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domingo, 6 de marzo de 2016

A Berta Cáceres

Berta Cáceres: Nacimiento: 4 de marzo de 1973, Honduras
Asesinato: 3 de marzo de 2016, La Esperanza, Honduras



A quien gritaba “ Libertad “
le disparaste en plena nuez.
¡ Bravo, diestro tirador, bravo;
tu tiro merecería un diez!

Pero ¡ ay ! Has sacado un suspenso
por ignorar algo evidente;
si se silencia a la garganta
la sangre se vuelve rugiente. 

Mohamed Doggui ,
 Suspenso

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domingo, 10 de enero de 2016

Muere Gerardo Unzueta





Nacido el 3 de octubre de 1925 y originario de Tampico, Tamaulipas, murió a la edad de noventa años Gerardo Unzueta Lorenzana ,informaron fuentes cercanas al veterano militante de izquierda.
 
Gerardo Unzeta militó en el Partido Comunista Mexicano de 1946 a 1981; en el Partido Socialista Unificado de México de 1981 a 1988; y en el Partido Mexicano Socialista de 1988 a 1989.

También fue editor de las revistas “Socialismo” y “Memoria”; así como colaborador en las revistas “Política” y “Siempre”. Fue columnista del periódico El Universal desde 1985.

Por su simpatía y apoyo al movimiento estudiantil, durante su encargo como secretario general del PCM en el Distrito Federal, fue preso político de 1968 a 1971.

Fue miembro del Comité Central y de la Comisión Política de los partidos Comunista Mexicano y Socialista Unificado de México.

Participó activamente en los principales movimientos sociales y sindicales de la segunda mitad del siglo XX, y en la fundación del Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Asimismo, fue diputado federal por el PCM y la Coalición de Izquierda de 1979 a 1982, y por el PSUM de 1985 a 1988. De 1997 a 2000 fue asesor del Gobierno del Distrito Federal en asuntos legislativos.

Entre sus obras literarias se encuentran “Lombardo Toledano y el marxismo-leninismo” (1966), “Sobre el problema estudiantil-popular”, “Cartas desde la prisión” (1969), “La concepción materialista de la historia: seis aspectos de la teoría marxista-leninista de la Revolución” (1972).

De igual forma, las novelas “La Grande” y “El Diablo” (2001) y “La Julia y sus dos ataúdes” (2004), en 2007 publicó “Tres años de lucha política de izquierda”, entre otras.

El pasado 16 de diciembre falleció su esposa , la inolvidable camarada Francisca Reyes Castellanos,o "Panchita". Una gran luchadora social, una mujer de firmes, sólidas y rectas convicciones, que desde su juventud consagró todas sus energías a la defensa de los derechos de los trabajadores. Nacida en una familia pobre de Nueva Rosita, corazón de la región minera de Coahuila y activa sindicalista desde su juventud, se afilió al PCM a los 22 años, cuando trabajaba como secretaria en Altos Hornos de México, y se mantuvo fiel a la ideología y los principios marxistas hasta el último día de su vida.

En 1959, poco después del triunfo de la Revolución cubana, Gerardo Unzueta entrevistó a Camilo Cienfuegos y a Ernesto Che Guevara.

 

Con la desaparición física de Gerardo Unzueta, termina el ciclo de una generación de comunistas mexicanos.

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viernes, 11 de septiembre de 2015

Toda sangre tiene su historia



Toda sangre tiene su historia. Gira sin descanso en el interior laberíntico del cuerpo y no pierde el rumbo ni el sentido, enrojece de súbito el rostro y lo empalidece huyendo de él, irrumpe bruscamente de un rasguño de la piel, se vuelve capa protectora de una herida, encharca campos de batalla y lugares de tortura, se transforma en río sobre el asfalto de una carretera.

La sangre nos guía, la sangre nos levanta, con la sangre dormimos y con la sangre despertamos, con la sangre nos perdemos y salvamos, con la sangre vivimos, con la sangre morimos. Se convierte en leche y alimenta a los niños en brazos de las madres, se convierte en lágrima y llora sobre los asesinados, se convierte en revuelta y levanta un puño cerrado y un arma.

La sangre se sirve de los ojos para ver, entender y juzgar, se sirve de las manos para el trabajo y para la caricia, se sirve de los pies para ir adonde el deber la manda. La sangre es mujer y es hombre, se cubre de luto o de fiesta, se pone una flor en la cintura, y cuando toma nombres que no son los suyos es porque esos nombres pertenecen a todos los que son de la misma sangre. 

La sangre sabe mucho, la sangre sabe la sangre que tiene.A veces la sangre monta a caballo y fuma en pipa, a veces mira con ojos secos porque el dolor los secó, a veces sonríe con una boca de lejos y una sonrisa de cerca, a veces esconde la cara pero deja que el alma se muestre, a veces implora la misericordia de un muro mudo y ciego, a veces es una criatura sangrando que va llevado en brazos, a veces diseña figuras vigilantes en las paredes de las casas, a veces es la mirada fija de esas figuras, a veces la atan, a veces se desata, a veces se convierte en gigante para subir las murallas, a veces hierve, a veces se calma, a veces es como un incendio que todo lo abrasa, a veces es una luz casi suave, un suspiro, un sueño, un descansar la cabeza en el hombro de la sangre que está al lado. 

Hay sangres que hasta cuando están frías queman. Esas sangres son eternas como la esperanza.


José Saramago
Prólogo del libro Chiapas, rostros de la guerra
  
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domingo, 15 de marzo de 2015

Sonora: La nueva guerra contra los yaquis





Una sentencia fallida, informe de la Misión Civil de Observación de la Consulta a la Tribu Yaqui,[3] integrada por más de veinticinco organizaciones y redes de defensa de los derechos humanos, llega hoy a esta Universidad Iberoamericana para hablarnos de una guerra interminable: la guerra del Yaqui, una historia de siglos de despojo y exterminio sólo interrumpida en el período del general Lázaro Cárdenas, cuando por decreto presidencial se tituló el territorio de la Tribu Yaqui y se le reconoció su derecho al 50 por ciento del agua de la Presa La Angostura. Todo esto hoy está borrado.

Allá por 1977, en un coloquio en Cambridge, Gran Bretaña, Héctor Aguilar Camín definió con precisión este proceso plurisecular:[4]

"Es probable que la historia yaqui de 1876 hasta 1930 deba escribirse como si la Revolución Mexicana no hubiera existido. Porfiriana o revolucionaria, la represión contra el yaqui en Sonora obedece al mismo impulso histórico y a un contexto social parecido; su saldo, por tanto, es el mismo anecdotario terrible. Se trata de un proceso unitario en el que la Civilización arranca a la tribu las tierras más fértiles de Sonora y vence su resistencia mediante una guerra despiadada que se propone en sus momentos culminantes la erradicación y el exterminio".
 
Más de una vez esta historia ha sido referida, la más reciente, a cuanto conozco, por Paco Ignacio Taibo II en su reciente libro Yaquis - Historia de una guerra popular y de un genocidio en México.[5] En su presentación dijo el autor: "A lo largo de los años explorando el pasado de México he encontrado historias canallescas y miserables, pero de todas, ésta es la peor y al mismo tiempo la más grandiosa”.

Hoy a esa Tribu Yaqui el gobierno y los ricos de Sonora, con la aquiescencia silenciosa de las autoridades federales, le están robando las aguas de su río y con ellas su derecho a la vida.

Desde el año 2010 el gobierno de Sonora autorizó la construcción del Acueducto Independencia para trasvasar, desde la Presa El Novillo, alrededor de 60 millones de metros cúbicos de agua de la cuenca del río Yaqui a la cuenca del río Sonora. La Tribu Yaqui no fue consultada. La Tribu llevó el litigio en defensa de sus derechos hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En mayo de 2013 la Primera Sala de dicho tribunal confirmó el amparo al petitorio de suspensión de las obras y ordenó la consulta previa a la Tribu Yaqui antes de proseguir con las obras ya emprendidas. Esta resolución no fue acatada por el gobierno de Sonora.

Desde hace más de un año, sin que se haya realizado la consulta, el Acueducto Independencia está en operación, "produciendo un daño irreparable por la extracción continua de volúmenes de agua del río Yaqui”, dice el informe de la Misión Civil, y continúa despojando a los yaquis de su agua y de su derecho a la existencia. De esta política de erradicación y exterminio nos dirá hoy aquí la Misión Civil de Observación.

Parte de esa política es la represión actual. "Entre los hechos más relevantes”, dice el informe de la Misión, "se encuentra el encarcelamiento de representantes de la Tribu Yaqui que participaban activamente y de forma pública en el proceso de interlocución con las autoridades federales”. Encarcelar a los propios interlocutores, en buen castellano se llama "felonía”, nada extraña en quien se propone culminar "la erradicación y el exterminio”.

Mario Luna Romero es defensor de la Tribu Yaqui, Secretario de la Autoridad Tradicional del pueblo de Vícam y uno de los voceros de la Tribu en el conflicto del Acueducto Independencia. El 11 de septiembre pasado a las 9:30 horas fue apresado en Ciudad Obregón por personas vestidas de civil y trasladado a la Procuraduría General de Justicia del Estado de Sonora en esa ciudad. Allí fue acusado de los supuestos delitos de "privación ilegal de la libertad” y "robo de vehículo”. Trasladado al Cereso 2, sólo hasta las 18:45 se permitió el ingreso de sus abogados defensores. El 17 de septiembre de 2014 se le dictó auto de formal prisión. Hasta hoy continúa preso en el Cereso 2 de Hermosillo.

