Tierra.

                                             Enero del 2013.
Fuente: La Jornada

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Rebeldía viva: Otra política, muy otra: los zapatistas del siglo XXI


Palabras de Pablo González Casanova en el seminario Planeta Tierra: movimientos antisistémicos en el Cideci, Chiapas, el 1º de enero de 2013.




México, DF. En primer lugar, propongo que enviemos un mensaje de solidaridad al extraordinario comunicado que publicaron el 30 de diciembre el Comité Clandestino Revolucionario Indígena y la Comandancia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Es un documento de enorme importancia.

Al venir aquí estaba pensando cómo se vincula su sentido a los cambios que ha habido en este tipo de encuentros. Los cambios se han dado en varios sentidos, particularmente en el énfasis cada vez mayor que se está poniendo en la categoría de capitalismo corporativo. Es una categoría que nos permite un análisis mucho más profundo y preciso que la categoría del poder desvinculada del poder del gran capital, y sin articulación con el “complejo empresarial, militar, político y mediático”, que maneja un proceso mundial llamado “globalización”.

Por otra parte, me vino nuevamente al pensamiento lo mucho que he aprendido oyendo las reflexiones de los compañeros, producto de la memoria de sus luchas, de la práctica de sus teorías y del encuentro con las que vienen de los movimientos de liberación y emancipación de otros mundos, en particular del mundo occidental, pero también de África y Asia, así como de las luchas de liberación en los años sesenta y setenta en América Latina.

Al llegar aquí me pareció interesante destacar también cómo los zapatistas han enriquecido y precisado el discurso de lo uno y lo diverso, de lo constante y lo cambiante en la historia y la geografía activa y cognitiva. Esas fueron algunas de mis rememoraciones. Pero hace unos momentos pensé que era importante preguntar a un compañero tzotzil: “¿Cómo leyeron el comunicado?” Porque cada uno de nosotros lo leyó e interpretó de una manera determinada o predeterminada. Lo que contestó me ayuda a darme cuenta que uno lee de una manera que se puede enriquecer con la manera de lo que otros leen.

El hermano tzotzil me respondió: “No lo leímos como si nos dijera ‘¿quién eres?’, sino ‘¿cómo te vas a ver en este mundo de diferencias y que no es en todo diferente?’ Como si nos dijera: “tenemos que encontrarnos y que actuar juntos”. Su respuesta se relacionó con algo que vi en el comunicado: el vínculo más estrecho que se proponen los zapatistas con la organización nacional de los pueblos indígenas, así como el intento de aumentar los vínculos con los “adherentes” a su movimiento, y también de ampliarlos y fortalecerlos con otros movimientos sociales de México y el mundo.

El comunicado y la respuesta del hermano tzotzil me permitieron replantear el problema de que les quiero hablar brevemente.

Ésta es la oportunidad para pensar y organizar una inmensa Red de Colectivos en Defensa del Territorio, y de la Tierra –y de la tierra con “t” minúscula y con “T” mayúscula. Es una tarea fundamental, si se piensa en “la otra política desde abajo y desde la izquierda”, y si pensamos en la “dialéctica de las necesidades inmediatas”, en que éstas muchas veces frenan o se oponen a las grandes luchas de largo plazo –que las organizaciones de los pueblos más oprimidos logran superar cuando ven cómo les quitan tierras y territorios y la posibilidad misma de vivir.

Hay muchos pueblos en los que se juntan los proyectos inmediatos y los de largo plazo, circunstancia que de una manera u otra los lleva a crear, con la junta de las viejas y las nuevas resistencias y combates, una nueva política –muy nueva– que escapa a la vieja alternativa de reforma o revolución.

En realidad su planteamiento político corresponde a una creación histórica tan nueva que es difícil de entender por quienes viven el presente como si fuera el pasado. El problema no es exclusivo de quienes están movidos por un pensamiento conservador, sino de aquellos que, viniendo del comunismo, de la socialdemocracia o del nacionalismo revolucionario, están acostumbrados a hacer política de partidos electorales, política institucional al estilo del siglo XX.

La posibilidad de crear una Organización Mundial en Defensa del Territorio y de las tierras y la Tierra constituye la posibilidad de enfrentar una política cuyos poderosos dirigentes se están yendo en los hechos a la extrema derecha del capital corporativo y de los complejos empresariales, militares, mediáticos y políticos, mientras la izquierda electoral ha dejado de ofrecer lo que antes ofrecía, o hace ofrecimientos que no cumple, porque no tiene la menor fuerza para cumplir, ni para construir la necesaria fuerza que exige un programa mínimo –efectivo– contra el neoliberalismo y la globalización.

