jueves, 5 de mayo de 2016

Diminuta plaza, gran escándalo - Por Raúl Sinencio Chávez





Pequeña de veras resulta aquella plaza. Abarca escasos metros cuadrados. Presenta además forma triangular. Y he aquí que aun con tales características, detona tremendo escándalo que sacude la vida política de Tamaulipas.
 
CASA
 
Se ubica a las puertas del viejo casco de Tampico, por el ángulo noroeste. Frente a ella, las calles Altamira y Álvaro Obregón desembocan en la avenida Hidalgo. Surge poco antes, cuando el puerto crece hacia allá. La denominan entonces 5 de Mayo, como homenaje al triunfo obtenido en Puebla sobre invasores franceses.
 
Por la época de que hablamos, el área luce embellecida con prados y plantas de ornato. En la parte central funciona magnífica fuente. Recién concluida, sostiene en lo alto brillante globo terráqueo.
 
Durante la mañana, el domingo 20 de noviembre de 1927 al sitio acuden las autoridades porteñas. Encabezándolas el jefe edilicio Tomás R. Morales, presiden breve ceremonia, declarándose en servicio el flamante conjunto. A cargo del mensaje oficial, el regidor Francisco H. Mattar anuncia “que en lo sucesivo el jardín y la fuente inaugurados llevarán el nombre de El Mundo”, periódico que financia las obras. Vicente Villasana González dirige la casa editora.
 
INTERESES
 
Monta en cólera el gobernador tamaulipeco Emilio Portes Gil. Ese órgano de prensa, “que […] publica artículos injuriosos y groseros de Nemesio García Naranjo, de [José] Vasconcelos y de otros escritores”, textos “en que se insulta a la Revolución […] Mexicana y se calumnia al presidente de la República, es indigno” del proyectado honor, remarca en telegrama remitido desde Ciudad Victoria el martes 22 a Tomás R. Morales.
 
Peor aún, considera intolerable quitarle al espacio recreativo la denominación que recuerda “una fecha gloriosa para nuestra patria”. Mal y de malas, trasluce el mandatario del estado desconocimiento previo de la medida, enterándose sólo por el propio medio informativo. A este último lanza serios cargos. “Portavoz de los […] que conspiran contra” el país –acusa--, en 1924 “recibió dinero del exgobernador [César] López de Lara para apoyar la asonada delahuertista”, reservándose por qué le consta.
 
Suelta riendas y tilda al impreso de “enemigo […] de los trabajadores, […] siempre dispuesto a venderse al mejor postor, con tal de que […] sea representativo de los intereses capitalistas”. Respecto del otrora correligionario suyo --con quien rompe por causas que jamás esclarece--, puntualiza: “El señor Villasana, director del diario referido, puede” estar “seguro de que […] no se le […] dará dinero a cambio de un vergonzante silencio”.
 
OBSEQUIO
 
Remacha don Emilio, sin embargo: “Por ningún motivo” permitiré el cambio que anunciara el regidor Mattar. “En caso de que así” lo hubiere dispuesto el cabildo, tengo “motivos bastantes para poner el veto […] a dicho acuerdo”, espeta. “Tal disposición –resuelve—“queda en suspenso”, “conforme a la Ley Orgánica del Municipio Libre”.
 
Pretende fundamentarse en obsoleta normatividad reglamentaria. De 1918, deviene inaplicable, pues nunca la aprueba el cuerpo legislativo. Mandamás del Partido Socialista Fronterizo, dominante en Tamaulipas con tintes caciquiles, el funcionario rebasa asimismo sus facultades constitucionales, limitadas a suspender provisionalmente acuerdos de los ayuntamientos que perjudiquen al municipio o trasgredan el orden jurídico, mientras dictamina el congreso de manera firme.
 
Aunque menoscaba el debido proceso, ordena Portes Gil al Periódico Oficial difundir el larguísimo telegrama, cimbrándose la entidad. Inhibidos, los munícipes tampiqueños renuncian al polémico nombre, pero dejan intacto por 48 años el obsequio de Villasana González, merecedor incluso de tarjetas postales. Subsiste “la plaza 5 de Mayo”, apunta en 1942 Ignacio Fuentes. Se refiere, bien claro está, al minúsculo parque que fuera objeto de veleidades autoritarias, desbordadas por rancias animadversiones.

Por Raúl Sinencio Chávez
Publicado en La Razón, Tampico, Tamps.

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