El 7 de octubre de 2014 la defensa presentó un amparo demandando su libertad. Todavía no se ha resuelto. ¿En qué condiciones está ahora el defensor de la Tribu Yaqui Mario Luna Romero, reconocido como interlocutor por las mismas autoridades que hoy lo mantienen encarcelado? Dice al respecto el informe de la Misión Civil:

"Mario Luna Romero está recluido en una celda de puro cemento de 3 por 4 metros, con condiciones extremas de calor y frío, ubicada en el piso superior de una carpintería. Está expuesto todo el día a ruidos industriales producidos por el compresor de aire y por las sierras de madera. Se encuentra en un área de ocho celdas individuales donde están recluidas 13 personas más, en condición de precario hacinamiento, insalubre, con fuerte contaminación de cucarachas, moscos, grillos y mosquitos; no se le proporciona jabón ni papel sanitario. Tiene limitada el agua entubada, que de por si no es potable, a tres raciones al día durante media hora, que sirve para higiene personal y drenaje sanitario. Para beber utiliza esa misma agua, la que tiene que hervir, por ello desde los primeros días de su reclusión sufre de continuas infecciones estomacales. A esto hay que agregar el estrés causado por el continuo ruido de la carpintería".

La Comisión Civil registra otros datos sobre las condiciones precarias y humillantes en que las autoridades del gobierno de Sonora mantienen a los presos del Cereso 2 y agrega: "Cabe señalar que en los últimos dos años han ocurrido diez suicidios de presos en el Cereso 2 de Hermosillo”.

Fernando Jiménez Gutiérrez, defensor de Derechos Humanos y vocero de la Tribu Yaqui, también representa a su comunidad en el conflicto por el Acueducto Independencia. Fue apresado el 23 de septiembre de 2014 y se lo acusa de los mismos supuestos delitos que a Mario Luna.

Una vez en el Cereso 1 de Hermosillo, dice el informe de la Misión Civil, "fue encadenado por 6 horas al barandal de una escalera, en lo que se le asignaba una celda, y se asignó un uniforme de color naranja que ningún otro preso porta”. El 6 de noviembre recibió la visita de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas en México. Hasta entonces lo habían mantenido con ese uniforme, "encerrado en la celda 23, de 3 por 4 metros, que compartía con otros seis reos. Sólo se le permitía la salida durante las visitas, encadenado de pies y manos. Se le prohibió el acceso a las canchas y patios”. [...] Incluso un comandante de la vigilancia se sintió obligado a disculparse: "Yo no tengo nada contra ti, pero órdenes son órdenes”.

Tal vez el gobernador del Estado de Sonora, el licenciado Guillermo Padrés Elías, egresado de la Universidad Humanitas de la Ciudad de México y miembro del PAN, pueda averiguar e informarnos quién dicta tales órdenes inhumanas.

Estas condiciones de encierro carcelario de los representantes yaquis tienen doble intención: por un lado, doblegar su voluntad de resistencia e intimidar y castigar a sus compañeros, familiares, amigos y defensores; por otro, humillar a la Tribu Yaqui, perenne objetivo de la guerra contra los pueblos indios de México y contra toda resistencia organizada al despojo y a la humillación.

A esto se agregan los medios de información que llevan una campaña racista contra los yaquis, mientras el gobierno los llama criminales y los ha desconocido como pueblo indígena. Lo confirma el informe de la Misión Civil: “El discurso del gobierno pretende estigmatizar a los yaquis como los opositores del Acueducto que no quieren otorgar agua a los ciudadanos de Hermosillo, con lo que busca generar rechazo y desprecio de la opinión pública hacia los yaquis”.

Esta guerra contra los pueblos indios ha adquirido nueva intensidad con el gobierno de Enrique Peña Nieto. Bajo formas diversas cubre hoy todo el territorio nacional. Cinco pueblos yaquis -Vícam, Cócorit, Belem, Bácum y Pótam- han venido denunciando “los daños graves e irreparables que afectan el territorio, el agua, la salud, la alimentación y los derechos sobre el caudal del río Yaqui”, que también afectan a los pueblos de Rahum, Huirivis y Tórim. En conjunto, los ocho pueblos yaquis mantienen una población aproximada de 45,000 habitantes. ¿Se propone la presente campaña “la erradicación y el exterminio” para quedarse por fin con lo que resta de sus tierras y sus aguas?

La desaparición forzada de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, lejos de ser un episodio accidental y aislado, forma parte de esta larga guerra contra los pueblos indios de México. Nos importa comprender esta relación para ver la magnitud de la ofensiva de estos tiempos y la importancia crucial de la actividad de los organismos de defensa de los derechos humanos frente a la indiferencia o la complicidad de las organizaciones partidarias que sólo viven y se afanan en el mundo de la política institucionalizada. Pero este es otro tema que no nos toca hoy abordar ni dilucidar. 

[3] Una sentencia fallida - El incumplimiento del gobierno mexicano de la resolución emitida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el marco de la consulta a la Tribu Yaqui, Misión Civil de Información de la Consulta a la Tribu Yaqui, México, 2015, 34 pp.


[4] Héctor Aguilar Camín, Saldos de la revolución, Nueva Imagen, México, 1982, 275 pp., cap. I, “Los jefes sonorenses de la Revolución Mexicana”, pp. 15-56.
 

[5] Paco Ignacio Taibo II, Yaquis, Planeta, México, 2013, 280 pp.

 Por Adolfo Gilly, profesor emérito de la Universidad Autónoma de México

Universidad Iberoamericana, Santa Fe, México DF. - 24 febrero 2015
* Leído en la presentación del informe de la Misión Civil de Información de la Consulta al Pueblo Yaqui en la Universidad Iberoamericana, Santa Fe, DF, 24 febrero 2015. 
Con información de : Revista Sin permiso 

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jueves, 11 de diciembre de 2014

Virgilio Caballero en la FIL dedica homenaje a los 43 normalistas de Ayotzinapa

Virgilio Caballero llegó al Auditorio Juan Rulfo y la concurrencia lo recibió con un largo aplauso. Luego de escuchar el breve homenaje que la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) le dedicó al fallecido periodista Vicente Leñero, Caballero elogió la escritura del autor de "Periodismo de emergencia" y, diciéndose agradecido por el gran honor de que fue objeto su persona y su trabajo, hizo extensivo el homenaje a los 43 jóvenes normalistas de Ayotzinapa que, sin pretenderlo, dieron una vuelta a la página de la historia reciente de México.

"Aunque ellos eran jóvenes luchadores sociales, preocupados por el destino de México, no imaginaron nunca que sus nombres y sus rostros desenmascararan como nunca antes la distancia incalculable que existe entre la cúpula antidemocrática y el pueblo al que dice gobernar".

Caballero dijo que la ley para criminalizar la protesta social, que el Congreso está a punto de aprobar, confirma que no sólo es verdad lo que dijeron que ocurrió con los 43 normalistas, sino que aumentarán y profundizarán, con sangre y con cárcel, la protesta nacional, elemento fundamente de la circunstancia del país.


LOS MEDIOS DEL ESTADO SON DE LA SOCIEDAD

En su discurso, Virgilio Caballero resaltó que los medios que son propiedad del Estado deben realizar la tarea informativa como medios de la sociedad, pues, en última instancia, el Estado no es otra cosa que la sociedad que se organiza a sí misma para vivir y reproducirse como su voluntad lo determine.

Resaltó que, más que la necesidad de conocer las entrañas de los conflictos sociales, los medios sustentados en el presupuesto gubernamental atienden las imposiciones propagandísticas, los criterios oficiales y las necesidades políticas, mediatas o inmediatas, de los funcionarios públicos.

"Esos medios se olvidan que el Estado es ante todo la sociedad y que deben servirla antes o aún en contra del gobierno. Tengo muy claro que la descripción que acabo de hacer, respecto a la prioridad que el periodismo y la comunicación deben dar al interés social, es el conflicto mismo, esencial, de todos los medios. También los empresariales, que son, con lamentable frecuencia, más oficialistas y tendenciosos que los que sostienen los gobiernos".

Acentuó que no es casual que en los últimos 40 años los gobiernos, nacional y estatales, hayan invertido cientos de veces más en publicidad en los medios mercantiles que en los presupuestos que deben entregar por obligación a los medios del servicio público.

"Tan sólo el año pasado, el Gobierno federal gastó cinco mil millones de pesos en promocionarse en las dos televisoras mercantiles nacionales y menos de 900 millones para sostener presupuestalmente a la totalidad de sus medios de televisión y de radio. El gasto total, incluyendo la publicidad pagada por todos los gobiernos de la República, rebasó los 20 mil millones de pesos, de acuerdo con cifras oficiales".

Apuntó que tal diferencia explicaría en buena medida que la voz y los voceros del gobierno sean los medios electrónicos mercantiles y no los canales 11 y 22, por ejemplo.

Adujo que en 2013, cuando se discutía en el Congreso la reforma en Telecomunicaciones, los medios gubernamentales de los estados, organizados en una asociación nacional, no dijeron ni media palabra, ni hicieron el menor pronunciamiento sobre el destino que les deparaba la nueva legislación.

"Otra vez el abandono y casi el desprecio total. La ley secundaria de Telecomunicaciones dejó fuera las definiciones de los medios públicos: respeto a contar con independencia editorial, autonomía de gestión financiera, capacidad para buscar sus propios recursos, además de los presupuestales, y condenó a la inopia y a la persecución judicial a los medios comunitarios y a las radios indígenas".