La creación histórica de los nuevos movimientos sociales de los despojados, desregulados, subrogados, se enfrenta a una política de recolonización del mundo por los complejos empresariales militares, políticos y mediáticos, que usan dos elementos del poder: la propiedad y la fuerza; el dominio y la soberanía, “el poder de compra” del propietario y el “imperio” del poderoso, la megaprivatización como despojo legalizado de naciones y sociedades, y una conquista del mundo legalizada y disimulada que se apoya en las fuerzas militares y financieras y en los políticos, aliados, subordinados y coludidos o cooptados.

Privatización y ocupación financiera y militar de estados y mercados son dos medidas, de que el capital corporativo y sus complejos se valen para ocupar –como propietarios, acreedores o como colonizadores liberadores que en tiempos pasados se llaman civilizadores. Entre los países privatizados incluyen a sus propios países sede y, por supuesto, al resto del mundo. Con las más variadas medidas financieras, militares, mediáticas han refuncionalizado o anulado numerosos intentos de reforma al capitalismo o de revolución frente al capitalismo.

La refuncionalización de los estados-nación y de los sistemas políticos es tal, que los han destrozado en sus estructuras y organizaciones, en sus sentidos de la vida pública y en sus antiguas luchas, programas y medidas que entre crecientes contradicciones buscaban por lo menos algo del interés general y el bien común. Hoy con el gobernar convertido en gobernanza facilitadora de las megaempresas siguen destrozando, sometiendo y desmantelando de tal manera a los pueblos que cualquier crítico mínimo del actual sistema de dominación y acumulación capitalista no puede seguir pensando y actuando como antes.

Un deseo mínimo de saber en qué mundo vivimos nos lleva hoy a registrar en nuestros conceptos y nuestra conducta que el capitalismo corporativo y sus “complejos” están destruyendo cada vez más las mediaciones que les resultaban útiles en la posguerra, a las que dieron un fuerte impulso con el fin político de vencer al bloque soviético y chino, y con el económico de aumentar la demanda agregada mediante el “desarrollo estabilizador” de la producción, los servicios y el consumo, nacionales, públicos y sociales.

Las mediaciones destruidas y en proceso de destrucción por el neoliberalismo y la “globalización” contribuyeron a debilitar y acabar con distintos proyectos de las fuerzas emancipadoras. Muchas de éstas pensaban lograr el socialismo y la democracia a través de reformas. Sus partidarios defendían ideologías y programas cuya efectividad se comprobaba con el “Estado social” y el “desarrollista”. Sus partidarios pensaban que por ese camino podían alcanzar lo que otros seguían planteando como la revolución necesaria, al estilo del 48 del siglo XIX, o como la había planteado Lenin al vincular la lucha de los trabajadores con la lucha contra el capital monopólico e imperialismo en una revolución armada concebida como parte de la revolución mundial.

Las restructuraciones y refuncionalizaciones impuestas por las fuerzas hoy dominantes fueron limitando la política de partidos electorales y parlamentarios hasta suplantar la política de reformas con la de contrarreformas llamadas “reformas”, y la guerra de contrainsurgencia con la guerra de recolonización, llamada de globalización.

Mientras gran número de las fuerzas progresistas continuaron en la lucha legal y parlamentaria, buen número de los movimientos opositores optaron por la vía armada. En todo caso la acumulación de fuerzas electorales por los partidos logró subsistir hasta hoy, y predominar en las corrientes socialistas y comunistas, y lo hizo y sigue haciendo cuando cada vez están más privadas de sus programas y doctrinas y no defienden ninguno mínimamente coherente en las palabras y los hechos.

Los antecedentes y evolución de este proceso son conocidos. La revolución de principios del siglo XX no estalló en los países hegemónicos del mundo capitalista y llegó cuando la mayoría de los partidos comunistas, en general los prosoviéticos, decidieron luchar como partidos políticos con dos objetivos: el de acumulación de fuerzas y el de incrementar la solidaridad con los países del bloque soviético. En esas circunstancias, las corporaciones y complejos combinaron cada vez más la “inmediación violenta” con la mediación y mediatización política de sus enemigos de la guerra fría. Durante décadas permitieron o se vieron obligados a permitir el “desarrollo estabilizador”, junto con la descolonización formal de parte de África, Medio Oriente y los países árabes. Así actuaron hasta que, desde los años sesenta, se inició la gran crisis recurrente y sistémica que una y otra vez dan por superada, lo que en los hechos revela ser del todo falso.