Sin embargo, comentó que en ese terreno se han podido construir sistemas de radio y televisión que a través del ejercicio del periodismo de investigación y del respeto a la inteligencia del público han sido medios de la sociedad, con la sociedad y para la sociedad.

Puso de relieve que si los medios del servicio público no contribuyen a fortalecer la democracia, a procurarla, a impulsarla, a explicar la vida, a discutir y comprender las contradicciones políticas y sociales, a dar la voz a las comunidades y a los pueblos, a mover el pensamiento y la liberación colectivos, no tienen razón alguna para existir.

Con información de: Noticiasnet 


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lunes, 17 de noviembre de 2014

Qué es eso - Por Hermann Bellinghausen



Es tan imposible sustraerse en conversación, lectura o pensamiento del desdichado asunto Ayotzinapa. Hasta los distraídos, los frívolos, los apartados, los ignorantes, los tibios, los cínicos. Hasta los niños; hay madres sensatas que discuten en Facebook si se debe hablar a los menores de estas cosas; enfrente de ellos de por sí lo hacen los adultos y la televisión. Además, ¿cómo sacas de las escuelas, kínder incluido, la difundidísima tragedia de una escuela? Chicos, aprendices de hombre, ciudadanos nuevos, hijos de padres y madres jóvenes, fueron asesinados y/o desaparecidos forzadamente y a la fuerza, y al parecer pulverizados por alguien. Se sabe urbi et orbi que se los llevó la policía cumpliendo órdenes superiores. Los azules que dirigen el tráfico, cuidan las calles, atrapan ladrones (se supone). Atrasito estaban los soldados, que vieron pasar de noche estudiantes y policías sin preguntar ni nada, pensando que salían a un día de campo en la igualable campiña de Iguala.

Más atrás, en los basureros, los turnaron a los malos (conste que hasta aquí iban nomás los buenos, los del gobierno) y aquellos quién sabe qué hicieron con los estudiantes. Resulta todo tan inimaginable. Preguntas. Preguntas. Cómo entender la extracción forzada de los ojos de Julio César Mondragón Fontes, a quien vivo y delante de sus compañeros, manos expertas le arrancaron el rostro y le desnudaron la calavera. Acababa de ser papá.

La vergüenza nacional da la vuelta al mundo, ahora que es posible varias veces al día. Pronto serán dos meses y no podemos sacar a Ayotzinapa de nuestros huesos. No nos cansamos de llenar las calles para marchar gritando. Los políticos y sus analistas dan muestras de pánico, y el espectáculo de un Estado atónito, impotente, enfermo pero inmensamente peligroso, nos mantiene sacados de onda en cadena nacional.

Los hay que identifican aquí el momento adecuado para que renuncie el gobierno y refundemos el país. Quienes ven sólo negro, o rojo, que es peor. Quienes se entregan a la ira, a la venganza o la desesperación. Quien confía en que México ya despertó. Quien percibe el chance de colar su candidatura para las elecciones que se pudieran ofrecer. Quien teme que México ya se fue a la mierda y tomará una generación recuperarlo (y eso si no nos alcanza antes el cambio climático que nos tienen preparado los mismos que lo siguen provocando). Hay quien cree que entiende. Quien supone que no entiende. Quien no sabe pero entiende. Quien no cree nada, y menos en lo que el gobierno quiere explicarnos. Quien reconoce en el narco al nuevo amo. Nadie sale ileso. Nadie permanece indiferente.

Una colega que es buen termómetro para el clima de los tiempos a nivel de pueblo lo resume en una palabra: zozobra. Son los vientos encontrados que nos ponen a punto de naufragio. El ánimo sin sosiego de quien no encuentra salida. La clave del descontento, atragantada.

Por mera consonancia, en busca de respuestas o alivio, uno viene entonces a tocar a las puertas siempre entreabiertas y sin candado de Ramón López Velarde. En 1919 publicó en Zozobra sus poemas de cuando la tormenta revolucionaria. El retorno maléfico, uno de los más conocidos y atesorados, cuyos versos que pasaron al refranero popular y los diccionarios de citas (Y una íntima tristeza reaccionaria), nos dice sin misericordia ni respuestas:


Mejor será no regresar al pueblo,
al edén subvertido que se calla
en la mutilación de la metralla.

Hasta los fresnos mancos,
los dignatarios de cúpula oronda,
han de rodar las quejas de la torre
acribillada en los vientos de fronda.

Y la fusilería grabó en la cal
de todas las paredes
de la aldea espectral,
negros y aciagos mapas,
porque en ellos leyese el hijo pródigo
al volver a su umbral
en un anochecer de maleficio,
a la luz del petróleo de una mecha
su esperanza deshecha.

Cuando la tosca llave enmohecida
tuerza la chirriante cerradura
en la añeja clausura
del zaguán, los dos púdicos
medallones de yeso,
entornando los párpados narcóticos,
se mirarán y se dirán: "¿Qué es eso?"


Así las cosas (como dice la muletilla de los gacetilleros), ¿cómo les explicamos a los niños? ¿Cómo animamos a los jóvenes? ¿Cómo satisfacemos nuestras preguntas? ¿Cómo perdonamos a un poder que dice yo no fui con justificaciones indecentes que ofenden la inteligencia? Su economía no sirve. Su entreguismo se devalúa centavo a centavo. Su proyección telemática cayó más bajo que una mala telenovela. Sus promesas y programas valen lo mismo que sus policías y funcionarios y partidos y retahílas de mala propaganda. Su prestigio internacional apesta a cloaca. Al actor se le corre el maquillaje y mueve a lástima. Como en el relato de Zbigniew Herbert, el emperador sueña con una grieta, no durante grandes batallas, sino creyéndose una chinche que busca un hueco en la pared para esconderse. (Sí. Nada es más ordinario que los sueños de los emperadores.) Pero como toda bestia herida, el poder enseña las garras.

Por Hermann Bellinghausen
Con información de : La Jornada  

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martes, 19 de agosto de 2014

Un llamado al gobierno de México



Los abajo firmantes, ciudadanos mexicanos que nos identificamos también como judíos, hacemos un llamado a que el gobierno de México exprese su reconocimiento formal al Estado de Palestina mediante un documento que suscriban ambos países. En tanto judíos consideramos que la paz entre los pueblos israelí y palestino será alcanzada sólo si Palestina –al igual que Israel– es reconocida como un Estado con plenos derechos. En tanto mexicanos, esperamos que nuestro país nos represente siguiendo la tradicional política exterior mexicana, a favor de la libertad y la justicia. Todos los países de Latinoamérica ya han reconocido formalmente a Palestina.

Solamente México, Colombia y Panamá faltan. Es el momento de hacerlo. Instamos al C. Presidente Enrique Peña Nieto a que dé la orden a la Secretaría de Relaciones Exteriores para ejecutar de manera expedita dicho reconocimiento oficial.

Néstor Braunstein, Margit Frenk, Silvana Rabinovich, Eduardo Mosches Nitkin, Ilya Semo, Jessica Bekerman, Boris Gerson, Julio Boltvinik, Ilán Semo, Sara Sutton Hamui, Rossana Cassigoli Salamon, Enrique Lomnitz, Saúl Kaminer, Fany Gerson, Esther Cimet S., Carolina Kerlow, Inés Westphalen, Verónica Volkow, Felipe Ehrenberg, Natalia Donner, Nasnia Oceransky, Bernardo Feldman, Tania Lomnitz, Ingrid Suckaer, Benjamín Cann Ziman, Ricardo Lomnitz y 30 firmas más.

Publicada en El Correo Ilustrado

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martes, 29 de julio de 2014

jueves, 24 de julio de 2014

Tzotziles musulmanes se manifiestan por la paz en Palestina



San Cristóbal de Las Casas, Chis. Alrededor de 60 personas de la comunidad musulmana radicada en esta ciudad, formada por indígenas tzotziles originarios de San Juan Chamula principalmente, marcharon y rezaron una plegaria para exigir que “cese el genocidio en contra” del pueblo Palestino.

“Somos pocos pero no podemos callar ante la masacre en contra del pueblo de Palestina”, dijo Hibrahim Checheb, representante de la comunidad islámica de México, Mezquita Al-kauzar.

Los musulmanes iniciaron la protesta cerca del templo de Caridad y luego de marchar tres cuadras por el andador Eclesiástico con banderas de Palestina llegaron a la plaza y frente a la catedral de San Cristóbal realizaron un acto en el que insistieron en que “pare la guerra”.

“No a la guerra. Palestina Libre. Chiapas contigo” y “Palestina, el mundo llora por ti”, escribieron en cartulinas los musulmanes radicados en esta ciudad, quienes por primera vez participan en una manifestación de este tipo en esta ciudad.

“Queremos justicia, queremos paz ahora, no más guerra, viva Palestina, Palestina libre”, corearon en español y en árabe hombres, mujeres y niños, quienes dieron dos vueltas al parque central, luciendo atuendos tipo árabes.

En la manifestación participó también Nahela A. Morales de la comunidad musulmana radicada en Nueva York, Estados Unidos, quien sostuvo que “los ataques en contra de Palestina son inhumanos y no tienen nada que ver con la religión ni razas; duele porque las víctimas son principalmente niños y mujeres inocentes”.

Hibrahim Checheb afirmó que “esta es la primera vez que nos damos a conocer y nos manifestamos públicamente, pues no sólo como musulmanes sino como seres humanos nos deberíamos de unir para reprochar todos estos ataques en contra del pueblo de Palestina por parte de Israel”.

En entrevista agregó: “Somos un grupo de tzotziles que nos hemos convertido al Islam desde hace 18 años y nos estamos manifestando a favor del pueblo de Palestina para que pare el genocidio que está ocurriendo” en ese país.

Señaló que la comunidad musulmana radicada en esta ciudad está formada por entre 600 y 700 personas, dividida en tres grupos, cuyos representantes participaron en la protesta, que finalizó poco antes de las 14 horas con una plegaria en la Plaza Catedral.

Por Elio Henríquez
Foto: Moysés Zúñiga

Con información de : La Jornada


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jueves, 10 de julio de 2014

México - Acto de solidaridad con Palestina



La coordinadora de solidaridad con Palestina llama a la sociedad mexicana y a los gobiernos del mundo a exigir de manera enérgica que Israel frene sus acciones genocidas sobre Gaza.

Esta convocatoria tiene lugar luego que los bombardeos indiscriminados del ejército del régimen israelí en la Franja de Gaza han dejado más de 80 fallecidos -entre ellos más de 25 niños- y cientos de heridos

Conviene recordar que "el ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños".Galeano

"Incluso una sola noche en la cárcel es suficiente para tener una idea de lo que significa estar bajo el control total de alguna fuerza externa. Y difícilmente se requiere más de un día en Gaza para apreciar lo que debe ser tratar de sobrevivir en la prisión al aire libre más grande del mundo, donde alrededor de 1.5 millones de personas en una franja de territorio de aproximadamente 140 millas cuadradas (unos 360 kilómetros cuadrados) están sometidas al terror y al castigo arbitrario, al azar. Sin más propósito que humillar y degradar". Chomsky





 Coordinadora de Solidaridad con Palestina

"Llamamos a la sociedad mexicana y gobiernos del mundo, a exigir demanera enérgica al gobierno de Israel que frene sus acciones genocidas sobre Gaza, la cárcel a cielo abierto más grande del mundo en la que sus 2 millones de habitantes no tienen a dónde huir. El pueblo de Gaza no tiene ejército, ni misiles, ni aviones no tripulados, como los tiene el ejército israelí. ¿Por qué los palestinos están ahí? ¿Por qué estaría dispuesto todo un pueblo a ser bombardeado por parte de uno de los ejércitos más poderosos del mundo, sí no es porque esa tierra les fue arrebatada por una ocupación que dura ya más de 60 años? Es necesario alzar la voz para exigir que se frenen las acciones criminales contra los palestinos.

Invitamos a la manifestación el vienes 11 de julio, 13:00 horas. Frente a la Secretaria de Relaciones Exteriores, Av. Juárez 20. Centro Histórico, Ciudad de México.

¡Alto al bloqueo y los bombardeos contra civiles en Gaza, Palestina! ".

Información: 
palestinaymexico@yahoo.com
5782-2564, 55-3224-2667 


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domingo, 25 de mayo de 2014

Hasta Siempre Sub Marcos



A las 2:08 de la madrugada de hoy, el Subcomandante Marcos anunció que a partir de ese momento deja de existir. En conferencia de prensa ante los medios libres que asistieron al homenaje a Galeano, el zapatista asesinado en la comunidad zapatista de La Realidad, el jefe militar del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), indicó: “si me permiten definir a Marcos, el personaje, entonces les diría sin titubear, que fue una botarga”.

Luego de más de 20 años al frente de la organización político-militar que se levantó en armas el primero de enero de 1994, Marcos anunció su relevo. Indicó que después de los cursos de la Escuelita Zapatista del año pasado y principios de este, “nos dimos cuenta que ya había una generación que podía mirarnos de frente, que podía escucharnos y hablarnos sin esperar guía o liderazgo, ni pretender sumisión o seguimiento”. Entonces, dijo, “Marcos, el personaje, ya no era necesario. La nueva etapa en la lucha zapatista estaba lista”.

En la comunidad emblemática de La Realidad, la misma en la que el pasado 2 de mayo un grupo de paramilitares de la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos Histórica (CIOAC-H), asesinó al base de apoyo zapatista Galeano, el subcomandante Marcos apareció de madrugada frente a los representantes de los medios libres de comunicación, acompañado de seis comandantes y comandantas del Comité Clandestino Revolucionario Indígena y del Subcomandante Insurgente Moisés, a quién en diciembre pasado anunció como su relevo al mando.

“Es nuestra convicción y nuestra práctica que para revelarse y luchar no son necesarios ni líderes ni caudillos, ni mesías ni salvadores; para luchar sólo se necesita un poco de vergüenza, un tanto de dignidad y mucha organización, lo demás o sirve al colectivo o no sirve”, dijo Marcos.

Con un parche negro con el dibujo de una calavera de pirata cubriendo su ojo derecho, el hasta ahora vocero zapatista rememoró la madrugada del primero de enero 1994, cuando “un ejército de gigantes, es decir, de indígenas rebeldes, bajó a las ciudades para con su paso sacudir el mundo. Apenas unos días después, con la sangre de nuestros caídos aún fresca en las calles, nos dimos cuenta que los de afuera no nos veían. Acostumbrados a mirar desde arriba a los indígenas, no alzaban la mirada para mirarnos; acostumbrados a vernos humillados, su corazón no comprendía nuestra digna rebeldía. Su mirada se había detenido en el único mestizo que vieron con pasamontañas, es decir, que no miraron. Nuestros jefes y jefas dijeron entonces: ‘sólo ven lo pequeño que son, hagamos a alguien tan pequeño como ellos, que a él lo vean y que por él nos vean’”.

Ese fue el nacimiento de Marcos, fruto de “una compleja maniobra de distracción, un truco de magia terrible y maravilloso, una maliciosa jugada del corazón indígena que somos; la sabiduría indígena desafiaba a la modernidad en uno de sus bastiones: los medios de comunicación”.

La nota de la conferencia, firmada por “medios libres, alternativos, autónomos o como se digan”, dada a conocer en diversos portales de comunicación alternativa como Radio Pozol, Promedios y Reporting on Resistences, recrea un ambiente de aplausos y vivas al EZLN luego del anuncio de la Comandancia.

La figura del subcomandante Marcos le dio la vuelta al mundo desde las primeras horas del primero de enero de 1994. La imagen de un hombre armado con carrilleras rojas y un R-15, y ataviado con un uniforme café y negro cubierto por un chuj de lana de Los Altos de Chiapas, cubierto el rostro con un pasamontañas y fumando pipa, fue la primera plana de los periódicos más influyentes del planeta. En los días y semanas posteriores trascendieron sus comunicados cargados de ironía y humor, desafiantes e irreverentes. Unas hojas blancas escritas a máquina de escribir que eran literalmente arrebatadas por la prensa nacional e internacional. Veinte años y más de cuatro meses después, Marcos anuncia el fin de esta etapa.

“Difícil creer que veinte años después aquel ´nada para nosotros´ resultara que no era una consigna, una frase buena para carteles y canciones, sino una realidad, La Realidad”, dijo Marcos. Y añadió: “si ser consecuente es un fracaso, entonces la incongruencia es el camino del éxito, la ruta del poder. Pero nosotros no queremos ir para allá, no nos interesa. En estos parámetros, preferimos fracasar que triunfar.”

“Pensamos”, dijo, “que es necesario que uno de nosotros muera para que Galeano Viva. Así que hemos decidido que Marcos debe de morir hoy”.

“A la 2:10 el Subcomandante Insurgente Marcos bajó para siempre del templete, se apagaron las luces y a continuación se escuchó una oleada de aplausos de las y los adherentes a La Sexta, seguida de una oleada más grande de aplausos de las bases de apoyo zapatistas, milicianos e insurgentes”, reportaron desde La Realidad.

Fiel a su estilo irónico y a sus tradicionales posdatas, el personaje de Marcos remató: P.D. 1 Game Over. 2.- Jaque Mate. 3.- Touché. 4.- Mhhh, ¿así es el infierno? 5.- ¿O sea que sin la botarga ya puedo andar desnudo? 6.- Está muy oscuro acá, necesito una lucecita…”

A continuación, la carta íntegra del Subcomandante Insurgente Marcos en su despedida.

ENTRE LA LUZ Y LA SOMBRA.


En La Realidad, Planeta Tierra.

Mayo del 2014.

Compañera, compañeroa, compañero:

Buenas noches, tardes, días en cualesquiera que sea su geografía, su tiempo y su modo.

Buenas madrugadas.

Quisiera pedirles a las compañeras, compañeros y compañeroas de la Sexta que vienen de otras partes, especialmente a los medios libres compañeros, su paciencia, tolerancia y comprensión para lo que voy a decir, porque éstas serán mis últimas palabras en público antes de dejar de existir.

Me dirijo a ustedes y a quienes a través de ustedes nos escuchan y miran.

Tal vez al inicio, o en el transcurso de estas palabras vaya creciendo en su corazón la sensación de que algo está fuera de lugar, de que algo no cuadra, como si estuvieran faltando una o varias piezas para darle sentido al rompecabezas que se les va mostrando. Como que de por sí falta lo que falta.

Tal vez después, días, semanas, meses, años, décadas después se entienda lo que ahora decimos.

Mis compañeras y compañeros del EZLN en todos sus niveles no me preocupan, porque de por sí es nuestro modo acá: caminar, luchar, sabiendo siempre que siempre falta lo que falta.