En el curso de la prolongada crisis la posición hegemónica de las corporaciones consistió en abandonar las políticas “anticíclicas” del Estado social y en pasar al “adelgazamiento”, desmantelamiento, refuncionalización y recolonización del propio Estado metropolitano y de los estados periféricos.

El capital corporativo impuso políticas financieras, políticas militares, ideológicas, económicas, sociales, educativas, culturales, ecológicas, así como empresariales de dominación y apropiación de estados y mercados. Combinó y perfeccionó las viejas armas combinadas de la represión y la corrupción y dio un salto en sus organizaciones monopolistas para su integración en complejos militares-empresariales-políticos y mediáticos. Buscando dar la máxima efectividad posible a sus megaorganizaciones, recurrió a las nuevas técnicas y ciencias electrónicas, digitales, cibernéticas, altamente funcionales a la organización de sus políticas de expansión “global”.

La magna organización mundial del capital corporativo y de los complejos empresariales militares les permitió dominar a un mundo que paradójicamente se volvió cada vez más irracional en el inmenso entorno o contexto en que opera, efecto llamado “lateral” en un mundo al que sus expertos consideran siempre como “externalidades”, las que en el mejor de los casos sólo se analizan para mejor desarmarlas, dominarlas y explotarlas.

Con la gran crisis de las mediaciones del Estado anterior, los partidos políticos dejaron de distinguirse claramente en programas y políticas, y todos o casi todos actuaron al mismo son. El “menosmalismo”, como lógica política hegemónica, se impuso en situaciones cada vez peores. Y con la restauración del capitalismo, tanto en el bloque soviético como en el chino las teorías de la revolución y –también– las de la “acumulación de fuerzas” comunistas, socialistas y socialdemócratas se llegaron a olvidar completamente. Se impuso la lógica de “juntar fuerzas a como dé lugar”, de limitarse a ganar votos con cuanto partido se pudiera y de reclutar ciudadanos con la meta de lograr puestos de “representación popular”, que cada vez fueron menos “representativos” y llegaron a ser nada populares.

Semejante lógica y sus beneficiarios dominaron la subcultura de la inmensa mayoría de “la clase política”. A esa lógica se aferraron también quienes venían del nacionalismo revolucionario y ya lo habían abandonado con el desarrollismo, así como la mayoría de la nueva izquierda del 68 que los había enjuiciado y que al madurar y podrirse se comportaría como ellos, en triste transformación.

Hoy tenemos, en primer término, que darnos cuenta de que tres grandes corrientes del pensamiento revolucionario, que querían lograr la democracia y el socialismo mediante la revolución, han sido prácticamente anuladas. Muchos de sus integrantes muestran no sólo cierta incapacidad crítica para organizar un proceso de acumulación de fuerzas contra el capitalismo corporativo, lo que se confirma leyendo y oyendo sus programas, sus discursos, sus discusiones, sus enfados. Muchos descendientes de la antigua y de la nueva izquierda, en una inmensa mayoría, ya ni siquiera plantean una política contra el neoliberalismo.

Ante semejante crisis de la autollamada izquierda surge un nuevo movimiento que cambia la geometría política, y que, en México y el mundo, encabezan los zapatistas al enarbolar la bandera de la soberanía nacional, el rojo y negro de la lucha internacional, y las metas emancipadoras que ellos redefinen tanto en las palabras como en los hechos, al clamor de “libertad, democracia, justicia”. Para aclarar su posición, la geometría política de los zapatistas ya no sólo tiene centro, derecha e izquierda, sino abajo y arriba. Con ella quieren indicar que están a la izquierda con los de abajo. Pero, además, su geometría no es sólo bidimensional. En la práctica es una geometría móvil con redes y entramados de colectividades y colectivos presentes y a distancia, unos descentralizados y autónomos; otros –como el ejército defensivo, integrado alternativamente, por todos los “comuneros”–, con facultades autónomas para ciertas acciones que se les señalan y que pueblo y ejército respetan con una gran disciplina, y con conciencia de que son el pueblo del ejército y que con su ejército-como comunidad se protege de las invasiones, inundaciones, quemas, crímenes y despojos de que sin éste como fuerza defensiva sería fácil víctima.

Las redes de colectivos y colectividades no sólo son redes de comunicación, sino de acción y también de información y diálogo. La mayoría de ellas está entregada a la cooperación para la producción, para la distribución, para los servicios de alimentación, salud, educación, construcción de infraestructuras y viviendas, cultura.

En esas redes los conceptos se definen con actos y también con palabras, lo que fortalece a unas y otras. En palabras y actos aparece la otra democracia, muy otra, la “otra justicia muy otra”, la libertad practicada con el saber de los pueblos que hoy combinan las técnicas digitales y cibernéticas con las tradicionales. El proyecto está muy lejos de ser “primitivo” o “aldeano”: es solidario, patriótico y humano. Nace en un momento histórico en que el gran capital ha ampliado “lo no negociable”, esa expresión que de hecho expresa la dictadura del capital y en ésta su objetivo invariable de recolonizar el mundo, con la combinación de políticas de represión, corrupción y enajenación mental, sentimental y volitiva. El complejo y tecnocrático proyecto está provocando esa otra crisis de dominación y acumulación en que el mundo vive, y a la que los expertos y sus superiores responden con proyectos de espectro amplio de corrupción y represión, de confusión y terror, que perfeccionan las guerras llamadas por el Pentágono de “espectro amplio”.

La guerra y crisis de espectro amplio incluye mucho más que las guerras y crisis financieras y económicas. No corresponde a una crisis coyuntural que se vaya a resolver en uno o dos años, como dicen muchos gobernantes –que constantemente se están equivocando–. Enfrenta y vive una crisis que no es cíclica, no es de corta duración, ni siquiera de “larga duración”. Es una crisis del modo de dominación y acumulación llamado capitalista, movido por la maximización de utilidades y la minimización de riesgos. Y aun es más: es una crisis de civilización que con las ciudades mercantiles, usureras e industriales, desde el siglo XIV empezó a construir una sociedad, una economía, una política, una cultura, una ecología y una ciencia que hoy están en un estado de crisis tan desastrosa para la humanidad y para ellos mismos que hasta se enceguecen ante los horrores que causan y ante los peligros que corren por su sevicia y su codicia desenfrenadas, los que con un improvisado fanatismo atribuyen a un orden darwinista y hasta divino muy parecido al racismo genocida de los nazis, pero mucho más “sofisticado” con su inclusión de “negros”, “latinos” y “mahometanos” en el gobierno de las televisiones y acciones de exterminio que presenta a esos pueblos como fanáticos, débiles mentales, corrompidos y terroristas.

No ver lo que ocurre ni entender que sus causas se hallan en el actual modo de dominación y acumulación es el más grave yerro de las ciencias hegemónicas. La contribución a la inadvertencia del mundo realmente existente y sus causas no sólo se da en la en econometría y en las ciencias de la “opción racional” –disciplinas dedicadas a maximizar las utilidades y minimizar los riesgos del capital corporativo–, sino en todas las ciencias de la materia, de la vida y de la humanidad que ocultan y se ocultan las hazañas que sus superiores realizan bajo nuevas y viejas formas de depredación, de ocupación de territorios, de violación de derechos nacionales e internacionales, naturales y humanos, sino en las formas de que se sirven para ocultar la irracionalidad de un sistema que hace sufrir –sin la menor duda– a la inmensa mayoría de la humanidad y que amenaza la existencia de toda la humanidad. De que hechos y efectos están comprobados no hay duda, como no la hay tampoco de sus causas. Ambos se ocultan sistemáticamente.

En realidad vivimos una crisis que no siempre alcanzamos a entender porque es la crisis de una era y el nacimiento de otra. En nuestra práctica de la teoría no teníamos los elementos mínimos para pensar en el futuro de una historia mundial que nos llevó a la restauración del capitalismo. El error fue gravísimo para muchos de nosotros. Nunca penamos que esfuerzos como los de Lenin y Mao iban a acabar en el desastre en que han acabado, ni que el heroico pueblo de Vietnam iba a terminar donde terminó.