Además de que, que no se ofenda nadie, la inteligencia de l@s compas zapatistas está muy por arriba del promedio.

Por lo demás, nos satisface y enorgullece que sea ante compañeras, compañeros y compañeroas, tanto del EZLN como de la Sexta, que se da a conocer esta decisión colectiva.

Y qué bueno que será por lo medios libres, alternativos, independientes, que este archipiélago de dolores, rabias y digna lucha que nos llamamos “la Sexta” tendrá conocimiento de esto que les diré, donde quiera que se encuentren.

Si a alguien más le interesa saber qué pasó este día tendrá que acudir a los medios libres para enterarse.

Va pues. Bienvenidas y bienvenidos a la realidad zapatista.

I.- Una decisión difícil.

Cuando irrumpimos e interrumpimos en 1994 con sangre y fuego, no iniciaba la guerra para nosotras, nosotros los zapatistas.

La guerra de arriba, con la muerte y la destrucción, el despojo y la humillación, la explotación y el silencio impuestos al vencido, ya la veníamos padeciendo desde siglos antes.

Lo que para nosotros inicia en 1994 es uno de los muchos momentos de la guerra de los de abajo contra los de arriba, contra su mundo.

Esa guerra de resistencia que día a día se bate en las calles de cualquier rincón de los cinco continentes, en sus campos y en sus montañas.

Era y es la nuestra, como la de muchos y muchas de abajo, una guerra por la humanidad y contra el neoliberalismo.

Contra la muerte, nosotros demandamos vida.
Contra el silencio, exigimos la palabra y el respeto.
Contra el olvido, la memoria.
Contra la humillación y el desprecio, la dignidad.
Contra la opresión, la rebeldía.
Contra la esclavitud, la libertad.
Contra la imposición, la democracia.
Contra el crimen, la justicia.

¿Quién con un poco de humanidad en las venas podría o puede cuestionar esas demandas?

Y en ese entonces muchos escucharon.

La guerra que levantamos nos dio el privilegio de llegar a oídos y corazones atentos y generosos en geografías cercanas y alejadas.

Faltaba lo que faltaba, y falta lo que falta, pero conseguimos entonces la mirada del otro, su oído, su corazón.

Entonces nos vimos en la necesidad de responder a una pregunta decisiva:

“¿Qué sigue?”

En las tétricas cuentas de la víspera no entraba la posibilidad de plantearnos pregunta alguna. Así que esa pregunta nos llevó a otras:

¿Preparar a los que siguen en la ruta de la muerte?

¿Formar más y mejores soldados?

¿Invertir empeños en mejorar nuestra maltrecha maquinaria de guerra?

¿Simular diálogos y disposición para la paz, pero seguir preparando nuevos golpes?

¿Matar o morir como único destino?

¿O debíamos reconstruir el camino de la vida, ése que habían roto y siguen rompiendo desde arriba?

El camino no sólo de los pueblos originarios, también de trabajadores, estudiantes, maestros, jóvenes, campesinos, además de todas las diferencias que se celebran arriba, y abajo se persiguen y se castigan.

¿Debíamos inscribir nuestra sangre en el camino que otros dirigen hacia el Poder o debíamos voltear el corazón y la mirada a los que somos y a los que son lo que somos, es decir los pueblos originarios, guardianes de la tierra y la memoria?

Nadie lo escuchó entonces, pero en los primeros balbuceos que fueron nuestras palabras advertimos que nuestro dilema no estaba entre negociar o combatir, sino entre morir o vivir.

Quien hubiera advertido entonces que ese temprano dilema no era individual, tal vez hubiera entendido mejor lo que ha ocurrido en la realidad zapatista los últimos 20 años.

Pero les decía yo que nos topamos con esa pregunta y ese dilema.

Y elegimos.

Y en lugar de dedicarnos a formar guerrilleros, soldados y escuadrones, preparamos promotores de educación, de salud, y se fueron levantando las bases de la autonomía que hoy maravilla al mundo.

En lugar de construir cuarteles, mejorar nuestro armamento, levantar muros y trincheras, se levantaron escuelas, se construyeron hospitales y centros de salud, mejoramos nuestras condiciones de vida.

En lugar de luchar por ocupar un lugar en el Partenón de las muertes individualizadas de abajo, elegimos construir la vida.

Esto en medio de una guerra que no por sorda era menos letal.

Porque, compas, una cosa es gritar “no están solos” y otra enfrentar sólo con el cuerpo una columna blindada de tropas federales, como ocurrió en la zona de Los Altos de Chiapas, y a ver si hay suerte y alguien se entera, y a ver si hay un poco más de suerte y el que se entera se indigna, y otro poco más de suerte y el que se indigna hace algo.

En el entretanto, las tanquetas son frenadas por las mujeres zapatistas, y a falta de parque fue con mentadas de madre y piedras que la serpiente de acero tuvo que echarse para atrás.

Y en la zona norte de Chiapas, padecer el nacimiento y desarrollo de las guardias blancas, recicladas entonces como paramilitares; y en la zona Tzotz Choj las agresiones continuas de organizaciones campesinas que de “independientes” a veces ni el nombre tienen; y en la zona de la Selva Tzeltal la combinación de paramilitares y contras.

Y una cosa es gritar “todos somos marcos” o “no todos somos marcos”, según el caso o cosa, y otra la persecución con toda la maquinaria de guerra, la invasión de poblados, el “peinado” de montañas, el uso de perros adiestrados, las aspas de los helicópteros artillados alborotando los copetes de las ceibas, el “vivo o muerto” que nació en los primeros días de enero de 1994 y alcanzó su nivel más histérico en 1995 y el resto del sexenio del ahora empleado de una trasnacional, y que esta zona de Selva Fronteriza padeció desde 1995 y a la que se suma después la misma secuencia de agresiones de organizaciones campesinas, uso de paramilitares, militarización, hostigamiento.

Si hay algún mito en todo esto no es el pasamontañas, sino la mentira que repiten desde esos días, incluso retomada por personas con altos estudios, de que la guerra contra los zapatistas sólo duró 12 días.

No haré un recuento detallado. Alguien con un poco de espíritu crítico y seriedad puede reconstruir la historia, y sumar y restar para sacar la cuenta, y decir si fueron y son más los reporteros que los policías y soldados; si fueron más los halagos que las amenazas e insultos, si el precio que se ponía era para ver el pasamontañas o para capturarlo “vivo o muerto”.

En esas condiciones, algunas veces sólo con nuestras fuerzas y otras con el apoyo generoso e incondicional de gente buena de todo el mundo, se fue avanzando en la construcción aún inacabada, es cierto, pero ya definida de lo que somos.

No es entonces una frase, afortunada o desafortunada, según se le vea desde arriba o desde abajo, la de “aquí estamos los muertos de siempre, muriendo de nuevo, pero ahora para vivir”. Es la realidad.

Y casi 20 años después…

El 21 de diciembre del 2012, cuando la política y el esoterismo coincidían, como otras veces, en predicar catástrofes que siempre son para los de siempre, los de abajo, repetimos el golpe de mano del 1 de enero del 94 y, sin disparar ni un solo tiro, sin armas, con nuestro solo silencio, postramos de nuevo la soberbia de las ciudades cuna y nido del racismo y el desprecio.

Si el primero de enero de 1994, miles de hombres y mujeres sin rostro atacaron y rindieron las guarniciones que protegían las ciudades, el 21 de diciembre del 2012 fueron decenas de miles que tomaron sin palabras los edificios desde donde se celebraba nuestra desaparición.

El sólo hecho inapelable de que el EZLN no sólo no se había debilitado, mucho menos desaparecido, sino que había crecido cuantitativa y cualitativamente hubiera bastado para que cualquier mente medianamente inteligente se diera cuenta de que, en esos 20 años, algo había cambiado al interior del EZLN y de las comunidades.

Tal vez más de alguno piense que nos equivocamos al elegir, que un ejército no puede ni debe empeñarse en la paz.

Por muchas razones, cierto, pero la principal era y es porque de esa forma terminaríamos por desaparecer.

Tal vez es cierto. Tal vez nos equivocamos al elegir cultivar la vida en lugar de adorar a la muerte.

Pero nosotros elegimos no escuchando a los de afuera. No a quienes siempre demandan y exigen la lucha a muerte, mientras los muertos los pongan otros.

Elegimos mirándonos y escuchándonos, siendo el Votán colectivo que somos.

Elegimos la rebeldía, es decir, la vida.

Eso no quiere decir que no supiéramos que la guerra de arriba trataría y trata de imponer de nuevo su dominio sobre nosotros.

Supimos y sabemos que una y otra vez habremos de defender lo que somos y como somos.

Supimos y sabemos que seguirá habiendo muerte para que haya vida.

Supimos y sabemos que para vivir, morimos.

II.- ¿Un fracaso?

Dicen por ahí que no hemos logrado nada para nosotros.

No deja de sorprender que se maneje con tanto desparpajo esta posición.

Piensan que los hijos e hijas de los comandantes y comandantas deberían disfrutar de viajes al extranjero, de estudios en escuelas privadas y luego de altos puestos en la empresa o la política. Que en lugar de trabajar la tierra para arrancarle con sudor y empeño el alimento, deberían lucirse en las redes sociales divirtiéndose en los antros, exhibiendo lujos.

Tal vez los subcomandantes deberían procrear y heredar a sus descendientes los cargos, las prebendas, los templetes, como hacen los políticos de todo el espectro.

Tal vez deberíamos, como los dirigentes de la CIOAC-H y de otras organizaciones campesinas, recibir privilegios y paga en proyectos y apoyos, quedarnos con la mayor parte y dejar a las bases sólo unas migajas, a cambio de que cumplan las órdenes criminales que vienen de más arriba.

Pero es cierto, no hemos logrado nada de eso para nosotros.

Difícil de creer que, 20 años después de aquel “nada para nosotros”, resultara que no era una consigna, una frase buena para carteles y canciones, sino una realidad, la realidad.

Si el ser consecuentes es un fracaso, entonces la incongruencia es el camino del éxito, la ruta al Poder.

Pero nosotros no queremos ir para allá.

No nos interesa.

En esos parámetros preferimos fracasar que triunfar.

III.- El relevo.

En estos 20 años ha habido un relevo múltiple y complejo en el EZLN.

Algunos han advertido sólo el evidente: el generacional.

Ahora están haciendo la lucha y dirigiendo la resistencia quienes eran pequeños o no habían nacido al inicio del alzamiento.

Pero algunos estudiosos no se han percatado de otros relevos:

El de clase: del origen clase mediero ilustrado, al indígena campesino.

El de raza: de la dirección mestiza a la dirección netamente indígena.

Y el más importante: el relevo de pensamiento: del vanguardismo revolucionario al mandar obedeciendo; de la toma del Poder de Arriba a la creación del poder de abajo; de la política profesional a la política cotidiana; de los líderes, a los pueblos; de la marginación de género, a la participación directa de las mujeres; de la burla a lo otro, a la celebración de la diferencia.

No me extenderé más sobre esto, porque ha sido precisamente el curso “La Libertad según l@s zapatistas” la oportunidad de constatar si en territorio organizado vale más el personaje que la comunidad.

En lo personal no entiendo por qué gente pensante que afirma que la historia la hacen los pueblos, se espante tanto ante la existencia de un gobierno del pueblo donde no aparecen los “especialistas” en ser gobierno.

¿Por qué les da terror el que sean los pueblos los que manden, los que dirijan sus pasos propios?

¿Por qué mueven la cabeza con desaprobación frente al mandar obedeciendo?

El culto al individualismo encuentra en el culto al vanguardismo su extremo más fanático.

Y ha sido eso precisamente, el que los indígenas manden y que ahora un indígena sea el vocero y jefe, lo que los aterra, los aleja, y finalmente se van para seguir buscando alguien que precise de vanguardias, caudillos y líderes. Porque también hay racismo en la izquierda, sobre todo en la que se pretende revolucionaria.

El ezetaelene no es de ésos. Por eso no cualquiera puede ser zapatista.

IV.- Un holograma cambiante y a modo. Lo que no será.

Antes del amanecer de 1994, pasé 10 años en estas montañas. Conocí y traté personalmente a algunos en cuya muerte morimos un mucho. Conozco y trato desde entonces con otros y otras más que hoy están aquí como nosotros.

Muchas madrugadas me encontré a mí mismo tratando de digerir las historias que me contaban, los mundos que dibujaban con silencios, manos y miradas, su insistencia en señalar algo más allá.

¿Era un sueño el mundo ése, tan otro, tan lejano, tan ajeno?

A veces pensé que se habían adelantado, que las palabras que nos guiaron y guían venían de tiempos para los que no habían aún calendarios, perdidos como estaban en geografías imprecisas: siempre el sur digno omnipresente en todos los puntos cardinales.

Luego supe que no me hablaban de un mundo inexacto y, por lo tanto, improbable.

Ese mundo ya andaba con su paso.

Ustedes, ¿no lo vieron? ¿No lo ven?

No hemos engañado a nadie de abajo. No escondemos que somos un ejército, con su estructura piramidal, su centro de mando, sus decisiones de arriba hacia abajo. No por congraciarnos con libertarios o por moda negamos lo que somos.

Pero cualquiera puede ver ahora si el nuestro es un ejército que suplante o impone.

Y debo decir esto, que ya he pedido la autorización del compañero Subcomandante Insurgente Moisés para hacerlo:

Nada de lo que hemos hecho, para bien o para mal, hubiera sido posible si un ejército armado, el zapatista de liberación nacional, no se hubiera alzado contra el mal gobierno ejerciendo el derecho a la violencia legítima. La violencia del de abajo frente a la violencia del de arriba.

Somos guerreros y como tales sabemos cuál es nuestro papel y nuestro momento.

En la madrugada del día primero del primer mes del año de 1994, un ejército de gigantes, es decir, de indígenas rebeldes, bajó a las ciudades para con su paso sacudir el mundo.

Apenas unos días después, con la sangre de nuestros caídos aún fresca en las calles citadinas, nos dimos cuenta de que los de afuera no nos veían.

Acostumbrados a mirar desde arriba a los indígenas, no alzaban la mirada para mirarnos.

Acostumbrados a vernos humillados, su corazón no comprendía nuestra digna rebeldía.

Su mirada se había detenido en el único mestizo que vieron con pasamontañas, es decir, que no miraron.

Nuestros jefes y jefas dijeron entonces:

“Sólo lo ven lo pequeño que son, hagamos a alguien tan pequeño como ellos, que a él lo vean y por él nos vean”

Empezó así una compleja maniobra de distracción, un truco de magia terrible y maravillosa, una maliciosa jugada del corazón indígena que somos, la sabiduría indígena desafiaba a la modernidad en uno de sus bastiones: los medios de comunicación.

Empezó entonces la construcción del personaje llamado “Marcos”.

Les pido que me sigan en este razonamiento:

Supongamos que es posible otra forma de neutralizar a un criminal. Por ejemplo, creándole su arma homicida, hacerle creer que es efectiva, conminarlo a construir, en base a esa efectividad, todo su plan, para, en el momento en que se prepara para disparar, el “arma” vuelva a ser lo que siempre fue: una ilusión.

El sistema entero, pero sobre todo sus medios de comunicación, juegan a construir famas para luego destruirlas si no se pliegan a sus designios.

Su poder residía (ya no, han sido desplazados en eso por las redes sociales) en decidir qué y quién existía en el momento en que elegían qué nombraban y qué callaban.

En fin, no me hagan mucho caso, como se ha demostrado en estos 20 años, yo no sé nada de medios masivos de comunicación.

El caso es que el SupMarcos pasó de ser un vocero a ser un distractor.

Si el camino de la guerra, es decir, de la muerte, nos había tomado 10 años; el de la vida tomó más tiempo y requirió más esfuerzo, por no hablar de sangre.

Porque, aunque no lo crean, es más fácil morir que vivir.

Necesitábamos tiempo para ser y para encontrar a quien supiera vernos como lo que somos.

Necesitábamos tiempo para encontrar a quien nos viera no hacia arriba, no hacia abajo, que de frente nos viera, que nos viera con mirada compañera.

Les decía que empezó entonces la construcción del personaje.

Marcos un día tenía los ojos azules, otro día los tenía verdes, o cafés, o miel, o negros, todo dependiendo de quién hiciera la entrevista y tomara la foto. Así fue reserva en equipos de futbol profesional, empleado en tiendas departamentales, chofer, filósofo, cineasta, y los etcéteras que pueden encontrar en los medios de paga de esos calendarios y en diversas geografías. Había un Marcos para cada ocasión, es decir, para cada entrevista. Y no fue fácil, créanme, no había entonces wikipedia y si venían del Estado Español tenía que investigar si el corte inglés, por ejemplo, era un corte de traje típico de Inglaterra, una tienda de abarrotes, o una tienda departamental.

Si me permiten definir a Marcos el personaje entonces diría sin titubear que fue una botarga.

Digamos que, para que me entiendan, Marcos era un Medio No Libre (ojo: que no es lo mismo que ser un medio de paga).

En la construcción y mantenimiento del personaje tuvimos algunos errores.

“Es de humanos el herrar”, dijo el herrero.

Durante el primer año agotamos, como quien dice, el repertorio de “Marcos” posibles. Así que para inicios de 1995 estábamos en apuros y el proceso de los pueblos estaba en sus primeros pasos.

Así que en 1995 ya no sabíamos cómo hacerle. Pero entonces es cuando Zedillo, con el PAN de la mano, “descubre” a Marcos con el mismo método científico con que encuentra osamentas, es decir, por delación esotérica.

La historia del tampiqueño nos dio aire, aunque el fraude posterior de la Paca de Lozano nos hizo temer que la prensa de paga cuestionara también el “desenmascaramiento” de Marcos y descubriera que era un fraude más. Afortunadamente no fue así. Como ésa, los medios siguieron tragando otras ruedas de molino semejantes.

Un tiempo después el tampiqueño llegó a estas tierras. Junto con el Subcomandante Insurgente Moisés, hablamos con él. Le ofrecimos entonces dar una conferencia conjunta, así podría él librarse de la persecución puesto que sería evidente que no eran Marcos y él la misma persona. No quiso. Vino a vivir acá. Salió algunas veces y su rostro puede encontrarse en las fotografías de los velorios de sus padres. Si quieren pueden entrevistarlo. Ahora vive en una comunidad, en…. Ah, no quiere que sepan dónde mero vive. No diremos nada más para que él, si así lo desea algún día, pueda contar la historia que vivió desde el 9 de febrero de 1995. Por nuestra parte sólo nos queda agradecerle que nos haya pasado datos que cada tanto usamos para alimentar la “certeza” de que el SupMarcos no es lo que es en realidad, es decir, una botarga o un holograma, sino un profesor universitario, originario del ahora doloroso Tamaulipas.