Si, por otra parte, vemos este desenlace de evoluciones y revoluciones como enseñanzas, advertimos que por fortuna hay nuevas formas de plantear los problemas y las alternativas para construir un mundo que deje de ser injusto y autodestructivo. Estas nuevas formas, en sus manifestaciones más positivas y creadoras, guardan memoria de sus experiencias anteriores de emancipación; de las que tuvieron éxito y deben impulsarse y de las que implicaron fracasos que hoy se pueden evitar. También enfrentan nuevos y crueles asedios y despojos de corporaciones y complejos. Si son millones los que sufren la ofensiva de la globalización depredadora, privatizadora, y desnacionalizadora, también se cuentan así los nuevos movimientos de resistencia de campesinos, trabajadores, empleados y pueblos. Muchos enfrentan las políticas de despojo de tierras de labor y recursos naturales, de pérdida de derechos laborales, sociales, políticos, educativos y culturales, o de territorios enteros desertificados, deforestados o invadidos por las compañías y sus fuerzas de choque paramilitares, criminales y policiales. Todos, en mayor o menor medida, sufren las políticas de “descrecimiento” del consumo, de “descrecimiento” que deja sin empleo, sin techo y sin pan a un número creciente de los “sectores medios” y “bajos”. Muchos son víctimas de la caída de la producción nacional y social a que dieron y dan traste corporaciones y complejos con las nuevas políticas de descrecimiento industrial y tecnológico social y nacional, y con la cesión obligada, negociada y corrompida de recursos y mercados a las grandes empresas y sus asociados y subrogados que se encargan de enganchar a los miserables, depauperados, despojados, desplazados, desempleados, desaparecidos, secuestrados, migrantes, sin papeles, sobrevivientes, a los que “levantan” y venden o emplean como esclavos, asalariados de “sudaderos” y prostíbulos listos para ser eliminados y enterrados en fosas comunes cuando ya no pueden o no quieren servir. Si semejantes atropellos generan mundos de terror global, también van generando –en medio del dolor que se alcanza a resistir y de la superación del miedo, que se llama rabia y valor, o coraje– nuevas respuestas que por encima de las tradicionales o meramente críticas no sólo están creando formas de lucha mucho más efectivas para resistir, sino formas de resistencia y de organización más efectivas para construir y preservar la libertad, la justicia, la democracia, la autonomía, la independencia, la fraternidad con los semejantes y con los diferentes, en religión o ideología, en cultura, nacionalidad o etnia.

Entre los nuevos movimientos destacan los de las comunidades que han enfrentado durante siglos las políticas de colonización y hoy enfrentan las de privatización como recolonización. A esos movimientos que vienen desde muy muy abajo se añaden los de esa nueva categoría política y revolucionaria que es la juventud.

Las luchas de la juventud sin educación, sin empleo y sin futuro, más temprano que tarde descubren su inmenso peso cuando articulan sus luchas estudiantiles y juveniles con las demás fuerzas emancipadoras y con metas y programas mínimos de organizaciones en red y de colectivos y colectividades.

Los nuevos movimientos emancipadores se distinguen también porque en muchos de ellos están mezclados quienes poseen distintos niveles de educación y distintas experiencias de lucha. Es de ver y no creer cómo combinan y enriquecen sus conocimientos y experiencias para alcanzar objetivos comunes.

Entre esos nuevos movimientos –a escala mundial– destaca el que tiene su origen en una región del mundo que está en el sureste mexicano y que ocupan los antiguos pueblos mayas. En esa región del mundo nació, a fines del siglo XX, un proyecto universal que, desde el principio, fue un proyecto que en la diversidad encontró la unidad, y en la variedad los objetivos comunes de la emancipación humana. El movimiento no se planteó una nueva política asistencial, indianista o indigenista. En el curso de su gestación se fue planteando cada vez más un proyecto dispuesto a defender su transición pacífica para organizar, en el propio movimiento, la sociedad a que sus habitantes aspiraban, y una política mínima de la resistencia para vivir, para defender el territorio, la tierra, el agua, el bosque y la vida, sin limitarse a un concepto aldeano, ni sólo maya ni sólo nacional, y reclamando los derechos a la autonomía de sus comunidades al tiempo que se organiza en éstas el poder de decisión de sus pueblos, que son los que mandan a quienes de entre ellos comisionan o son comisionados en tareas determinadas, sin abandonar todo el tiempo o para siempre las tareas agrícolas, artesanales o caseras, sino volviendo a ellas cada vez que su comisión termina o en el tiempo que la comisión lo permite.

Según el último comunicado, los compañeros y hermanos zapatistas han logrado –en medio de asedios– que en su territorio los niños tengan escuela, los enfermos medicina y hospital, y todos sus habitantes, lo mínimo necesario para vivir. Han logrado que en su territorio no haya narcotráfico ni alcoholismo, ni esa inseguridad genocida que con la corrupción individual y colectiva ataca aquí y allá en el resto del país y el mundo.