En el entretanto seguíamos buscando, buscándolas, buscándolos a ustedes, a quienes ahora están aquí y a quienes no están aquí pero están.

Lanzamos una y otra iniciativas para encontrar al otro, a la otra, a lo otro compañero. Diferentes iniciativas, tratando de encontrar la mirada y el oído que necesitamos y merecemos.

En el entretanto, seguía el avance de los pueblos y el relevo del que se ha hablado mucho o poco, pero que se puede constatar directamente, sin intermediarios.

En la búsqueda de lo otro, una y otra vez fracasamos.

A quien encontrábamos o nos quería dirigir o quería que lo dirigiéramos.

Había quienes se acercaban y lo hacían con el afán de usarnos, o para mirar hacia atrás, sea con la nostalgia antropológica, sea con la nostalgia militante.

Así para unos éramos comunistas, para otros trotskistas, para otros anarquistas, para otros maoístas, para otros milenaristas, y ahí les dejo varios “istas” para que pongan lo que sea de su conocimiento.

Así fue hasta la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, la más audaz y la más zapatista de las iniciativas que hemos lanzado hasta ahora.

Con la Sexta al fin hemos encontrado quien nos mira de frente y nos saluda y abraza, y así se saluda y abraza.

Con la Sexta al fin los encontramos a ustedes.

Por fin, alguien que entendía que no buscábamos ni pastores que nos guiaran, ni rebaños a los cuales conducir a la tierra prometida. Ni amos ni esclavos. Ni caudillos ni masas sin cabeza.

Pero faltaba ver si era posible que miraran y escucharan lo que siendo somos.

Al interior, el avance de los pueblos había sido impresionante.

Entonces vino el curso “La Libertad según l@s zapatistas”.

En 3 vueltas, nos dimos cuenta de que ya había una generación que podía mirarnos de frente, que podía escucharnos y hablarnos sin esperar guía o liderazgo, ni pretender sumisión ni seguimiento.

Marcos, el personaje, ya no era necesario.

La nueva etapa en la lucha zapatista estaba lista.

Pasó entonces lo que pasó y muchas y muchos de ustedes, compañeras y compañeros de la Sexta, lo conocen de manera directa.

Podrán decir luego que lo del personaje fue ocioso. Pero una revisión honesta de esos días dirá de cuántas y cuántos voltearon a mirarnos, con agrado o desagrado, por los desfiguros de una botarga.

Así que el relevo de mando no se da por enfermedad o muerte, ni por desplazamiento interno, purga o depuración.

Se da lógicamente de acuerdo a los cambios internos que ha tenido y tiene el EZLN.

Sé que eso no cuadra con los esquemas cuadrados que en los distintos arriba hay, pero eso la verdad nos tiene sin cuidado.

Y si esto arruina la perezosa y pobre elaboración de los rumorólogos y zapatólogos de Jovel, pues ni modos.

Ni estoy ni he estado enfermo, ni estoy ni he estado muerto.

O sí, aunque tantas veces me mataron, tantas veces me morí, y de nuevo estoy aquí.

Si alentamos esos rumores fue porque así convenía.

El último gran truco del holograma fue simular enfermedad terminal, e incluso todas las muertes que he padecido.

Por cierto, lo de “si su salud lo permite”, que el Subcomandante Insurgente Moisés usó en el comunicado anunciando la compartición con el CNI, era un equivalente a “si el pueblo lo pide” o “si las encuestas me favorecen” o “si dios me da licencia” u otros lugares comunes que han sido la muletilla en la clase política en los últimos tiempos.

Si me permiten un consejo: deberían cultivar un poco el sentido del humor, no sólo por salud mental y física, también porque sin sentido del humor no van a entender al zapatismo. Y el que no entiende, juzga; y el que juzga, condena.

En realidad ésa ha sido la parte más sencilla del personaje. Para alimentar el rumor sólo fue necesario decirle a algunas personas en específico: “te voy a decir un secreto pero prométeme que no se lo vas a contar nadie”.

Por supuesto que lo contaron.

Los principales colaboradores involuntarios del rumor de enfermedad y muerte han sido los “expertos en zapatología” que en la soberbia Jovel y en la caótica Ciudad de México presumen su cercanía con el zapatismo y el profundo conocimiento que de él tienen, además, claro, de los policías que también cobran como periodistas, de los periodistas que cobran como policías, y de l@s periodistas que sólo cobran, y mal, como periodistas.

Gracias a todas y todos ellos y ellas. Gracias por su indiscreción. Hicieron exactamente como suponíamos que iban a hacer. Lo único malo de todo esto, es que dudo que ahora alguien les confíé ningún secreto.

Es nuestra convicción y nuestra práctica que para rebelarse y luchar no son necesarios ni líderes ni caudillos ni mesías ni salvadores. Para luchar sólo se necesitan un poco de vergüenza, un tanto de dignidad y mucha organización.

Lo demás, o sirve al colectivo o no sirve.

Ha sido particularmente cómico lo que el culto al individuo ha provocado en los politólogos y analistas de arriba. Ayer dijeron que el futuro de este pueblo mexicano dependía de la alianza de 2 personalidades. Antier dijeron que Peña Nieto se independizaba de Salinas de Gortari, sin darse cuenta de que, entonces, si criticaban a Peña Nieto, se ponían del lado de Salinas de Gortari; y que si criticaban a éste último, apoyaban a Peña Nieto. Ahora dicen que hay que optar por un bando en la lucha de arriba por el control de las telecomunicaciones, así que o estás con Slim o estás con Azcárraga-Salinas. Y más arriba, o con Obama o con Putin.

Quienes hacia arriba suspiran y miran pueden seguir buscando su líder; pueden seguir pensando que ahora sí se van a respetar los resultados electorales; que ahora sí Slim va a apoyar la opción electoral de izquierda; que ahora sí en Game of Thrones van a aparecer los dragones y las batallas; que ahora sí en la serie televisiva The Walking Dead, Kirkman se va a apegar al comic; que ahora sí las herramientas hechas en china no se van a quebrar a la primera vuelta; que ahora sí el futbol va a ser deporte y no negocio.

Y sí, puede que en algunos de los casos sí le atinen, pero no hay que olvidar que en todos ellos son meros espectadores, es decir, consumidores pasivos.

Quienes amaron y odiaron al SupMarcos ahora saben que han odiado y amado a un holograma. Sus amores y odios han sido, pues, inútiles, estériles, vacíos, huecos.

No habrá entonces casa-museo o placas de metal en donde nací y crecí. Ni habrá quien viva de haber sido el subcomandante Marcos. Ni se heredará su nombre ni su cargo. No habrán viajes todo pagado para dar pláticas en el extranjero. No habrá traslado ni atención en hospitales de lujo. No habrán viudas ni hereder@s. No habrán funerales, ni honores, ni estatuas, ni museos, ni premios, ni nada de lo que el sistema hace para promover el culto al individuo y para menospreciar al colectivo.

El personaje fue creado y ahora sus creadores, los zapatistas y las zapatistas, lo destruimos.

Si alguien entiende esta lección que dan nuestras compañeras y compañeros, habrá entendido uno de los fundamentos del zapatismo.

Así que en los últimos años ha pasado lo que ha pasado.

Entonces vimos que la botarga, el personaje, el holograma pues, ya no era necesario.

Una y otra vez planeamos, y una y otra vez esperamos el momento indicado: el calendario y la geografía precisas para mostrar lo que en verdad somos a quienes son en verdad.

Entonces llegó Galeano con su muerte a marcarnos la geografía y el calendario: “aquí, en La Realidad; ahora: en el dolor y la rabia”

V.- El dolor y la Rabia. Susurros y gritos.

Cuando llegamos al caracol aquí en La Realidad, sin que nadie nos lo dijera empezamos a hablar en susurros.

Quedo hablaba nuestro dolor, quedito nuestra rabia.

Como si tratáramos de evitar que al Galeano lo ahuyentaran los ruidos, los sonidos que le eran ajenos.

Como si nuestras voces y pasos lo llamaran.

“Espera compa”, decía nuestro silencio.

“No te vayas”, susurraban las palabras.

Pero hay otros dolores y otras rabias.

Ahora mismo, en otros rincones de México y del mundo, un hombre, una mujer, unoa otroa, un niño, una niña, un anciano, una anciana, una memoria, es golpeada a mansalva, rodeada por el sistema hecho crimen voraz, es garroteada, macheteada, baleada, rematada, arrastrada entre burlas, abandonada, recuperado y velado su cuerpo, enterrada su vida.