En los hechos, los zapatistas confirman que el suyo es un nuevo proyecto de emancipación, construida, que no sólo difiere de movimientos anteriores, como el de Lenin o el de Mao, sino también de otros, como la mayoría de las guerrillas de los años sesenta y setenta.

El gigantesco y modesto éxito de “los pequeños entre los pequeños” induce a pensar a un nivel mundial en la historia reciente de los éxitos y fracasos de la transición a lo que hoy llamamos “otro mundo posible”. Al caer el inmenso bloque soviético y chino y restaurarse en esos países el capitalismo con sus contradicciones estatales, empresariales, mercantiles, sociales y ecológicas, una pequeña isla llamada Cuba, que tenía 7 millones de habitantes al empezar su revolución, está allí entera, luchando por el socialismo y la libertad. Podemos pensar que la resistencia de Cuba es un milagro, pero si nos limitamos a un análisis político, tenemos que preguntarnos qué ocurrió en esa pequeña isla, que sigue resistiendo a la potencia imperialista más poderosa y agresiva del mundo.

Debe haber algo. Por más que han sufrido en su contra las campañas más espantosas, padecido un cruel bloqueo, que ya dura más de medio siglo, y enfrentando cuanto tipo de intervenciones legales y criminales existe en la historia del colonialismo, este “algo” que hay en Cuba muestra ser una mezcla de la enorme cultura de la lucha por la independencia y de la lucha de clases, pero de “otra lucha por la independencia” y “otra lucha de clases”… Ya Toussant L’Ouverture, y su hazaña de los esclavos insurgentes en Haití, demostró, en medio de la tragedia, que el esclavo que se libera en un país colonial no se libera, pues siempre vienen los ejércitos de los napoleones a acabar con el proyecto liberador del esclavo.

El mismo problema se plantea a otra escala, no sólo en las comunidades de origen indígena de la primera conquista, sino en las comunidades nacionales: el problema de combinar las luchas de las comunidades por la autonomía con las luchas por la independencia de las naciones. Pues ni unas ni otras se liberan si no se juntan.

En el caso de Cuba, la solución aparece en la conjunción muy seria y profunda de Marx y de Martí. Así como los zapatistas toman la palabra y el concepto de dignidad como forma de enfrentarse a la dictadura del poder, así los cubanos dan a la moral un sentido político de organización de la resistencia y de moral de lucha que integra la articulación, cooperación, solidaridad, fraternidad o de hermandad practicadas, que no se queda en un decir, que no se queda en la moralina de la que hablaba Benedetti, sino que se vuelve una realidad capaz de enfrentar sus propias contradicciones y las que activa el enemigo.

La gente que en política no tiene esta práctica de la moral cree que todo esto son tonteras, o que nada más estamos hablando. Pero ahí está una realidad que no podemos ignorar… La moral de la lucha por la independencia organizada con la lucha de clases y con la lucha por el socialismo y la libertad. Y, volviendo a nuestro tema y su situación actual, advertimos cómo al abrirse y articularse a la diversidad del mundo y de México, como lo acaba de hacer el movimiento zapatista, tenemos que plantearnos el problema de las resistencias frente a la nueva ofensiva de cooptación, corrupción e intimidación de las corporaciones y complejos y de sus asociados y subordinados. Si éstos durante un tiempo privilegiarán el diálogo para la cooptación, no por sus dulces voces dejarán de tener escondido un gran garrote, como dijo aquél. Mantener la dignidad con la capacidad de diálogo y la firmeza con la capacidad de lucha emancipadora será crucial.

Por las experiencias anteriores vamos también a confirmar que, aparte de las características de recolonización del mundo que muestra el capitalismo, su crisis va acompañada de una crisis de la moneda, del salario, del crédito y del modo de acumulación. Con eso no quiero decir que vaya a otro modo de acumulación, o que se va a repetir lo que ocurrió en crisis anteriores, sino muestra una y otra vez su tendencia a las políticas de depredación, depauperación, privatización, desnacionalización, que por sentido común enajenado están llevando a los “ejecutivos” de corporaciones y a los “ejecutivos de gobiernos” a posiciones cada vez más agresivas, corruptoras, privatizadoras y desreguladoras...

En crisis anteriores también existió una combinación de los modos de acumulación depredadora con los modos de acumulación salarial. La depredación o la explotación de colonias, la ocupación de territorios y países enteros se hizo en crisis anteriores. Ahora es mucho más serio que se haga porque la contradicción entre el modo de dominación y acumulación capitalista enfrenta una crisis de sus propias soluciones.

Por una parte está en crisis el proyecto del imperialismo único o dominante que durante un tiempo tuvo Estados Unidos. Ese proyecto falló –como lo ha analizado y demostrado Wallerstein– y está en crisis irreversible. Se están formando dos bloques, informes todavía, pero uno y otro manejados por aquello que Roosevelt temía mucho. El presidente Roosevelt dijo alguna vez: “Le temo más a los negocios organizados que al crimen organizado. Se quedó corto, porque ahora se juntó el negocio organizado con el crimen organizado”.

Todo revela una crisis muy fuerte que no sólo se da en Estados Unidos o Europa, sino en Rusia y en China, cuya capacidad de producción es inmensa y cuya capacidad de destrucción también es fatal. En la teoría del Pentágono se habló desde los cuarentas de la guerra atómica como “guerra de destrucción mutua asegurada”. No se trataba de una “doctrina” como algunos de sus “expertos” pretenden hoy era y es un hecho. Ya era un hecho entonces y es mucho peor ahora. Si se ha dejado de hablar del mismo no es porque sea menor, sino porque es peor. Hace más de medio siglo las bombas atómicas fueron superadas en su poder letal por las nucleares, y en todo este tiempo se mejoraron los sistemas de lanzamiento terrestre y extraterrestre, aéreo y marítimo, así como los mecanismos autodirigidos. Y no sólo proliferaron las bombas en tierras, cielos y mares, sino en el número de países que disponen de ellas, y en el tamaño cada vez más pequeño a que las nuevas tecnologías han contribuido.

Si la producción para una guerra nuclear supuestamente defensiva “sigue su marcha” es porque las bombas nucleares y todos los aparatos que sirven para la guerra son un negocio gigantesco, y son el motor principal de la economía de las grandes potencias. Controlar las crisis recurrentes con una guerra mundial es el imposible que no se puede hacer posible.

Hay otra crisis, la de la sociedad del conocimiento. Es la crisis del conocimiento de los rulers, de los dueños y señores de corporaciones y complejos, ya sean gerentes de las megaempresas, o jefes de gobiernos reducidos a gerentes de sus países. Todos ellos buscan que venga el capital “corporativo a salvarnos”, porque dizque “va a crear empleo”, cuando ya se sabe que por cada empleo que las corporaciones crean se pierden cientos entre los pequeñas y medianas empresas y hasta en los trabajos de los artesanos y vendedores de la calle. A sabiendas de eso el mentiroso argumento se usa hasta por los gobiernos que se dicen socialistas, que ponen en marcha políticas para “ser competitivos” a costa de los trabajadores y las juventudes y de los habitantes de la tierra, de los suelos y subsuelos, de las fuentes de agua y las fuentes de vida. El arte globalizado de gobernar consiste en ocultar la realidad para construir la sociedad del desconocimiento.

No sólo se da la crisis de la corrupción y la represión, de la política perfeccionada de la “zanahoria y el garrote”, de las armas y la economía de guerra, sino del conjunto de la vida y del proyecto humanista religioso o laico. Y es en esas circunstancias que el zapatismo, con sus comunidades y los adherentes que se suman a los de abajo y a la izquierda del mundo entero, busca deshacerse de las cadenas posmodernas del capital monopólico y sus panegiristas.

En el nuevo encuentro con México y el mundo tenemos que darnos cuenta de que no podemos exigir a todas las fuerzas que luchan por la libertad humana que luchen con la misma posición política que tenemos. Como se puede advertir en la lectura que se hizo del comunicado, hay elementos particulares en este país que no se dan en otros países y otros que sí se dan.

Dentro de la gama de la resistencia universal vemos cómo la más avanzada es Cuba que, más que la última revolución marxista, es la primera del nuevo tipo, en la que… si el proceso se inicia desde arriba y a la izquierda, crea la lógica revolucionaria de que el Estado y quienes lo construyen tienen un papel pedagógico muy significativo para que todo el pueblo sepa lo que saben las vanguardias y para que estas aprendan lo que saben sus pueblos. Nunca debemos olvidarlo: si en 1959 había unos cientos de seres humanos que sabían de todos estos problemas, ahora son millones de cubanos los que saben de todos estos problemas, y eso no es cualquier cosa.