Sólo algunos nombres:

Alexis Benhumea, asesinado en el Estado de México.
Francisco Javier Cortés, asesinado en el Estado de México.
Juan Vázquez Guzmán, asesinado en Chiapas.
Juan Carlos Gómez Silvano, asesinado en Chiapas.
El compa Kuy, asesinado en el DF.
Carlo Giuliani, asesinado en Italia.
Aléxis Grigoropoulos, asesinado en Grecia.
Wajih Wajdi al-Ramahi, asesinado en un Campo de refugiados en la ciudad cisjordana de Ramala. 14 años, asesinado de un tiro en la espalda desde un puesto de observación del ejército israelí, no había marchas, ni protestas ni nada en la calle.
Matías Valentín Catrileo Quezada, mapuche asesinado en Chile.
Teodulfo Torres Soriano, compa de la Sexta desaparecido en la Ciudad de México.
Guadalupe Jerónimo y Urbano Macías, comuneros de Cherán, asesinados en Michoacán.
Francisco de Asís Manuel, desaparecido en Santa María Ostula
Javier Martínes Robles, desaparecido en Santa María Ostula
Gerardo Vera Orcino, desaparecido en Santa María Ostula
Enrique Domínguez Macías, desaparecido en Santa María Ostula
Martín Santos Luna, desaparecido en Santa María Ostula
Pedro Leyva Domínguez, asesinado en Santa María Ostula.
Diego Ramírez Domínguez, asesinado en Santa María Ostula.
Trinidad de la Cruz Crisóstomo, asesinado en Santa María Ostula.
Crisóforo Sánchez Reyes, asesinado en Santa María Ostula.
Teódulo Santos Girón, desparecido en Santa María Ostula.
Longino Vicente Morales, desaparecido en Guerrero.
Víctor Ayala Tapia, desaparecido en Guerrero.
Jacinto López Díaz “El Jazi”, asesinado en Puebla.
Bernardo Vázquez Sánchez, asesinado en Oaxaca
Jorge Alexis Herrera, asesinado en Guerrero.
Gabriel Echeverría, asesinado en Guerrero.
Edmundo Reyes Amaya, desaparecido en Oaxaca.
Gabriel Alberto Cruz Sánchez, desaparecido en Oaxaca.
Juan Francisco Sicilia Ortega, asesinado en Morelos.
Ernesto Méndez Salinas, asesinado en Morelos.
Alejandro Chao Barona, asesinado en Morelos.
Sara Robledo, asesinada en Morelos.
Juventina Villa Mojica, asesinada en Guerrero.
Reynaldo Santana Villa, asesinado en Guerrero.
Catarino Torres Pereda, asesinado en Oaxaca.
Bety Cariño, asesinada en Oaxaca.
Jyri Jaakkola, asesinado en Oaxaca.
Sandra Luz Hernández, asesinada en Sinaloa.
Marisela Escobedo Ortíz, asesinada en Chihuahua.
Celedonio Monroy Prudencio, desaparecido en Jalisco.
Nepomuceno Moreno Nuñez, asesinado en Sonora.

Los y las migrantes desparecidas forzosamente y probablemente asesinadas en cualquier rincón del territorio mexicano.

Los presos a quienes se quiere matar en vida: Mumia Abu Jamal, Leonard Peltier, los Mapuche, Mario González, Juan Carlos Flores.

El continuo entierro de voces que vida fueron, silenciadas por el caer de la tierra y el cerrarse de las rejas.

Y la burla mayor es que, en cada paletada de tierra que arroja el esbirro en turno, el sistema va diciendo: “no vales, no importas, nadie te llora, a nadie le da rabia tu muerte, nadie sigue tu paso, nadie levanta tu vida”

Y con la última paletada sentencia: “aunque agarren y castiguen a los que te matamos, siempre encontraré otro, otra, otros, que de nuevo te embosquen y repitan la danza macabra que acabó con tu vida”

Y dice “Tu justicia pequeña, enana, fabricada para que los medios de paga simulen y obtengan un poco de calma para frenar el caos que se les viene encima, no me espanta, no me daña, no me castiga”

¿Qué le decimos a ese cadáver al que, en cualquier rincón del mundo de abajo, se le entierra en el olvido?

¿Que sólo nuestros dolor y rabia cuentan?

¿Que sólo nuestro coraje importa?

¿Que mientras susurramos nuestra historia, no escuchamos su grito, su alarido?

Tiene tantos nombres la injusticia y son tantos los gritos que provoca.

Pero nuestro dolor y nuestra rabia no nos impiden escuchar.

Y nuestros susurros no son sólo para lamentar la caída de nuestros muertos injustamente.

Son para así poder escuchar a otros dolores, hacer nuestras otras rabias y seguir así en el complicado, largo y tortuoso camino de hacer de todo eso un alarido que se transforme en lucha libertadora.

Y no olvidar que, mientras alguien susurra, alguien grita.

Y sólo el oído atento puede escuchar

Mientras hablamos y escuchamos ahora, alguien grita de dolor, de rabia.

Y así como hay que aprender a dirigir la mirada, la escucha debe encontrar el rumbo que la haga fértil.

Porque mientras alguien descansa, hay quien sigue cuesta arriba.

Para mirar ese empeño, basta bajar la mirada y elevar el corazón.

¿Pueden?

¿Podrán?

La justicia pequeña se parece tanto a la venganza. La justicia pequeña es la que reparte impunidad, pues al castigar a uno, absuelve a otros.

La que queremos nosotros, por la que luchamos, no se agota en encontrar a los asesinos del compa Galeano y ver que reciban su castigo (que así será, que nadie se llame a engaño).

La búsqueda paciente y porfiada busca la verdad, no el alivio de la resignación.

La justicia grande tiene qué ver con el compañero Galeano enterrado.

Porque nosotros nos preguntamos no qué hacemos con su muerte, sino qué debemos hacer con su vida.

Disculpen si entro en el pantanoso terreno de los lugares comunes, pero ese compañero no merecía morir, no así.

Todo su empeño, su sacrificio cotidiano, puntual, invisible para quien no fuera nosotros, fue por la vida.

Y sí les puedo decir que fue un ser extraordinario y además, y esto es lo que maravilla, hay miles de compañeras y compañeros como él en las comunidades indígenas zapatistas, con el mismo empeño, idéntico compromiso, igual claridad y un único destino: la libertad.

Y haciendo cuentas macabras: si alguien merece la muerte es quien no existe ni ha existido, como no sea en la fugacidad de los medios de comunicación de paga.

Ya nos ha dicho nuestro compañero jefe y vocero del EZLN, el Subcomandante Insurgente Moisés, que al asesinar a Galeano, o a cualquiera de los zapatistas, los de arriba querían asesinar al EZLN.

No como ejército, sino como rebelde necio que construye y levanta vida donde ellos, los de arriba, desean el páramo de las industrias mineras, petroleras, turísticas, la muerte de la tierra y de quienes la habitan y trabajan.

Y ha dicho que hemos venido, como Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, a desenterrar a Galeano.

Pensamos que es necesario que uno de nosotros muera para que Galeano viva.

Y para que esa impertinente que es la muerte quede satisfecha, en su lugar de Galeano ponemos otro nombre para que Galeano viva y la muerte se lleve no una vida, sino un nombre solamente, unas letras vaciadas de todo sentido, sin historia propia, sin vida.

Así que hemos decidido que Marcos deje de existir hoy.

Lo llevarán de la mano sombra el guerrero y lucecita para que no se pierda en el camino, Don Durito se irá con él, lo mismo que el Viejo Antonio.

No lo extrañarán las niñas y niños que antes se juntaban para escuchar sus cuentos, pues ya son grandes, ya tienen juicio, ya luchan como el que más por la libertad, la democracia y la justicia, que son la tarea de cualquier zapatista.

El gato-perro, y no un cisne, entonará ahora el canto de despedida.

Y al final, quienes entiendan, sabrán que no se va quien nunca estuvo, ni muere quien no ha vivido.

Y la muerte se irá engañada por un indígena con el nombre de Galeano en la lucha, y en esas piedras que han colocado en su tumba volverá a andar y a enseñar, a quien se deje, lo básico del zapatismo, es decir, no venderse, no rendirse, no claudicar.

¡Ah la muerte! Como si no fuera evidente que a los de arriba los libera de toda corresponsabilidad, más allá de la oración fúnebre, el homenaje gris, la estatua estéril, el museo controlador.

¿A nosotros? Bueno, pues a nosotros la muerte nos compromete por lo que tiene de vida.

Así que aquí estamos, burlando a la muerte en la realidad.

Compas:

Dicho todo lo anterior, siendo las 0208 del 25 de mayo del 2014 en el frente de combate suroriental del EZLN, declaro que deja de existir el conocido como Subcomandante Insurgente Marcos, el autodenominado “subcomandante de acero inoxidable”.

Eso es.

Por mi voz ya no hablará la voz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Vale. Salud y hasta nunca… o hasta siempre, quien entendió sabrá que eso ya no importa, que nunca ha importado.

Desde la realidad zapatista.

Subcomandante Insurgente Marcos.
México, 24 de mayo del 2014.

P.D.1.- ¿“Game is over”?
P.D.2.- ¿Jaque Mate?
P.D.3.- ¿Touché?
P.D. 4.- Ahí se ven, raza, y manden tabaco.
P.D. 5.- Mmh… así que esto es el infierno… ¡Ése Piporro, Pedro, José Alfredo! ¿Cómo? ¿Por machistas? Nah, no lo creo, si yo nunca…
P.D.-6.- O sea que como quien dice, sin la botarga, ¿ya puedo andar desnudo?
P.D. 7.- Oigan, está muy oscuro acá, necesito una lucecita.

(…)

(se escucha una voz en off)

Buenas madrugadas tengan compañeras y compañeros. Mi nombre es Galeano, Subcomandante Insurgente Galeano.

¿Alguien más se llama Galeano?

(se escuchan voces y gritos)

Ah, tras que por eso me dijeron que cuando volviera a nacer, lo haría en colectivo.

Sea pues.

Buen viaje. Cuídense, cuídenos.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Subcomandante Insurgente Galeano.

México, mayo del 2014.

Fuentes :

(Audio) Subcomandante Marcos: ENTRE LA LUZ Y LA SOMBRA
[RR] Reporting on Resistances
/ Marta Molina

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