A partir de un movimiento emancipador, indudable en la importancia que da a la construcción del poder del pueblo trabajador, podemos ver a otros países, como el nuestro, y ver lo que de particular y general hay en otros movimientos. El EZLN, primero se levantó en armas y tomó varias ciudades; después aceptó dialogar. Antes de los diálogos de San Andrés tomó una medida extraordinaria –que en gran parte se debe a don Samuel Ruiz– quien contribuyó a que se suspendiera el fuego en una guerra que apenas estaba por empezar. Ese hecho fue en verdad extraordinario y en él, y siempre, el EZLN mostró su vocación de paz.

Es lo más raro en la historia de la humanidad que dos ejércitos que están a punto de iniciar una guerra firmen un pacto de no agresión y digan vamos a hablar. Vinieron los diálogos de Catedral primero. Después los diálogos en el ejido de San Miguel. Después los diálogos de San Andrés. Hubo un momento en que se aceptó la lucha en el terreno de la paz. Pero, ¿qué pasó con esa lucha? La traicionaron todos los partidos y también la traicionó el gobierno.

Entonces el EZLN dijo “ahora nos encerramos”, pero nunca su proyecto fue nada más luchar abajo y a la izquierda. No, si podemos luchar arriba, también vamos a luchar arriba. El problema es mantener los principios fundamentales de la dignidad y la autonomía, de la democracia como gobierno del pueblo con el pueblo y sus luchas por la justicia y libertad, y de mantener, con esos principios, una gran disciplina como la que mostraron los zapatistas en el desfile organizado y desarmado que hicieron como una nueva carta de presentación de su vocación de paz. El orden impecable que mostraron el 2l de diciembre confirmó una diferencia fundamental con la manifestación de los jóvenes estudiantes, en cuyas filas se pudieron meter los tradicionales agentes provocadores. En estas filas no se podía meter ni un insecto provocador.

Los cambios que se dan en los movimientos de que es pionero el EZLN no provienen de posiciones teóricas o emocionales, sino de teorías experimentadas y de experiencias pensadas. En este momento histórico confirman la posibilidad de definir la lucha como un proyecto de democracia organizada, de autonomía organizada, de libertad que fortalece y cuida la organización del pensamiento, de la dignidad y de la voluntad colectiva y combativa, y en que todos los actores cumplen con su palabras.

En un proceso semejante y distinto de los nuevos movimientos de liberación se encuentran otros países que están en la resistencia frente al proyecto colonizador de las corporaciones y los complejos. Entre ellos, a la cabeza, está Venezuela –puedo equivocarme–; también se encuentra Bolivia –con más contradicciones y dificultades–, y quizás Ecuador. Pero hay otros que están resistiendo, como Uruguay, con la gran fuerza de una democracia muy vinculada a la cultura socialista y marxista. Se encuentran también quienes en Argentina de pronto se enfrentan a la toma de las islas Malvinas por el imperio británico, y no sólo se enfrentan a la deuda externa, sino cancelan la deuda externa. Se trata de resistencias nuevas en las que no estamos insertos, pero que tenemos que respetar y alentar para el triunfo sobre sus contradicciones internas y externas con la formación de un Estado-pueblo en que se organicen, hasta tener la inmensa mayoría, la fuerza de la independencia de los trabajadores, de las comunidades y de la juventud, todos listos a triunfar sobre la corrupción y la intimidación.

Tenemos que aprender a acercarnos a un mundo que es diverso, que es distinto, pero que tiene problemas parecidos y que puede luchar de maneras diferentes. También tenemos que seguir superando nociones como la del poder en abstracto, y pensar que si el poder es nuestro, lo vamos a hacer muy distinto de quienes lo tienen. Por eso es que el subcomandante habla, con esa capacidad de expresión que domina, de “otra democracia muy otra”. Vamos a hacer un muy otro poder. “Muy otro” no tiene nada que ver con el poder de las corporaciones y el poder del crimen organizado, o con el poder de los paramilitares y con el que le da la “subrogación” de trabajadores a las corporaciones… Es otro poder: el poder del mundo moral y combativo...

No podría detenerme sin decirles lo agradecido que estoy con los compañeros de esta universidad magnífica, y sin pedirles que estudiemos mucho más a fondo el pensamiento de los zapatistas como un pensamiento que viene de la experiencia universal del ser humano y de la experiencia que ellos, como descendientes de los pueblos mayas y de las rebeliones universales han tenido y tienen en su lucha por la democracia, por la justicia y la libertad.
 
Por Pablo González Casanova 
Fuente: La Jornada
 
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